SANTA CRUZ

Fe, amor y fervor al máximo en el inicio de la celebración de la pasión de Jesús


El monseñor Gualberti ofició la misa. Luego de la bendición de las palmas, su homilía hizo hincapié en la proclamación de la pasión de Jesús, según San Lucas. Miles de fieles se dieron cita en la plaza principal. El Papa cargó contra el triunfalismo


Los feligreses celebraron la entrada de Jesús a Jerusalén y su aclamación como Hijo de Dios. Foto Jorge Ibañez
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15/04/2019

Isaura Hinojosa espera con devoción la Semana Santa. Desde pequeña acompañaba a sus padres a la celebración de la pasión y muerte de Jesús y hasta ahora sigue fiel a su fe y amor por el Señor. Cada Domingo de Ramos se traslada desde el barrio Convifag hasta el atrio de la catedral para hacer bendecir su palma. Luego de la misa, lleva la palma bendecida a su casa, saca la del año anterior, la quema y la coloca en la puerta de ingreso. Para ella es una forma de protección para su hogar y le hace recuerdo, como católica, que Jesús es el rey.

Similar costumbre tiene Marlene Gutiérrez, del Plan 3.000, y Enrique Romero, de Villa Fátima, que ayer llegaron hasta la plaza 24 de Septiembre, que quedó pequeña ante los miles de feligreses que participaron de la celebración del Domingo de Ramos que conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén montado en un burrito. Ambos coinciden en que es un tiempo de reconciliación, por lo que todos los años celebran la Semana Santa con mucho amor, fe y fervor, y participan de todas las celebraciones que recuerdan la pasión y muerte de Jesucristo.

El inicio de la Semana Santa comenzó con una procesión desde las diferentes parroquias del centro hasta el atrio de la catedral. Enseguida se procedió a la bendición de las palmas para luego dar paso a la proclamación de la pasión y muerte de Jesucristo, según el evangelio de San Lucas, que fue desglosado por un grupo de jóvenes.



Amor y misericordia

En su homilía, monseñor Sergio Gualberti destacó que amor y misericordia son las palabras que sobresalen en los eventos narrados durante la Semana Santa. Pidió responder a ese amor reconociendo nuestras propias culpas, dejando de lado todo lo que nos aleja de él, salir de nuestro egoísmo e intereses y cambiar de vida.

“La causa profunda de la muerte de Jesús es el amor y la misericordia de Dios para liberar a la humanidad de la esclavitud del pecado y de la muerte... El mesías es acogido como rey, y es rey, pero no con el poder y opulencia de los grandes del mundo, sino con el poder del amor, el único que vence al mal y que salva”, resaltó.

Para responder al amor y la misericordia de Dios dijo que falta dar un paso decisivo siguiendo el ejemplo del buen ladrón: “Reconocer nuestra propia culpa, no quedarnos indiferentes ante el crucificado, la víctima inocente, y profesar nuestra fe en él como nuestro único Señor, dispuestos a cargar la cruz junto a él. Esto implica dejar todo lo que nos aleja de él, salir de nuestro egoísmo e intereses y cambiar de vida”, insistió.



Luego de finalizada la misa invitaron a los fieles a participar de las actividades que comienzan este martes con la misa crismal, el miércoles sigue con las confesiones, el jueves con la misa para los ancianos y enfermos, el viernes con la pasión y muerte, el sábado con la bendición del fuego y del agua para cerrar con el Domingo de Pascua.

En el Vaticano

La ceremonia comenzó con la tradicional procesión desde la plaza de San Pedro hasta el obelisco, donde el papa Francisco, vestido con ornamentos rojos tradicionales en estas fechas, bendijo las palmas y ramos de olivo, símbolos de la paz y siguió con la misa en la plaza de San Pedro ante decenas de miles de fieles. Criticó el triunfalismo que juzga siempre a los demás como peores o fracasados. Recordó que de las aclamaciones de la entrada en Jerusalén se pasó a la humillación de Jesús y de los gritos de fiesta al ensañamiento feroz.

“Una forma sutil de triunfalismo es la mundanidad espiritual... Jesús destruyó el triunfalismo con su pasión “, señaló y la consideró como el mayor peligro y la tentación más pérfida que amenaza a la Iglesia, citando al teólogo francés Henri-Marie Lubac.

PAILÓN



El párroco Rolando Parabá hizo la bendición de las palmas en el colegio San José. De ahí partió la procesión hacia la iglesia Nuestra Señora de Fátima, donde se celebró la misa de Domingo de Ramos./HV
Este domingo de Ramos se ha visto más fieles en la bendición de palmas,



 




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