ESPECIAL | Las dos caras del capo de la droga de México que se escondió en Bolivia

INVESTIGACIÓN

El cartel de Jalisco Nueva Generación es considerado uno de los más peligrosos de la faz de la Tierra. Uno de sus líderes, José González Valencia, vivió en Bolivia sin problemas pese a que EEUU ofrecía 5 millones de dólares por su captura. Con una identidad falsa se paseó por las ferias ganaderas más importantes, compró propiedades, entró y salió del país las veces que quiso hasta que Brasil lo atrapó.


Por Daniela Castro, Nelfi Fernández Reyes y Guilherme Amado

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     _ Buenas tardes señor, ¿usted es José González Valencia?

     _ Sí.

Ni bien termina de asentir, el juez le explica en un rapidísimo portugués de qué se trata la audiencia y le pregunta en qué idioma se quiere comunicar. Al hombre se lo ve sereno. No hay una pizca de preocupación en su rostro o nerviosismo en el tono de su voz. “Voy a intentar falar portugués”, responde, aunque finalmente acepta la intermediación de una traductora.

En los casi 20 minutos de comparecencia ante un juez de Ceará, Brasil, hace solo cuatro ademanes breves, el resto del tiempo sus manos entrelazadas permanecen reposadas en su regazo. Está allí para explicar por qué escondió su identidad y usó una falsa. 

El interrogatorio queda registrado en un video. Se realiza el 21 de febrero de 2018, dos meses después de su captura en el turístico distrito brasileño de Taiba. Ese día, el 27 de diciembre de 2017, José González Valencia negó por última vez ser José González Valencia, uno de los cabecillas del cártel más poderoso y violento de México.

Hasta ese entonces y con otra identidad, era el próspero ganadero mexicano que se paseaba con sus cebuinos de alta calidad genética por las ferias ganaderas más importantes de Bolivia, pese a que Estados Unidos había ofrecido 5 millones de dólares por información que condujera a su aprehensión.

 

_ ¿Es consciente de que utilizaba un documento falso bajo el nombre de Jafett Arias        Becerra?

_ Es verdad.

_ ¿Dónde consiguió ese documento y hace cuánto lo utilizaba?

_ Lo conseguí en 2013 en México, Guadalajara.

 

González Valencia, también conocido como ‘Chepa’, ‘Santy’ y ‘Camarón’, es para las autoridades de Estados Unidos una figura clave en las operaciones del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), un grupo criminal con sede en Guadalajara, capital de Jalisco, considerado por el Departamento de Justicia una de las “cinco organizaciones criminales transnacionales más peligrosas de la faz de la Tierra”.

El narco mexicano es el cuñado de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, por quien Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares. ‘El Mencho’, que está casado con Rosalinda González Valencia, es el líder fundador del CJNG, la organización que está detrás de delitos notorios como la masacre, en 2011, de 35 miembros de un cártel rival en Veracruz, quienes fueron torturados “con mucho sadismo”, según las autoridades mexicanas.

El Gobierno de México responsabiliza a este cartel de derribar, en 2015, un helicóptero militar con granadas propulsadas por cohetes (RPG). Esa fue la primera vez que las fuerzas armadas mexicanas sufrían un ataque de ese tipo. También lo acusa de utilizar el canibalismo como un rito de iniciación para sus nuevos miembros.

Según el ex fiscal general de Estados Unidos Jeff Sessions, el CJNG es responsable de transportar mensualmente al menos cinco toneladas de cocaína y cinco toneladas de metanfetamina al país del norte.

La velocidad con la que esta organización criminal se ha expandido y fortalecido en pocos años, desde su origen en 2011, no solo dentro de México, donde tiene presencia en el 75 por ciento del territorio, sino también en el extranjero con conexiones y presencia en América Latina, Estados Unidos, Asia, Europa y Australia; alertaron a Estados Unidos, llevando a Sessions a anunciar en octubre de 2018 esfuerzos para combatirlo.

“Los estamos golpeando desde todos los lados y con cada arma que tenemos”, dijo en una conferencia de prensa. “Están en nuestra mira. Este cartel es una prioridad absoluta”, sentenció.

 

_ ¿Cuál fue el motivo por el que sacó esos documentos falsos?

_ En México yo tenía muchos problemas con los medios. Decían que un hermano mío tenía un problema de narcotráfico y querían involucrarme. Cuando eso pasó yo pedí una identidad falsa porque sin una identidad falsa no me podía ir del país.

