SÉPTIMO DÍA

El Palacio de Gobierno se acuesta muy tarde y solo duerme cuatro horas


Al edificio desde donde se gobierna Bolivia no ingresan las gaseosas, se come mucha fruta y platos nacionales. Los salones que eran exclusivos para diplomáticos son usados por los sectores sociales

El Palacio Quemado se convertirá en museo después de que esté listo el nuevo edificio sede de la Presidencia
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22/01/2017

Cuando Evo Morales esté poniendo sus pies en Palacio Quemado, a las 5 de la mañana, ya tiene que estar el agua hirviendo en la cocina, el personal de limpieza haber pasado sus plumeros por las mesas de reuniones y los ministros del presidente haberse olvidado de su último bostezo, listos para emprender una jornada laboral larga, antes de que el resto del país haya despertado y el sol esté aún lejos de asomarse por las ventanas.

El Palacio de Gobierno nunca se había despertado tan temprano ni se había acostado tan tarde, tras jornadas que duran entre 18 y 20 horas, apagándose sus luces  entre las 23:00 y la 1:00 de la madrugada, cuando el jefe de Estado se retira para volver a empezar a trabajar dentro de cuatro horas, cuando el reloj vuelva a marcar las 5 de la mañana. 

Desde el 22 de enero del 2006, las cosas en la casa de Gobierno de Bolivia no solo han cambiado en el ritmo laboral. Quienes lo habitan, trabajan en él o han estado en sus entrañas en varios momentos, coinciden en que no es ni la sombra de lo que era con sus anteriores inquilinos y que Evo Morales le ha puesto un sello que se refleja en varios escenarios.

El viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Alfredo Rada, desde su oficina de la segunda planta del edificio, dice que el Palacio ha cambiado en su naturaleza, puesto que antes de la llegada de Morales al poder el ingreso de personas era altamente selectivo, muy restringido, solamente para autoridades y muy raras veces había audiencias con sectores sociales. 

“El presidente dio la tarea de abrir las puertas al pueblo”, dice Rada y saca varios datos. Asegura que cada día se desarrollan entre seis y ocho audiencias, la mayoría de ellas con Evo Morales y que por cada sector ingresan, en promedio, 10 representantes, pero que a veces esa cantidad sube a 30.
El viceministro Rada demuestra con cifras las visitas que son recibidas en Palacio. Según el informe estadístico del Viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, entre el 2006 y el 2016 se han llevado a cabo en el interior de Palacio Quemado 5.889 audiencias con los movimientos sociales, mientras que en los gobiernos anteriores, entre 1985 y parte de enero del 2006, solo se desarrollaron 59 reuniones con representantes de organizaciones sociales.

Otro cambio evidente, menciona Rada, es que se le ha dado otra utilidad a los espacios internos de la casa de Gobierno. Por ejemplo, relata, el salón de Los Espejos que antes estaba dedicado para reuniones con diplomáticos, hoy se lo usa para las audiencias con transportistas, gremialistas, juntas de vecinos, cooperativistas mineros, fabriles, construcción y petroleros, entre otros sectores.

“El salón Rojo paraba permanentemente vacío. Hoy a diario se lo usa. Ahí los lunes también se reúne el consejo nacional de política económica y social, que es una especie de pregabinete, donde se preparan los decretos”, explica Rada.

José Alberto Gonzales, desde su oficina de presidente del Senado, en la Asamblea Legislativa Plurinacional, cuando escucha el tronar de las motocicletas de la Policía que escoltan al vehículo del jefe de Estado, no puede resistir la tentación de pararse y ver a Evo Morales salir de Palacio Quemado.
“Desde aquí se ve perfectamente el Palacio, solo tengo que correr un poquito la cortina y tienes ahí una vista privilegiada”, afirma, emocionado el legislador. 

- ¿Qué ha cambiado en Palacio de Gobierno con Evo Morales?
- ¿Quieres que te lo diga con absoluta crudeza?: El olor.
- ¿A qué huele?
- A indio.
- ¿Cómo es el olor a indio?
- Para mí, muy estimulante. Yo creo que es una señal inequívoca de que este país ha cambiado. Posiblemente me califiquen de prejuicio o discriminador al hablar del olor, pero me adueño un poco de las palabras que dijo Felipe Quispe cuando representaba como uno de los líderes más fuertes del movimiento indígena, cuando dijo que vamos a llegar a la Asamblea y vamos a hacerla heder a indio. Me parece fantástico. Antes todos esos olores estaban proscritos en la plaza Murillo y en todos esos espacios donde frecuentaba la élite de nuestro país. 

- ¿A qué olía antes?
- No sé, porque no frecuentaba mucho Palacio, pero viendo a quienes lo habitaban, uno puede suponer que olía a otras cosas. 

