SEGURIDAD

Intentó robar, está preso, tiene retraso mental y aún espera ser juzgado


José ingresó al penal de Palmasola en septiembre de 2017 y luego de su audiencia cautelar, no volvió a salir del reclusorio


José con la ropa vieja, con un olor casi insoportable y con baldes y botellas plásticas colgadas en el cuerpo. Foto: EL DEBER
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24/06/2019

José Molina Rodríguez, un hombre de 68 años que no tiene carné de identidad, que al parecer no tiene familia conocida y que vive deambulando por el régimen abierto del penal de Palmasola, PC-4, está detenido preventivamente desde el 2 de septiembre de 2017, acusado de haber intentado robar y porque fue encontrado en una propiedad que no era la suya en el municipio de Saipina.

Teobaldo Cardozo y Ana María Cardozo son los acusadores de este hombre, que en una audiencia cautelar llevada adelante por el juez Bergman Rojas Maldonado, habló en su defensa un par de incoherencias y luego recibió el dictamen de quedarse encarcelado preventivamente en el penal más poblado y violento de país, mientras espera que su caso vaya a un juicio oral. Él está soportando el encierro que reciben asesinos, narcotraficantes y violadores, pese a que padece un retraso mental moderado y tiene una capacidad de cálculo equivalente al de un niño de 5 a 6 años.

José, que es conocido como uno de los ‘loquitos’ de Palmasola, no logra dejar su encierro preventivo pese a que por el penal, en este mes, han pasado al menos dos actividades de descongestionamiento carcelario. Su caso, a través de la Clínica Jurídica NUR, trató de hacerse visible, pero aún los operadores de justicia no dieron solución a la situación del hombre que huele mal (por la falta de higiene y el mundo escondido en el que vive) y que tiene pegados a su cuerpo, baldes y botellas plásticas.



Sin embargo, la suerte de José es diametralmente opuesta a la que tuvo Roly Rolando Delgado González, identificado por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico como un ‘peso pesado’ del tráfico de drogas en la zona de Yapacaní y que fue compañero de encierro del hombre de la tercera edad en julio de 2017, la primera vez que las autoridades antinarcóticos lo detuvieron.

Pero, como lo señala un pedido de investigación hecho por el Ministerio de Gobierno al Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, Roly Delgado, pese a haber sido encontrado con droga en las oportunidades que cayó en manos de la unidad antinarcóticos, dejó su encierro preventivo el 7 de septiembre de 2017, cayó nuevamente el 4 de enero de 2018 y logró salir el 21 de febrero, para finalmente volver a ser apresado el 10 de mayo de 2018 y en tan solo dos semanas después, el 25 de mayo, consiguió nuevamente la libertad.

Para él la justicia sí encontró elementos suficientes para dejarlo libre mientras espera juicio, a diferencia de José, quien pese a los informes siquiátricos que certifican sus problemas mentales y su edad marcada en las arrugas de su rostro, sigue deambulando a la espera de respuestas.

Una acción de la Clínica



La Clínica Jurídica NUR, que el año pasado permitió hacer visibles las historias de personas que ingresaron a Palmasola pero que pese al paso del tiempo no encontraban sentencia ni libertad, se ha ocupado del caso de José.

A través de Ariel Rocha, uno de los abogados que trabaja en favor de los reos, esta instancia interpuso un incidente de defectos absolutos, argumentando la vulneración a los derechos de José, que es uno más de los reos preventivos en las cárceles del país.



 




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