BOLIVIA

Un café boliviano "amigable con las aves" ayuda a cuidar cientos de especies


Los productores evitan quemar el monte para comenzar a cultivar el café y producen bajo la sombra de los árboles donde existe una gran diversidad de fauna y flora

En 2014 los cafetaleros lucharon contra la roya
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21/06/2018

Tucanes, loros, colibríes y urracas, entre otros pájaros, conviven en el norte del departamento de La Paz con una treintena de cafetaleros que han aprendido a cultivar un café de calidad respetando el hábitat de esos y otros cientos de especies de aves.

La prueba de esa convivencia pacífica es el café "Eco de las aves", producido por 34 cafetaleros de la comunidad de Chuchuca, en la provincia paceña de Larecaja, que son los únicos que cuentan en Bolivia con la certificación "Bird Friendly", o amigable con las aves, otorgada por BioLatina.

Agrupados en la Asociación de Productores de Café Ecológico Regional Larecaja (APCERL), estos emprendedores han adoptado técnicas de producción que están en armonía con el hábitat de unas 162 especies de aves.

Mediante estas técnicas y con la ayuda de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés) los productores obtuvieron la certificación en 2013.

"Como productores hemos aprendido a valorar la vida silvestre y hemos implementado los cultivos bajo monte con la finalidad de preservar especies de aves", dijo a Efe el presidente de APCERL, Fernando Hilaquita.

Los productores evitan quemar el monte para comenzar a cultivar el café y producen bajo la sombra de los árboles donde existe una gran diversidad de fauna y flora.

"Respetamos los árboles que tienen frutos silvestres porque sabemos que los animales y las aves comen esto y que es importante para ellos, por eso los dejamos en la parcela", señaló Hilaquita.

El representante manifestó que esta certificación les ayuda a vender el café a un precio más alto por su compromiso con el medioambiente e incluso abrirse mercados en países como Alemania, Bélgica, Holanda y Estados Unidos, donde exportaron este producto.

Cada productor tiene entre tres a cuatro hectáreas de café donde se puede observar tucanes, loros, colibríes, pájaros carpinteros, perdices, urracas, pavas andinas, entre otras aves.

También conviven en las parcelas con monos y cerdos de monte, indicó a Efe el cafetalero Benedicto Kea.

Con una trayectoria de 17 años en el área, este productor explicó que si bien estas técnicas demandan un mayor tiempo para la producción, resultan más sostenibles.

Contó que en 2014 los cafetaleros lucharon contra la roya, una de las enfermedades más catastróficas de las plantas de café, que dejó grandes pérdidas a todos los productores, y a raíz de esto decidieron trabajar con variedades más resistentes a este mal.

Los productores de Chuchuca utilizan variedades certificadas de café de Colombia y Brasil y continúan con el proceso de cultivo totalmente orgánico.

Estos cafetaleros trabajan para perfeccionar las técnicas que utilizan y así ofrecer un producto de mayor calidad que les permita acceder a más mercados dentro y fuera del país.

Es así que algunas de las hijas de los mismos productores se capacitaron en Colombia para aprender a catar café, el tostado del grano y barismo.

"Nosotras nos dedicamos a tostar este café, estudiar su acidez, el aroma y ayudar a nuestros padres a mejorar la producción", dijo a Efe Dayana Kea, hija de Benedicto K.

Para los productores esta certificación es "un impulso y una ayuda" para que muchas familias continúen en la producción de café y un ejemplo para que otros cafetaleros del país y del extranjero se animen a cultivar este grano en armonía con el entorno.

La vicepresidenta de las Américas de la WCS, Julie Kunen, resaltó la importancia del trabajo de los productores bolivianos e instó a valorar estas acciones de conservación que dan resultados que benefician al medioambiente y a los cafetaleros.

"Es muy importante el compromiso de la gente local, pero también se necesita que se valore estas acciones", señaló Kunen.

Para Benedicto Kea, una buena alternativa para que las personas conozcan el trabajo de la asociación y las aves con las que conviven sería crear rutas turísticas por los distintos cafetales.



 




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