ONCOLÓGICO

En el Oncológico, un médico se hace cargo de 22 pacientes y una enfermera atiende a 26


Según datos del centro hospitalario, el nosocomio precisa mínimamente de 75 ítems para seguir funcionando con su misma capacidad. La crisis desnuda el drama de los pacientes

Escuchar el artículo Pausar Lectura

17/06/2018

La crisis por falta de personal en el Instituto Oncológico tocó fondo. En los ambientes de este centro hospitalario es donde más se nota el drama de la salud, pero  también la lucha diaria por salvar vidas. Allí, médicos, enfermeras, familiares y voluntarios hacen fuerza común para que miles de enfermos con cáncer puedan superar la enfermedad, que requiere años de tratamiento y un alto costo económico y social.
La misma fuerza que une contra la enfermedad los llevó hace dos semanas a clamar por atención al propio presidente, Evo Morales, que se encontraba al lado en un acto por el Día del Maestro.

El clamor es por falta de personal, al extremo que una sola enfermera debe  hacerse cargo de 26 pacientes internados y un médico, de hasta 22, siendo que los parámetros internacionales establecen  que por cada diez camas debe haber una licenciada de enfermería y por cada diez, una auxiliar. 

Según datos del hospital, en una de las áreas donde más se siente la falta de personal es precisamente en Internación. Allí, el área de adultos está distribuida en dos plantas; en la baja, una sola enfermera se las ingenia para atender a 18 pacientes;  mientras que en la alta, otra debe asistir a 26 pacientes.

La situación no es muy distinta en Pediatría, donde una enfermera y un médico asisten a 22 pacientes; 17 en internación y el resto en terapia intensiva. El mismo galeno también debe darse tiempo de atender los casos que llegan a Emergencias. 

De cumplirse los parámetros internacionales, solo para terapia intensiva debería haber una licenciada de enfermería por cada dos camas y una auxiliar por cada seis, afirma la directora del centro hospitalario, Martha Alicia Arrien. 

La directora del centro explica que para que el centro siga funcionando con su misma capacidad, se requiere mínimamente 75 ítems; 29 para licenciadas de enfermería, 32 para auxiliares y 14 médicos (7 para Pediatría y 7 para Emergencias). Adicionalmente, se busca solucionar la falta de personal para el turno de la tarde en Radioterapia. 

El drama de los pacientes

Los pacientes y sus familiares son quienes más sienten estas carencias, lo que se traduce en días de espera y falta de espacio. En radioterapia, por ejemplo, cada paciente debe esperar entre dos y cuatro  semanas para iniciar su tratamiento, dada la alta demanda.

En Pediatría, el miércoles 10 niños recibían quimioterapia bajo los cuidados de una sola enfermera, que también debía darse tiempo para realizar procedimientos de control, como punciones lumbares. El llanto de los chicos invadía la sala y desgarraba el alma de sus progenitores.  Allí, pequeños de todas las edades pasan más de cinco horas quietos y con el brazo extendido porque los medicamentos de la quimioterapia entra por vía venosa. Sus papás darían todo por aliviarles el dolor y la incomodidad. “Debe hacer siete sesiones. Es el segundo día y recién va la segunda. Le hacen una por día”, dice Juana C., que trata de no llorar para que su pequeña, de dos años y medio, que tiene leucemia, no la vea.

En este servicio también se encontraba Lucas (12) y su mamá Yoly Herrera, que llegaron de  Puerto Suárez hace ocho meses a fin de que Lucas siga un tratamiento contra el cáncer. Durante todo este tiempo el menor se sometió a quimioterapia y se apresta a iniciar la radioterapia. 

Los hematomas que de la nada le salieron en el cuerpo hicieron que su vida y la de la toda su familia dé un giro de 180 grados. Tuvo que dejar la escuela para mudarse a la ciudad, junto con su mamá. Como el dinero no alcanza, ambos están viviendo en un albergue cercano al hospital. 

Su mamá tuvo que cambiar su rutina y ordenar prioridades porque desde que Lucas cayó enfermo se la pasa en el Oncológico, si no es junto con su pequeño, es tocando puertas de los voluntariados para conseguir ayuda para el tratamiento. “La plata no alcanza. Está Afanic Bolivia, Afanic España, Davosan y la Legión de Combate al Cáncer que nos colaboran, pero igual hay que comprar algunos sueros y tabletas”, dice Herrera, que se conoce todo el movimiento del hospital y orienta a otras madres que, como ella, atraviesan por el mismo viacrucis.

El dinero que envía su esposo desde Puerto Suárez no es suficiente, asegura, por lo que algunas veces ha tenido que retrasar el tratamiento por falta de dinero.

Allí también estaba María Eugenia Ríos con su pequeña, de dos años, a quien le brotó un pequeño  quiste en el cuello. Ruega que no sea maligno, pues no quiere pasar por segunda vez por esta situación, toda vez que su niña de 11 años también batalló con cáncer durante siete años, pero logró vencerlo. Ahora solo va a los controles periódicos. 

“Le pido a Dios que todo salga bien con mi niña (la más chica) porque es muy duro pasar por esto. Además que el tratamiento es muy caro, hay que hacer pruebas de laboratorio, comprar medicamentos y no hay plata que alcance”, afirma Ríos.

Lucina Martínez sabe bien de eso. Ya no le queda ni un centavo de sus ahorros y en ocasiones siente que también las fuerzas se le acaban, pero debe seguir luchando para que su hija, de 20 años, se recupere del cáncer, que la tiene postrada en una cama desde hace cinco meses. “Le  duele la cadera, la espalda, el estómago, todo. Vivimos prácticamente en el hospital desde que se enfermó, hace ya tres años”, cuenta la mujer, que tuvo que dejar San Juan de  Palometillas para que su hija siga el tratamiento. “Teníamos Bs 30.000 ahorrados de años de trabajo,  todo lo hemos gastado y seguimos gastando. El tratamiento es muy caro. Cada semana se necesita como Bs 2.000. El Estado debería cubrir el tratamiento”, lamenta. 

Revisarán los ítems

El ministro de Salud, Rodolfo Rocabado, realizó el jueves una inspección al Oncológico y adelantó que se verá el tema de los ítems, pero recordó que la atención a la problemática del centro hospitalario es compartida con la Gobernación, que debe atender la infraestructura y equipamiento. “Tenemos proyectado trabajar a corto, mediano y largo plazo para cubrir las necesidades del establecimiento, siempre tomando en cuenta la corresponsabilidad que existe en los tres niveles”, manifestó la autoridad de salud.  Este nosocomio atiende cada año a 30.000 pacientes. 



 




En esta nota