 

El hermano al que hace referencia es Abigail, el mayor de los González Valencia, antiguo miembro del Cártel del Milenio y jefe fundador de Los Cuinis, según la prensa mexicana, el “operador financiero” del CJNG. Fue detenido en febrero de 2015 y desde entonces ‘La Chepa’ se hizo cargo.

Dos meses después de la caída del ‘cuini’ mayor, en abril, la Oficina para el Control de Activos en el Extranjero (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó a ambos grupos delictivos en su lista de grandes narcotraficantes.

También en abril y tras la publicación de los Papeles de Panamá, otro hermano de ‘La Chepa’ salió del anonimato, pero para perder la libertad. Gerardo González Valencia, acusado por delitos relacionados con el narcotráfico y lavado de activos, fue aprehendido en Montevideo, Uruguay, junto a su esposa Wendy Amaral y su suegro Héctor. 

Eso no fue todo. En junio de ese mismo 2015, en México, era capturado Rubén Oseguera González, conocido como ‘El Menchito’, hijo de ‘El Mencho’ con Rosalinda.

Ese fue el momento en que ‘La Chepa’ puso sus ojos en el sur del continente americano. En Bolivia, específicamente.

Pase libre a Bolivia, con identidad falsa

     _¿Você mora onde?

     _Eu morava em Guadalajara, mas ultimamente morava na Bolívia, em Santa Cruz de la Sierra. Passei dois anos lá.

 

En el video de 35 minutos con 56 segundos del 28 de agosto de 2018 se ve a José González con el típico pelo corto de presidiario, han pasado ocho meses desde su captura y con su libertad también se fue su espesa y negra cabellera. En el polo celeste que viste está escrito: “Prisionero 70”. A diferencia de su primera audiencia, esta vez no logra hacer ni un solo ademán, no porque no quiera, sus manos están enmanilladas al espaldar de la silla. Lo flanquea un policía armado y su abogado Oliveira Júnior.

Ya no chapurrea el portugués, lo pronuncia y entiende al punto de que muy pocas veces se vale de la traductora que le ha proveído la Justicia Federal de Río Grande del Norte para que responda a la solicitud de extradición de Estados Unidos, país que lo acusa de conspiración para distribuir varias toneladas de cocaína, para su importación y distribución.

 

 _ Entonces, ¿usted vivía clandestinamente con un nombre falso?

_ Yo quería vivir en una ciudad con tranquilidad, en otro país donde nadie me conociera para que nadie me nombrara los datos falsos que las personas hablan.

 

En Bolivia, el tercer productor de coca del mundo, su deseo se cumplió. El capo de la droga por el que Estados Unidos ofrecía 5 millones de dólares se ocultó en la piel de Jafett Arias Becerra, un próspero ganadero mexicano impulsor de la alta calidad genética cebuina. Así, el 30 de septiembre de 2015, después de hacer escala en Lima, Perú, puso los pies por primera vez en Santa Cruz de la Sierra.

De los nueve departamentos de este país, eligió al de mayor despegue económico. Es posible que haya visto ciertas similitudes con Guadalajara -capital del estado de Jalisco y dónde se había establecido en la última década-, tanto en el crecimiento económico como en el poblacional, así como en el clima cálido. Además, Santa Cruz comparte frontera con Brasil y Paraguay. También es vecino del Trópico de Cochabamba, donde –según datos de la ONUDC– se produjo en 2017 el 34% de coca del país. 

Y para alguien que busca insertarse en la estructura ganadera, este departamento también es la mejor opción. En 2012, según Fegasacruz, ya concentraba el 50% del hato ganadero del país y en la capital cruceña, están establecidas las sedes de las instituciones ganaderas más respetadas del país.

 

_ Según un documento de la Policía americana, el señor participó en una organización criminal identificada como DTO, ¿usted sabe qué significa eso?

_ No, no sé qué significa eso.

_ También, de acuerdo con la Policía americana, el señor tenía junto con otras personas coordinado el transporte de un cargamento de cocaína el 20 de agosto de 2007. Eran 270 kilos de cocaína.

_ Es mentira. Yo no participé en nada de eso.

 

‘La Chepa’ le repite una y otra vez al juez que no tiene idea de por qué ha sido aprehendido, que no es narcotraficante como su hermano y que el pasaporte con el que ingresó a Bolivia lo obtuvo por la vía legal, que de falso solo tenía la identidad y el mes de nacimiento, porque en realidad llegó a este mundo el 18 de octubre de 1975 y no el 18 de mayo de 1975.

