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La deuda externa de Bolivia llega a un récord de $us 14.358 millones y el país ya paga más de lo que recibe

Miércoles, 22 de julio de 2026 a las 12:20
El Gobierno recurrio al mercado de valores para obtener mayores recursos/Foto: Internet

La deuda externa de Bolivia marcó un nuevo récord y el país ya paga más dinero del que recibe en nuevos préstamos. Además, el grueso del financiamiento obtenido este año fue destinado al presupuesto del Estado.

La deuda externa pública de Bolivia continúa creciendo. Al 30 de junio de 2026, el saldo alcanzó 14.357,7 millones de dólares, un nuevo máximo histórico que refleja la necesidad del Estado de recurrir al financiamiento externo para sostener sus cuentas fiscales y ejecutar proyectos de inversión.

Pero el informe del Banco Central de Bolivia (BCB) deja otro dato igual de importante: el país ya está pagando más dinero por su deuda del que recibe en nuevos desembolsos.

Durante el primer semestre de este año, Bolivia obtuvo 1.217,8 millones de dólares en nuevos desembolsos, pero al mismo tiempo desembolsó 1.284,9 millones para pagar capital, intereses y comisiones de la deuda externa. En términos simples, ingresó dinero fresco, pero salió una cantidad aún mayor para cumplir con los acreedores internacionales. Como resultado, el flujo neto fue negativo en 67 millones de dólares.

Más préstamos para cubrir las necesidades del Estado

Otro de los aspectos que revela el informe es el cambio en el destino del endeudamiento.

Tradicionalmente, gran parte de los préstamos externos financiaban carreteras, hospitales, sistemas de agua o proyectos de energía. Sin embargo, durante este año la mayor parte de los nuevos recursos tuvo otro objetivo.

De los 1.217,8 millones de dólares desembolsados entre enero y junio, 1.100 millones, es decir el 90,3%, fueron destinados a apoyo presupuestario, recursos que permiten al Gobierno cubrir gastos y necesidades de liquidez del Estado. De ese monto, 1.000 millones provinieron de la emisión de Bonos Soberanos y otros 100 millones correspondieron a un crédito de la CAF para fortalecer la gestión económica.

En contraste, los desembolsos para infraestructura vial llegaron a 22,3 millones de dólares, para salud 12,4 millones, para energía 9,9 millones y para saneamiento básico 18,7 millones.

¿En qué está concentrada la deuda?

El mayor componente del endeudamiento también corresponde al apoyo presupuestario, que representa 3.775,4 millones de dólares, equivalentes al 26,3% de toda la deuda externa.

Después aparecen los préstamos destinados a infraestructura vial con 2.883,9 millones, salud con 1.554,3 millones, programas multisectoriales con 1.347,6 millones y saneamiento básico con 846,3 millones.

Esto significa que una cuarta parte de toda la deuda externa ya está vinculada al financiamiento del presupuesto estatal.

El dólar concentra el mayor riesgo

El informe también muestra que la deuda boliviana depende casi totalmente del dólar estadounidense.

Del total de la deuda, el 85,8% está denominado en dólares, mientras que el resto está distribuido principalmente entre francos suizos (6,4%), euros (5,8%), yuanes chinos (1,1%), yenes japoneses (0,7%) y wones surcoreanos (0,2%).

Esta composición implica que cualquier dificultad para acceder a dólares aumenta la presión sobre las finanzas públicas, ya que la mayor parte de los pagos debe realizarse en esa moneda.

El Gobierno sigue contratando nueva deuda

El crecimiento del endeudamiento tampoco se detiene.

Solo durante el primer semestre de 2026, Bolivia contrató 1.322,3 millones de dólares en nuevas obligaciones, de los cuales 1.000 millones corresponden nuevamente a Bonos Soberanos colocados en los mercados internacionales y 322,3 millones a nuevos créditos de organismos multilaterales y cooperación bilateral.

Además, el país aún tiene 4.164 millones de dólares en préstamos ya aprobados que todavía no fueron desembolsados. La mayor parte de esos recursos está destinada a infraestructura vial (30,2%), energía (17,7%) y salud (13,1%), por lo que el saldo de la deuda continuará aumentando a medida que esos créditos sean ejecutados.

Un escenario de mayor presión financiera

El informe del Banco Central refleja un cambio importante en la situación financiera del país. Bolivia no solo registra el mayor nivel de deuda externa de su historia, sino que también enfrenta un escenario en el que el servicio de esa deuda consume una parte cada vez mayor de los recursos que ingresan del exterior.

En otras palabras, el país continúa obteniendo financiamiento internacional, pero una parte creciente de ese dinero ya no amplía el margen para nuevas inversiones, sino que sirve para cubrir necesidades del presupuesto público y cumplir con los compromisos asumidos con los acreedores externos.

Análisis

Para el economista Fernando Romero, el principal desafío de la deuda externa boliviana ya no está en el monto total de la obligación, sino en la capacidad del país para generar los dólares necesarios para cumplir con sus pagos.

El especialista sostiene que Bolivia aún no enfrenta un problema de solvencia, ya que el nivel de endeudamiento se mantiene por debajo de los umbrales internacionales de riesgo y la mayor parte de la deuda sigue concentrada en organismos multilaterales, que ofrecen mejores condiciones financieras que los mercados privados.

Sin embargo, advierte que la situación se ha vuelto más vulnerable desde el punto de vista de la liquidez. Es decir, el país mantiene capacidad para respaldar su deuda, pero cada vez tiene más dificultades para generar las divisas con las que debe atender sus obligaciones externas. Esa presión responde, según Romero, a la caída de las exportaciones, el persistente déficit fiscal, la escasez de dólares y la disminución de las reservas internacionales.

Otro aspecto que preocupa al economista es el cambio en la composición del endeudamiento. Considera que la emisión de Bonos Soberanos permitió al Gobierno obtener liquidez en el corto plazo, pero también aumentó la participación de deuda comercial, que suele tener tasas de interés más altas y vencimientos más exigentes que los créditos de organismos multilaterales. Si esta tendencia continúa, advierte, el costo del financiamiento podría incrementarse en los próximos años.

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