José Alberto Gonzales también conoce otros cambios que se han producido desde el epicentro de donde se gobierna Bolivia. Sabe, por ejemplo, que ahí se come mucha fruta y que las gaseosas no entran a Palacio Quemado, y que el presidente Morales toma un producto elaborado a base de coca en polvo y que por la cara que hace no debe ser muy rico, pero que de seguro le debe dar resultado en su salud.

La periodista Gísela López, gerenta general de Bolivia TV, también da fe de que los jugos de fruta de estación se consumen en Palacio porque Evo Morales se preocupa por una alimentación saludable.
Recuerda que cuando era viceministra de Autonomía había veces en que iba a las reuniones de las 5 de la mañana y el desayuno consistía en una ensalada de frutas, jugos y un sándwich con té o café.
José Lirause empezó a trabajar como fotógrafo de Palacio de Gobierno cuando tenía 23 años, en 1986; ese año Víctor Paz Estenssoro ejercía como presidente de Bolivia. En 30 años de laburo, Evo Morales es el séptimo mandatario que Lirause, o ‘Chapatín’ como es conocido el reportero gráfico, vio ingresar a Palacio, y se considera privilegiado porque en tres décadas ha viajado por todo el mundo y ha sido testigo de la historia viva que acuna la casa de Gobierno que se encuentra al frente de la plaza Murillo de la ciudad de La Paz.

“Cada presidente tenía sus gustos en la comida. A Evo Morales le gustan las sopitas. A Jaime Paz Zamora le gustaba comer comidas un poquito picante. La comida gourmet, desde luego que le gustaba a Carlos Mesa y a Gonzalo Sánchez de Lozada, que hacían preparar platos exuberantes y exóticos”, relata con el conocimiento adquirido durante los años.

El ministro de Autonomías, Hugo Siles, coincide en que los platos de los nueve departamentos del país son los que reinan en Palacio Quemado y que también ahí se disfruta de refrigerios con api o tamales. 
El viceministro Rada dice que Palacio de Gobierno es una representación de que los bolivianos comen en sus mesas,  que va desde un ají de fideo hasta un majadito.

Rada está vestido con una chamarra y de su cuello no cuelga ninguna corbata. “Es que ya no es tiempo en que las autoridades tienen que estar vestidas con terno, porque está demostrado que los bolivianos también se visten con chamarra y con chompas”, enfatiza y dice que si hay ocasiones en que tiene que venir más formal también lo hace. “Hay respeto a la diversidad del país”, señala Rada, el viceministro que le da un valor a la palabra respeto.

Cuando recién empezó a gobernar Evo Morales, Rada recuerda que los guardias de Palacio parecían ser parte del edificio, estaban rígidos, como petrificados, él los saludaba y no le respondían. Averiguó y le informaron que se trataba de una instructiva. 

“Uno puede tener disciplina pero puede haber un trato respetuoso. Es normal hoy que salude, se pida por favor y dé las gracias”,  Rada. 

Desde afuera no se nota que el Palacio Quemado ha sufrido cambios, salvo si uno pasa por ahí a las 5 de la mañana y ve que algunos salones ya están iluminados. Desde afuera, si uno eleva la mirada a lo alto, uno cae en cuenta que a las espaldas de Palacio se está construyendo el nuevo edifico presidencial de 29 pisos que se llama La Casa del Pueblo y que cuando sea concluido, el Palacio de Gobierno actual que en tiempos de Evo duerme solo cuatro horas diarias en promedio, se convertirá en un museo donde los visitantes podrán enterarse sobre los diferentes momentos y formas en que desde ahí se gobernó Bolivia desde 1853, en la gestión de  Manuel Isidoro Belzu y que fue quemado en 1875   

Los presidentes llegan, pasan, pero quedan los fantasmas dentro del edificio de Gobierno

En el interior del Palacio de Gobierno no solo gobierna el presidente, sino también los fantasmas. Así coinciden algunos testimonios de personas que trabajan dentro de ese lugar.
José Lirause, que es el fotógrafo de Palacio desde hace 30 años, asegura que hay fantasmas que le hicieron asustar cuando ellos se manifestaban cerrando o abriendo puertas, sin que ningún soplo de viento existiera en ese momento. 

Cuando gobernaba Jaime Paz Zamora (1989-1993) me quedé en una antesalita donde había un sillón. Ahí me acosté y me desperté a las 4:00 de la madrugada, cuando los funcionarios se habían ido y todo estaba vacío. De pronto empecé a escuchar voces de mucha gente que hablaba en el salón donde se reunía el gabinete. Todo estaba oscuro, se me pararon los pelos y salí rajando. 

Otros coinciden en que cuando la persona está sola se escuchan ruidos, da miedo, pero que con el tiempo ya empiezan acostumbrarse. Otro funcionario relató que esos ruidos siente que provienen de dentro de las paredes gruesas que sostienen el Palacio de Gobierno y que los mismos consisten en voces de personas, como si estuvieran charlando, en puertas y ventanas que aparentemente se abren, pero cuando las van a ver están cerradas.



 




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