Acceder a una identidad falsa en México no es cosa del otro mundo, más cuando se cuenta con la colaboración de funcionarios públicos corruptos. Alejandro Hope, analista de seguridad de este país, explica que se trata de un mercado ilícito que “opera con complicidad de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de funcionarios de la secretaría”.

Ese documento oficial se convirtió en la carta blanca para que González Valencia se mueva sin ningún tipo de complicación en Bolivia. Los pasos que dio para legalizar su permanencia se los conoce por la información que dio el Ministerio de Gobierno, Migración y el Servicio General de Identificación Personal (Segip) luego de que estallara el escándalo de que Brasil había atrapado al líder de un peligroso cartel de México, que vivía en Bolivia con una identidad falsa.

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, y Migración (a través de un comunicado) fueron quienes detallaron que el capo de la droga obtuvo de Migración dos certificaciones de residencia temporal. La primera de un año y la segunda de dos años, desde el 22 de marzo de 2017 hasta el 22 de marzo de 2019, después de haber acreditado un trabajo y no tener notificación de antecedentes en Interpol. Romero también dijo que el siguiente documento auténtico al que accedió fue la cédula de extranjero, extendida por el Segip.

El ministro intentó acallar las críticas justificando que la identidad falsa era una responsabilidad del estado mexicano y no una falencia en los controles migratorios del país. Incluso, el entonces responsable de Migración en Santa Cruz, Henry Baldelomar, sostuvo que no es trabajo de esa entidad estatal verificar la identidad del individuo sino la legalidad del documento a través de una serie de criterios y características del pasaporte, pero que no se hace un cruce de información con el país de origen. “La falla inicial estuvo en México, en la debilidad del control de su documento de identidad”, agregó.

Con ese panorama boliviano, González Valencia no encontró obstáculos para dar el siguiente paso.

El señor del ganado

Catorce meses después de su llegada a Bolivia, en noviembre de 2016, se hizo socio de la prestigiosa Asociación Boliviana de Criadores de Cebú (Asocebú), una entidad reconocida como la única representante de la raza cebú ante organizaciones y eventos nacionales e internacionales, pese a que para ese entonces Estados Unidos ya había atado cabos de que José González Valencia era el mismo Jafett Arias Becerra e Interpol lo buscaba.

Para convertirse en miembro de Asocebú, tal como detalla el sitio web de esta entidad, es necesario presentar, entre otros requisitos, título de propiedad y plano de ubicación de la propiedad ganadera, certificado de antecedentes policiales, radicatoria en el país y que dos socios -con al menos dos años de antigüedad- extiendan una carta de presentación.

Todos estos requisitos los cumplió el falso Jaffet Arias Becerra. Así lo confirmó, por escrito, Fernando Baldomar, presidente de Asocebú. “El Sr. Jaffet Arias Becerra se afilió a ASOCEBÚ en Noviembre del 2016, cumpliendo con los requisitos exigidos por el Estatuto Orgánico de la entidad” (sic).

Para el capo de la droga ser socio no era suficiente, también quería participar en los encuentros económicos más importantes del país y lo logró. Según los documentos a los que se tuvo acceso, en abril de 2017 se presentó con dos ejemplares de la raza brahman en la Agropecruz. Y en septiembre del mismo año, llegó a la exposición internacional más grande de Bolivia, la Feria ExpoCruz. Allí expuso solo un ejemplar de la raza gyr. También lo hizo en la Exponorte de Montero.

Participación del Falso Jaffet en Agropecruz 2017
Participación del Falso Jaffet en ExpoCruz 2017

 

Participación del Falso Jaffet en Exponorte 2017

¿El nombre de la cabaña con la que participó? La Luz. Cuando se quiso conocer más información de esta propiedad, como por ejemplo su ubicación y superficie, el presidente de Asocebú de forma escueta escribió: “Las características y otra información relacionada a los aspectos físicos de la cabaña deben requerirse a sus propietarios”. ¿Y sobre los requisitos para participar en los eventos feriales? Dijo que “un miembro asociado, mientras no se encuentre en mora por incumplimiento de sus aportes institucionales”, lo puede hacer. Por lo que se deduce que el falso Jafett estaba al día en sus cuotas.

