SEGURIDAD

Reynaldo cuenta cómo fue vivir en la cárcel


Los mismos juzgadores le vieron ayer el rostro para darle libertad irrestricta, después de dos años y dos meses de encarcelamiento. Ramírez vivió en catreras, hizo carteras y fue cocinero

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04/07/2017

Reynaldo Ramírez Vale (27), sentenciado a 30 años sin derecho a indulto por un feminicidio que no cometió, salió ayer por la noche libre de forma irrestricta y los policías le sacaron las manillas al final de una audiencia donde volvió a ver la cara de los juzgadores que lo habían condenado.

Fueron los mismos jueces del tribunal 12, Janeth Mojica y Luis Paz Casupá, que le impusieron la condena los que ayer lo recibieron en el juzgado y le vieron el rostro. A diferencia de las más de 30 audiencias a las que asistió durante el juicio oral en su contra, las cuales en su mayoría fueron suspendidas, la de ayer se inició a las 17:00 y no duró ni 20 minutos.

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Vivió en las catreras de la cárcel

Antes de su libertad, EL DEBER visitó en Palmasola a Reynaldo Ramírez. Vivió durante dos años y dos meses en régimen abierto, más conocido como PC-4. Compartió en las denominadas catreras, o sea cerca de la puerta principal del PC.4,  no precisamente en pabellones porque no tenía para pagar como lo hacen otros internos. De gorra, sandalias y de un buzo plomo nos recibió y se prestó un toco de otros compañeros. Nos mostró su vivienda en un ambiente de 10 por 6 metros donde hay seis catreras cada una de tres camas. Su cama fue la 14 todo el tiempo. Compartimos el almuerzo mientras los internos lo saludaban y felicitaban, pues todo mundo sabía que ya estaba a un paso de la ansiada libertad.

“Empecé a escribir mi historia en esta hoja, lo que más me duele es que durante el tiempo en que estuve preso sin cometer ningún delito, murió mi hermano mayor y no pude ir a verlo. Mi madre, de la tercera edad, se convirtió en ventera ambulante en Cochabamba para ayudarme, eso me duele”. No aguantó recordar el sufrimiento de su madre y la voz se le cortó y lloró en silencio.

Mi madre solo pudo venir dos veces a verme por falta de dinero para el pasaje. Cuando me sentenciaron, ambos lloramos sin consuelo. Llegué a la cárcel y me fui a llorar toda la tarde y la noche a la cancha de fútbol, hasta pensé en suicidarme. Hace cuatro días recibí la noticia de la detención del verdadero autor y mi hermana me dijo que iba a salir libre, y lloré de alegría. Lo primero que haré es abrazar a mi madre y viajar a Cochabamba a la tumba de mi hermano”, dijo entre lágrimas.  

Cocinaba y hacía billeteras

Reynaldo Ramírez, antes de su detención, vivía en Santa Cruz y trabajaba en la termoeléctrica de Warnes. Tiene habilidad en cerrajería y  cableado eléctrico. Cuando el 11 de mayo de 2015 fue detenido en Cochabamba, llegó a Palmasola y no pudo vivir en ningún pabellón. “Aquí se paga todo y tuve que acomodarme en las catreras. Primero fui cocinero en esta cocina y después trabajé en cueros haciendo carteras y billeteras. Pagaba Bs 260 por mi cama en las catreras, recordó. 

La audiencia que le dio la libertad

Reynaldo Ramírez acudió al acto escoltado por policías y asistido por su abogado, Óscar Auza. El jurista planteó ante el tribunal la cesación de la detención preventiva, pues era el único recurso visible para conseguir la libertad física del hombre, luego de que la Policía esclareciera la muerte conmovedora de Verónica Menacho Chilo, hecho de sangre ocurrido el 25 de noviembre de 2014, con la captura del verdadero autor del crimen, Moisés Bascopé Zambrana, que era el concubino de la víctima.

Reynaldo Ramírez regresó anoche a la cárcel, sacó sus cosas, se despidó y se fue a cenar con su familia
Reynaldo Ramírez regresó anoche a la cárcel, sacó sus cosas, se despidó y se fue a cenar con su familia


El abogado fundamentó que Ramírez fue procesado y sentenciado por una simple semejanza física con el verdadero asesino. Sin embargo, Auza aseguró que la Policía, a través del Instituto de Investigaciones Técnico Científicas de la Universidad Policial (Iitcup) realizó un peritaje exitoso y ejemplar que cambió la historia. 

El análisis estableció que Ramírez no presenta similitudes a nivel de rasgos fotográficos con la imagen del verdadero autor, Moisés Bascopé. 

El abogado mostró su extrañeza, porque ese informe, pese a que fue presentado al fiscal del caso, Marcelo Delgadillo, y también fue de conocimiento del tribunal que juzgó a Ramírez, ninguna de estas instancias judiciales lo tomó en cuenta para el fallo final, siendo una prueba contundente en defensa del procesado.



 




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