Gerson Palermo, uno de los principales líderes del Primer Comando Capital (PCC) y condenado a más de 125 años de cárcel en Brasil, fue capturado en Cotoca durante un operativo ejecutado la medianoche del martes, 16 de mayo, mientras paseaba a su perro por calles poco transitadas de dicho municipio, donde llevaba una vida aparentemente tranquila y de bajo perfil.
De acuerdo con las investigaciones y testimonios de vecinos, el brasileño residía desde hace aproximadamente tres años en una casa quinta ubicada en el barrio El Paraíso, a unos 22 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra. En el lugar alquilaba dos habitaciones dentro de un inmueble que pertenecía a otro ciudadano brasileño.
Las autoridades bolivianas y brasileñas identificaban a Palermo como uno de los narcotraficantes más buscados de la región y un alto dirigente del PCC, la organización criminal más poderosa de Brasil, vinculada al tráfico internacional de drogas, asesinatos y otros delitos de alta gravedad. Sin embargo, en Cotoca se hacía pasar por un próspero empresario agricultor.
La captura se concretó luego de un intercambio de información entre la Policía Federal de Brasil y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), que permitió ubicar el escondite del prófugo en territorio boliviano.
Según relataron vecinos del lugar, Palermo intentaba pasar desapercibido. Evitaba salir durante el día y únicamente abandonaba la vivienda por las noches, generalmente para pasear a su mascota o realizar movimientos discretos.
“Llevaba una vida tranquila”, señalaron personas de la zona, quienes además aseguraron que el extranjero tenía una motocicleta y un vehículo particular, aunque el movimiento más llamativo ocurría durante la noche, cuando recibía constantes visitas en la propiedad.
Los testimonios también indican que frecuentemente era visitado por una mujer brasileña, quien presuntamente sería su esposa.
El inmueble donde residía contaba con estrictas medidas de seguridad. Según el informe policial, la propiedad tenía más de 700 metros cuadrados, estaba rodeada por cercas eléctricas y equipada con cámaras de vigilancia en distintos sectores.
Tras la captura, efectivos de la Felcn y fiscales de Sustancias Controladas allanaron la vivienda en busca de documentos, elementos biológicos o indicios que permitan establecer si el lugar era utilizado únicamente como refugio o también como centro de operaciones del grupo criminal.
Durante la intervención, las autoridades encontraron únicamente a los cuidadores del inmueble y no hallaron pruebas inmediatas vinculadas al narcotráfico. Sin embargo, las investigaciones continúan para determinar posibles nexos logísticos y colaboradores en Bolivia.
Vecinos del barrio expresaron temor tras conocerse la identidad del hombre que habitaba la zona desde hacía varios años. Algunos señalaron que el movimiento dentro del inmueble era constante, aunque pocas personas tenían acceso al lugar.
Según las pesquisas preliminares, Palermo acostumbraba salir entre las tres y cuatro de la madrugada para abordar vehículos que lo esperaban a unas cuadras de la vivienda, mientras que durante el día el inmueble permanecía prácticamente en silencio.
El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, destacó la rapidez del operativo y aseguró que las autoridades brasileñas expresaron su satisfacción por la captura del capo criminal.
Luego de su aprehensión, Palermo fue expulsado de Bolivia y trasladado bajo fuerte custodia hacia Brasil, donde deberá responder por múltiples procesos judiciales y cumplir una condena superior a los 125 años de prisión.