Ningún ganadero consultado dijo conocerlo, tampoco tener una idea de la existencia de la cabaña La Luz, pese a que fue un socio de Asocebú y de que, para lograrlo, dos antiguos socios tuvieron que darle un aval; sin contar que en este círculo todos se conocen, más si comparten el mismo espacio para competir con su ganado en los eventos feriales. EL DEBER no pudo dar con la ubicación de esta propiedad.

El economista boliviano José Alberti dice que aunque algunos ganaderos señalan que hay asociados de dudosa procedencia, en general estas personas no se afilian o agremian (no es obligatorio en Bolivia), por lo que es difícil saber quiénes son y de dónde vienen. Calcula que alrededor del 50 por ciento de la ganadería en Santa Cruz es tradicional, lo que significa que viene de familia y un círculo donde las personas se conocen entre sí.

Cuando el escándalo estalló en Bolivia, Migración afirmó en una declaración escrita que González Valencia primero obtuvo una “permanencia temporal de un año por familia, bajo la modalidad de dependencia económica manteniendo relación sentimental con ciudadana boliviana”, pero, en marzo de 2017, cuando tramitó su permanencia de dos años justificó tener un trabajo. Lo hizo “con el sustento de un contrato civil con la empresa ‘Estudio Jurídico’ de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra”.

El 29 de diciembre, dos días después de que José González Valencia fuera capturado en Brasil, Migración Bolivia emitió este comunicado

 Sin embargo, cuando las autoridades brasileñas interrogaron al falso Jafett, les dijo que cuando llegó al país no conocía a nadie (no queda claro en el interrogatorio si se refería solo a Santa Cruz o a todo Bolivia).

Para esta investigación se le solicitó una entrevista y datos estadísticos a Yanet Senzano, directora nacional de Migración, quien -después de confirmar que colaboraría con ambos pedidos- dijo que sólo estaba facultada para “responder todo lo administrativo”, es decir que proveería solo información estadística, pero al final dejó de responder las llamadas telefónicas y los mensajes de WhatsApp quedaron ‘en visto’.

En lo que respecta a la dotación de la cédula de extranjero, Marco Antonio Cuba, director nacional del Segip, indicó que es clave el permiso de permanencia de Migración, que el extranjero a eso solo le agrega dos fotocopias, una original y otra simple, del pasaporte. Sobre el control para evitar el ingreso de extranjeros con identidad falsa, sostuvo que eso también es trabajo de Migración, que debería cruzar datos con Interpol.

Antes quiso ser cantante

     _ Entonces, ¿pasó dos años estudiando en los Estados Unidos?

     _ Yo fui a los Estados Unidos a estudiar en una escuela de música.

     _ ¿Estudió qué en la escuela de música?

     _ Vocalización, estaba intentando aprender para cantar en un grupo.

 

Cuando José González Valencia puso los pies por primera vez en Bolivia no era un novato en ganadería, había incursionado en este negocio en su natal México. Eso fue -según le dijo al juez el 28 de agosto de 2018- después de que sus planes de convertirse en cantante en Estados Unidos (1996-1998) se desvanecieron. A su retorno a Guadalajara invirtió en un restaurante, en un negocio de venta de carne y en un rancho ganadero, al que puso por nombre “Paraíso”.

Coincidencia o no, “Paraíso” también es el nombre del motel donde se alojó la última vez en Santa Cruz, antes de partir, el 22 de diciembre de 2017, a Brasil. Ese dato dio a la Policía Federal tras su arresto, también que sobrevivió comprando y vendiendo ganado, así como del dinero que le enviaba su familia. Pero, lo que no mencionó es que, en octubre de 2016, había adquirido un terreno de 1.355 metros cuadrados en una exclusiva urbanización cerrada de la zona del Urubó. Agentes de bienes raíces consultados señalan que el costo de un predio con esas características y en ese lugar es de aproximadamente 200.000 dólares.

Según la documentación de Derechos Reales a la que EL DEBER y sus socios para esta investigación, Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) y la revista Época de Brasil, accedieron en marzo de este año, el terreno no ha cambiado de propietario.

En Derechos Reales hay registro de que José González Valencia, con el nombre de Jafett Arias Becerra, tiene un bien inmueble

El narco también dijo que, para no seguir viviendo en un motel, cuando regresara de Fortaleza (Brasil) sus planes eran buscar un nuevo apartamento para vivir. Sin embargo, los datos de este ciudadano mexicano que el Segip guarda en su archivo digital y que fueron revisados para esta investigación desmienten esta aseveración. 

