AMALIA PANDO

Amalia Pando: “El Gobierno ha fallado, no ha logrado dominar la conciencia de la gente”


La comunicadora señala que pese al difícil momento que está viviendo por estar en la lista negra del Gobierno, no está dispuesta a tirar la toalla. Dice que quien investiga al poder vive en constante hostigamiento

Se mantiene firme con su programa Cabildeo, que también lo ha llevado a las plataformas digitales
Escuchar el artículo Pausar Lectura

20/05/2018

Con las casi cuatro décadas de experiencia habla de la difícil tarea que es hacer periodismo con una voz contestataria. Desde el otro lado del micrófono, Amalia Pando señala que se paga un costo muy alto por cuestionar al poder, pero que no está dispuesta a tirar la toalla.

¿Cuál es el precio de hacer periodismo en este momento?
Está difícil, porque primero si no te ahogan económicamente no tienes acceso a la información, entonces son dos elementos básicos para ejercer el periodismo; en otras palabras, la falta de democracia.  

¿Con qué se encontrará el que decide investigar al poder?
Un hostigamiento permanente. El Gobierno cree que controlando a los medios de comunicación y acallando las voces críticas dentro del periodismo va a poder controlar ideológicamente al pueblo. En gran parte ha conseguido el objetivo del control de los medios, pero estoy convencida de que la estrategia ha sido fallida, porque no ha logrado dominar la conciencia de la gente.  

De acuerdo con su experiencia, ¿qué facturas cobra tener una voz contestataria?
Primero que te quedas sin trabajo, ese es el primer costo, que es muy grande. Una persona que no logra conseguir trabajo, se ve tan acorralada, tan acosada, que he visto a muchos compañeros declinar ante la necesidad, principalmente cuando hay familia, hay hijos, y no les queda otra que resignarse al sometimiento ideológico del Gobierno.

Segundo, si a pesar de que estás en la lista negra y no te contratan en ningún lado, tú logras hacer algún proyecto, ya sea individualmente o colectivamente, igual la asfixia económica es muy tenaz de superar porque uno cree que va a conseguir publicidad de otros canales que no sean del Gobierno y ve sistemáticamente, todos los días comprueba, que el Gobierno es muy poderoso y que controla también la empresa privada, a todo el mundo  aterrorizado. Cuando uno está en la lista, aunque el Gobierno no llame al empresario, este sabe que corre un riesgo y prefiere no hacerlo.

¿Y usted entró hace mucho tiempo en esa lista negra?
Hace mucho, creo que el 2011, con la crítica a la represión en Chaparina, junto con toda la cadena de radio en la que trabajábamos en Erbol, y a partir de entonces retiraron la publicidad y empezaron a amenazar a todo el mundo, y parecía que lo único que querían era mi cabeza, y yo no tuve ningún problema en ponerla para ver si se salvaba esta red tan querida que se llama Erbol, y ni así, no se pudo.

¿Ponerse del lado del oficialismo es más fácil y abre puertas?
No solo es fácil, como todo aquel que está trabajando para el Gobierno se rodea de privilegios, los publicistas del Gobierno han obtenido millones por spots publicitarios, son las facturas que está pagando el Gobierno que en realidad son prebendas, son millonarias, nunca antes vistas. La gente que está al servicio del Gobierno, algunos que ya dicen son dueños de canales de televisión y el nivel de vida que tienen ha superado cualquier expectativa de un periodista normal en el país. 

¿Cuántos programas tiene que necesitan sustento en este momento?
Hicimos un proyecto loco, porque inicialmente queríamos hacer un programa de radio, y lo hicimos. Y justamente, a raíz de las dificultades -que nos cortan la antena, la luz, bueno no te imaginas ‘el parto’ que significa cada día la emisión de este programa-, decidimos hacer un periódico digital (www.amaliapandocabildeo.com/), y de ahí saltamos a transmitir el programa a través de redes sociales, y entonces se abrió una esfera de periódico digital. El Gobierno nos quiere sacar hasta de la radio de la Gobernación, hay una batalla que se libra todos los días.

Y eso tiene su costo

Tiene su costo. No es un equipo grande, es un equipo de seis personas multimedia y multiuso, donde todo el mundo hace de todo, pero que tiene su especialidad, y hay que mantenerlo, y eso es el costo, la dificultad. El 30 llega con una rapidez impresionante y la gente está esperando su remuneración, y ves que no entró ninguna publicidad aunque nos rajamos el lomo. Está muy difícil, pero no imposible; vamos a sobrevivir, no sé cómo, pero lo vamos a hacer.

¿Qué es lo que los mueve a seguir firme en su labor, pese a esas dificultades?
Que el programa sale al aire, aunque nos cortan el internet, la luz, como fuera, no sé cómo sale. Y yo me quedo con la boca abierta, porque el periodiquito digital que tenemos resulta que tiene nueve millones de visitas (un acumulado en dos años), y ese es un logro espectacular. Antes los periódicos el mayor tiraje era 5.000 o 6.000 ejemplares al día. Es impresionante la cantidad de personas que esperan los reportes, que los comenta, o que los reproduce, y solo eso para mí significa que vale la pena.  

¿Esta es una situación que la viven en países de la región?
A nivel de región, hay colegas que padecen lo que estamos padeciendo, y más, por supuesto los de Venezuela en primer lugar; lo que padecieron los ecuatorianos con las amenazas de procesos y sentencias con deudas y sanciones tan grandes.

Pero también hay otro tipo de lucha, contra el narcotráfico, contra autoridades regionales corruptas que le está costando la vida a muchos colegas en México, Honduras, donde la lista ya no es muy larga de gente perseguida o detenida, pero sí  la de periodistas muertos, porque hicieron alguna denuncia. Es un oficio muy sacrificado, ofrendar la vida por una nota, una cobertura, como lo que le pasó a los colegas ecuatorianos. Es un oficio muy duro, cuya única recompensa es el trabajo que uno hace, y por eso arriesga tanto. 

¿Y usted teme por su vida?
Temo, pero temo más por mis compañeros, y mi familia me dice que tire la toalla, pero uno ya está en esto hace 40 años, ya no puedo parar, no puedo darle esa alegría a don Evo Morales.  

¿Cómo ve el rol que desempeña la oposión en el país frente al MAS, que trabaja en una repostulación del presidente?

El Gobierno no trabaja para una repostulación, sino para quedarse indefinidamente; lo dijo el presidente: “Ya no soy inquilino, soy dueño”.  Hay varios tipos de oposición, una es la parlamentaria, que la conocemos, que tiene sus debilidades, pero también tiene sus aciertos, las investigaciones, las denuncias tienen su papel. Pero eso no es el total de la oposición, la oposición somos todos los que no estamos con el Gobierno y esa oposición ha ganado el 21-F; y si habría condiciones relativamente democráticas, la oposición le gana de lejos a Evo Morales.

Los partidos políticos son una parte, pero por fuera hay agrupaciones y liderazgos, y eso se expresa bastante en las redes sociales, a pesar de la persecución, porque persigue hasta a la gente que opina en las redes sociales.



 




En esta nota