Las filas en los surtidores del país continuarán, al menos, durante las próximas semanas. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) estimó este miércoles que la normalización del abastecimiento de combustibles será gradual y podría concretarse en aproximadamente tres semanas, mientras la estatal ajusta su sistema de distribución y fortalece los controles de calidad.
El anuncio fue realizado por el vicepresidente nacional de Operaciones de YPFB, Víctor Hugo Blacud, quien reconoció las dificultades que enfrenta la empresa para abastecer con fluidez a las estaciones de servicio y ofreció disculpas a la población por las largas filas registradas en distintos departamentos del país.
"Queremos aclarar que el carburante está disponible. Estamos teniendo problemas en la fluidez del sistema de abastecimiento", afirmó Blacud. Explicó que YPFB implementa un sistema de control de calidad desde el ingreso del combustible al país hasta su comercialización y aseguró que la estatal no distribuirá carburantes que no cumplan las especificaciones técnicas.
El ejecutivo sostuvo que la empresa trabaja de manera coordinada con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y el Ministerio de Hidrocarburos para agilizar la distribución sin comprometer la calidad del producto. En ese marco, pidió paciencia a la ciudadanía y, especialmente, a los sectores productivos y al transporte, que se encuentran entre los más afectados por la crisis de abastecimiento.
Consultado sobre el tiempo que demandará superar la situación, Blacud indicó que la recuperación será progresiva y estimó que el sistema alcanzará la normalidad hasta finales de julio, una vez que concluyan los ajustes operativos y se optimicen los controles de calidad.
Asimismo, aseguró que YPFB mantiene el ingreso de combustibles mediante cisternas, vagones ferroviarios y barcazas, además de incrementar las nominaciones para reducir las filas que persisten en estaciones de servicio de varias ciudades del país.
Las declaraciones del ejecutivo se producen en medio de una nueva jornada marcada por largas filas de vehículos en surtidores de diferentes regiones, donde conductores, transportistas y productores continúan reportando dificultades para abastecerse de gasolina y diésel.