El registro del Segip señala que González Valencia tenía como domicilio un apartamento en el piso 11 de un edificio ubicado en la avenida Busch de la ciudad de Santa Cruz.

Con estos datos aparece el narco mexicano en el archivo digital del Segip

El amigo cruceño que pagaba las cuentas

El plan para esconderse de las autoridades no duró mucho y la identidad falsa pronto llevó a González Valencia a la cárcel.

 

_ ¿Estos documentos han sido utilizados solo para la entrada en Brasil?

_ Solo para la entrada a Brasil en avión.

_ ¿En hoteles o en cualquier otro hospedaje también utilizaba estos documentos?

_ Yo no pagué hoteles ni hospedajes porque venía con un amigo y mi amigo mostraba su identidad.

 

Cuando el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación cayó en Brasil solo se supo -por la nota que difundió la Policía Federal- que había ingresado como turista procedente de Bolivia para vacacionar con su familia, que en un complejo turístico en Fortaleza había alquilado una exclusiva residencia con vista a la playa de Taiba y que los agentes habían actuado en base a una orden de arresto expedida por la justicia de ese país, ante una petición de extradición de Estados Unidos por narcotráfico. Se desconocía que un empresario cruceño lo acompañaba, menos aún que era el que pagaba las cuentas y que mostraba su identidad para evitar que el capo mexicano se exponga.

 

Días de Navidad

“Era época de navidad. Un día regular”, relata Aldair da Rocha, el oficial de policía responsable de la operación que condujo al arresto de González Valencia y jefe de la Oficina de Control de Narcóticos (DRE, por sus siglas en portugués). “Recibí una llamada de Brasilia y me dijeron que el tipo, que era buscado por la justicia estadounidense, tenía una orden de prisión, que era buscado por la Interpol. También dijeron su nombre correcto y dijeron que él estaría en Fortaleza. Solo eso, nada más. Y nos preguntaron si podíamos arrestarlo”.

Después de esa llamada, la Policía Federal, bajo el mando de Rocha, comenzó a seguir las huellas de González Valencia. Primero se contactaron con el aeropuerto para obtener las imágenes de su llegada e identificarlo. De ese modo vieron que no estaba solo, que otra persona lo acompañaba. Era su amigo, el boliviano M.G.S.F. Lo siguiente que mostraron las cámaras de seguridad es que ambos hombres caminaban hacia un área del aeropuerto para rentar autos.

Una vez fue identificado el vehículo, el equipo de Rocha rastreó a los hombres en hoteles, hostales y diferentes ciudades turísticas, sin éxito. Con el temor de que se les hubieran escapado, los agentes federales recurrieron a la red de cámaras de seguridad del municipio de Fortaleza, capital del estado brasileño Ceará, con la esperanza de localizar el auto.

“Afortunadamente, una cámara mostró que su automóvil iba en la misma dirección en dos o tres días diferentes. Era la dirección de Taíba”, rememora Rocha. Desde la llegada del mexicano y su amigo, el 22 de diciembre, los hombres de Rocha no pararon ni en Navidad.

Aldair Rocha comandó el operativo que el 27 de diciembre de 2017 puso tras las rejas al capo mexicano de la droga José González Valencia | Foto:  Guillherme Amado

Con la ayuda de las imágenes ya para el 27 de diciembre les pisaban los talones. Justo la mañana de ese cálido día decembrino la rutina del automóvil cambió, salió de Taiba hacia un enorme parque acuático y turístico de 200.000 metros cuadrados en Aquiza, noreste de Brasil.

En este parque acuático fue aprehendido José González Valencia |Foto: Guilherme Amado

 Lo siguiente que vieron fue el auto estacionado y luego, González Valencia en la entrada de Beach Park, vestido con bermudas y una camiseta blanca. Estaba con su familia y con su amigo cruceño M.G.S.F.

Contrario a todo pronóstico, el narco no se resistió al arresto. Tampoco demoró en confesar que estaba en posesión de un documento falso emitido por el Gobierno de Bolivia y que un pasaporte mexicano falso guardaba en la casa donde se alojaba, a unos 100 kilómetros de Aquiraz.

Lo que la Policía Federal supo después es que el amigo cruceño fue quien alquiló la propiedad en Taíba para una estadía de 15 días, así como el automóvil que utilizaron durante el viaje. 

La lujosa vivienda tiene acceso directo al mar, con escaleras privadas que conectan la casa con la playa. Tiene cuatro chalets pequeños, un área común con sala de estar, una pequeña piscina y una cancha de básquetbol. Una gran área verde cubre la propiedad y altas palmeras se alzan en esta ubicación tropical.

Los cuidadores dijeron que González Valencia era muy callado, que casi no salía y que le gustaba leer.

Una de las vistas desde la casa que rentó ‘La Chepa’ en Brasil. Allí pasó Navidad junto a su esposa e hijos, además de su amigo de Santa Cruz | Foto: Foto: Guilherme Amado

Seis meses después de su captura, por la acusación del Ministerio Público de usar un documento falso, el 32º Tribunal Federal de Ceará lo condenó a dos años y un mes de prisión.

“Ambos documentos, aunque materialmente verdaderos, eran ideológicamente falsos porque apuntaban a la identificación de los acusados que no correspondían a la realidad”, se lee en el documento de la sentencia del 7 de junio de 2018. 

El vendedor de productos veterinarios

Si hay algo que los miembros del Cártel de Jalisco Nueva Generación saben hacer muy bien es insertarse en la sociedad y pasar desapercibidos, se adecúan a la perfección al nuevo perfil del narco moderno, aquel al que el periodista británico Ioan Grillo -autor de los libros El Narco (2011) y Caudillos del crimen (2016)- en una entrevista para Vice describe como tipos violentos como Pablo Escobar, pero que son “parte CEO (cargo ejecutivo más alto de una empresa), parte terrorista y parte estrella del rock”.

Así ‘La Chepa’, bajo la fachada de ganadero, entró y salió de Bolivia con destino a Brasil, sin levantar sospechas, ser detenido o interrogado por las autoridades al menos tres veces, según información de Migración obtenida por la revista Época. En noviembre de 2016 y marzo de 2017, por el lado de Puerto Suárez, cruzó por tierra la frontera que divide a ambos países. La última vez que salió de Bolivia lo hizo por aire. En el aeropuerto Viru Viru tomó un vuelo que hacía la ruta Santa Cruz-Fortaleza, con escala en São Paulo. Iba acompañado de M.G.S.F.

Sin embargo, esa no fue la única vez que viajaron juntos.

El empresario cruceño le dice a la Policía Federal de Brasil -en su declaración del 27 de diciembre de 2017- que la primera vez lo hicieron en mayo de 2016 cuando recorrieron en carro los más de 2.000 kilómetros que separan a Santa Cruz de Sorocaba (São Paulo, Brasil) para asistir a una exposición de caballos. El detalle es que este viaje no aparece en los registros de Migración, al menos no con el nombre de Jafett Arias Becerra ni de José González Valencia.

EL DEBER tuvo acceso al flujo migratorio del falso Jafett Arias Becerra en Migración Bolivia

¿Cómo el cruceño conoció al narco? “Que conoce a Jafett Arias Becerra cerca de dos años, visto que el declarante vende productos veterinarios en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra donde Jafett vive y tiene una hacienda de ganado; que hizo amistad con Jafett y ya realizó dos viajes de turismo con el mismo”, se lee en el documento de la Policía de Brasil.

En el vuelo del 22 de diciembre, dijo también que los acompañaba su esposa. En Fortaleza se les sumó la pareja de González Valencia con dos hijos, quienes al parecer vivían en Estados Unidos. El plan era quedarse en Brasil hasta el 3 de enero de 2018 y volver a Bolivia.

El cruceño negó conocer que su amigo estaba usando un documento falso y que lo buscaban internacionalmente por su vínculo con el narcotráfico.

EL DEBER verificó que los datos que M.G.S.F. dio a la Policía de Brasil aparecen en los registros del Segip. También pudo conocer que pertenece a una familia influyente relacionada, entre otras cosas, con negocios agropecuarios; sin embargo, no fue posible contactarlo. Las autoridades en Brasil no encontraron nada contra M.G.S.F.

 

 La extradición a EEUU

En el estado mexicano de Michoacán, de donde es originario el clan González Valencia, hay un roedor que causa estragos en los cultivos, especialmente a los de maíz, y se reproduce rápidamente: la pequeña ardilla Cuinique. A decir de la prensa mexicana, es la que inspiró el nombre de ‘Los Cuinis’, el clan de 12 hermanos –algunos dicen que son 18– de abolengo criminal y al que Estados Unidos ha decidido combatirlo “con todas sus armas”. 

Hasta octubre de 2016 cinco ‘cuinis’ –sin contar al principal cabecilla Abigael, apresado en 2015, ni a los otros dos, José y Gerardo, atrapados en Brasil y Uruguay, respectivamente– ingresaron a la lista negra del Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los EEUU.

Ahora, Estados Unidos está haciendo las gestiones para extraditar al ‘cuini’ que encontró en Bolivia la “tranquilidad” que buscaba, al menos por dos años. El mexicano, a través de su abogado Oliveira Júnior, expresa su deseo de retornar a su país, donde está su familia. Sin embargo, su Gobierno no ha realizado ninguna solicitud hasta el momento.

De hecho, a fines de 2018, ‘La Chepa’ presentó un amparo –una acción o recurso que protege los derechos constitucionales de un ciudadano– quejándose de que el gobierno mexicano no había solicitado su extradición a Brasil, según informó el diario Milenio.

Mientras espera la extradición en Brasil, cumple la impuesta el verano pasado, por uso de documento falso. Actualmente se encuentra en la Penitenciaría Federal de Mossoró, Rio Grande do Norte; una de las cinco cárceles federales brasileñas. Es una prisión de máxima seguridad, donde las autoridades mantienen a individuos peligrosos.

A más de un año y medio de su arresto y sin que haya una fecha señalada para resolver la solicitud de extradición a Estados Unidos, un documento publicado recientemente por el Tribunal Supremo Federal de Brasil autorizó la extensión del término en la prisión de Mossoró, argumentando que una decisión sobre la solicitud de extradición se tomará pronto.

“Este proceso de extradición ya se encuentra en su fase pre-final, por lo que la suspensión de la extradición en la Penitenciaría Federal de Mossoró / RN no debe extenderse por mucho tiempo”. El documento también menciona el “contexto de seguridad actual en el estado de Ceará”, el “riesgo extremadamente alto del individuo” y sus vínculos con el CJNG.

Mientras la espera continúa el capo mexicano, que en Bolivia se parapetó en la fachada de un ganadero, lidia -tal como le dijo en una de sus audiencias al juez- con varias cosas en la prisión.

_ Mi familia vive muy lejos, cuando ellos vienen acá, cogen cuatro aviones y solo para hablar conmigo frente a una ventana por 10 minutos. Eso es muy cruel para mí y para ellos. Y la comida allá (cárcel) es muy repetitiva, yo no consigo comer bien porque es mucho de lo mismo. No tengo un baño de sol. Solo una vez pude salir a caminar 10 metros. Salí afuera, pero para mi mala suerte estaba lloviendo.

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‘La Chepa’ no fue el único narco que se hizo pasar por ganadero en Bolivia

El que José González Valencia haya encontrado en Bolivia la “tranquilidad” que buscaba no es una figura nueva en el país. Así como él, otros ‘peces gordos’ del narcotráfico echaron mano al mismo artilugio: identidad falsa + perfil de próspero ganadero.  

Un agente antinarcóticos, al que por razones de seguridad se mantiene en reserva su identidad, señala que la fachada de ganadero está entre las que más eligen los capos extranjeros que en Bolivia buscan un refugio. El Estado tiene escasas armas para controlarlos y fiscalizar la adquisición de sus bienes. Además, normalmente establecen sus estancias ganaderas en lugares de difícil acceso, sin luz eléctrica o agua potable, lo que dificulta los operativos policiales, pero facilita la habilitación de pistas clandestinas y laboratorios de droga.  

En su opinión, el Estado no tiene el control en la lucha contra el narcotráfico. Ve un combate desigual e identifica dos factores: la falta de condiciones para enfrentar a los grupos criminales que, en comparación a los agentes antinarcóticos, cuentan con sofisticadas armas, equipos de comunicación y transporte. Segundo, por el nivel de corrupción que hay no solo en la Policía.

_ Recuerdo la vez que me tocó soltar a un grande. Le                   habíamos seguido la pista desde hacía tiempo y cuando por fin lo atrapamos, recibí la orden de soltarlo. ¿Se imagina? ¡Qué impotencia!

 

El nexo entre jefes policiales con un narcotraficante cruceño -al que Brasil acusa de proveer más de 1.000 kilos de cocaína de alta pureza a la mafia italiana ‘Ndrangheta, a través de una red criminal de ese país- hundió a la Policía Boliviana en su más profunda crisis. Desde el 13 de abril hasta finales de mayo los bolivianos vieron con estupor e indignación -por la cobertura de la prensa- como Pedro Montenegro se movía impune en el interior de la institución encargada del orden.

Por ejemplo, pese a que tenía orden de captura internacional desde 2015, el narco fue condecorado en mayo de 2018 por el jefe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de Santa Cruz, el coronel Gonzalo Medina. También había auspiciado el viaje a Cartagena, Colombia, para el Carnaval de este año a un grupo de 18 personas, entre los que se encontraban dos jefes policiales y el hijo del coronel Medina. El escándalo incluye a jueces, magistrados del Poder Judicial, personalidades de la farándula, entre otras figuras conocidas.

“Al crimen organizado transnacional le gustan las oportunidades y la poca resistencia. Bolivia actualmente proporciona ambos y se encuentra en el centro de una nueva dinámica criminal”. Así describe la situación del país Insight Crime, una institución dedicada a la investigación y análisis de la delincuencia organizada.

En esta misma línea, el exfiscal antinarcóticos, Jhoadel Bravo, agrega que la carencia de herramientas jurídicas para que la Policía y la Fiscalía puedan llegar a las cabezas de las organizaciones criminales es otro problema. “Le estamos cortando los tentáculos al pulpo, pero no podemos llegar a la cabeza, se van a recrear y esto va ser algo de nunca acabar”, grafica.

 

Narcos extranjeros en Bolivia

A principios de este año, basada en información de la Policía Antinarcóticos de Bolivia, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNUDC) sostuvo que entre 2017 y 2018 fueron detenidos en Bolivia 469 extranjeros por delitos relacionados con el narcotráfico, entre ellos 142 colombianos, 121 peruanos, 83 argentinos, 58 brasileños, 46 chilenos y 19 paraguayos.

“Estos datos demuestran mayor ingreso de personas extranjeras a Bolivia con el objetivo de desarrollar actividades ilícitas de este tipo”, dijo a los medios el representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNUDC), Thierry Rostan.

EL DEBER solicitó al coronel Maximiliano Dávila, director nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), comentarios sobre este tema e información estadística sobre el lugar de aprehensión de los ciudadanos extranjeros en Bolivia y las actividades a las que se dedicaban, pero no hubo respuesta.

El ministro de Gobierno de Bolivia, Carlos Romero, en marzo reconoció la presencia de extranjeros que han elegido a Bolivia con la intención de lavar el dinero obtenido del narcotráfico, simulando que las ganancias provienen de “emprendimientos productivos, ya sea la agricultura, la ganadería, preferentemente”.

 

La autoridad de Estado se mantiene firme en que en el país no operan cárteles de droga, sino emisarios de estos grupos criminales. Dice que los primeros en llegar fueron los de Medellín y Cali. Le siguieron los de México, citó a los carteles de Medellín y Tijuana.

Y es que con sus 1.098. 581 kilómetros cuadrados de superficie y su ubicación geográfica -en el corazón de Sudamérica- el ministro de Gobierno acepta que Bolivia puede ser una opción atractiva para las organizaciones criminales, más si se toma en cuenta sus extensas llanuras y ondulada topografía, así como la porosidad de las fronteras con sus vecinos Argentina, Paraguay, Brasil, Perú y Chile.

Frente a esta situación defiende que el Gobierno ha tomado medidas. Una de ellas es la creación del Centro Regional de Inteligencia Antinarcóticos (Cerian), donde se está construyendo una base de datos de flujos de dinero y organizaciones criminales. El ministro también menciona el convenio con la Interpol, que permitirá al Estado boliviano acceder a su base de datos, de modo que ayudará a combatir el crimen organizado.

La entrevista a Carlos Romero fue realizada durante la investigación, en marzo de este año, antes de que estallara el escándalo por el nexo de algunos jefes policiales con el narcotraficante Pedro Montenegro.

 

Staff:

INVESTIGACIÓN: Daniela Castro, Nelfi Fernandez Reyes y Guilherme Amado

ILUSTRACIÓN: Will Quisberth

FOTOGRAFÍA: Guilherme Amado

INFOGRAFÍA: Mary Luz Soruco

EDICIÓN: Cecilia Dorado y Mónica Salvatierra

COLADORADORES: Fernando Rojas, Iván Paredes, Christopher André, Sofía Otero

MEDIOS ASOCIADOS PARA ESTA INVESTIGACIÓN:  Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), diario EL DEBER de Bolivia y revista Época de Brasil