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Maquinitas del tiempo en la Feria del Libro

Jueves, 04 de junio de 2026 a las 20:16

Por Redacción

En el stand Sopa de Letras de la Feria Internacional del Libro, una colección de periódicos originales publicados entre fines del siglo XIX y comienzos del XX permite a los visitantes descubrir cómo era la vida, la economía y las costumbres de la Santa Cruz de hace más de un siglo.

Los visitantes de la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra tienen la oportunidad de realizar un singular viaje al pasado sin abandonar el recinto ferial. En el stand Sopa de Letras, ubicado en el pabellón Brasil, el escritor Alfredo Rodríguez Peña expone una valiosa compilación de periódicos originales publicados en la capital cruceña entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX.

Se trata de auténticos ejemplares que sobrevivieron al paso del tiempo que se encuentran en un notable estado de conservación. Entre los títulos disponibles figuran históricos periódicos como La Estrella del Oriente, La Prensa, El Comercio, El Lucero, El Oriflama y La Tribuna, publicaciones que durante décadas dieron cuenta de la vida cotidiana, política, económica y cultural de una ciudad que entonces apenas comenzaba a perfilarse como la metrópoli que es hoy.

Estos periódicos son parte de la colección personal que la escritora Martha Peña de Rodríguez reunió y preservó durante años en su biblioteca. Ahora, salen a la luz con el propósito de encontrar nuevos custodios entre lectores, coleccionistas e instituciones interesadas en resguardar una parte invaluable de la memoria documental cruceña.

La lectura de estas reliquias constituye una experiencia fascinante. Sus páginas permiten asomarse a una época en la que Santa Cruz era todavía una pequeña población, pero con una intensa actividad social y política. Las noticias reflejan las preocupaciones de entonces y revelan costumbres que hoy pueden parecer sorprendentes.

Uno de los ejemplos más curiosos aparece en una de las ediciones de El Trabajo, correspondiente a 1908, donde se publicó la lista completa de jóvenes cruceños que no se presentaron a cumplir con el servicio militar obligatorio. La nómina incluía no solo los nombres de los infractores, sino también de sus padres, en una evidente estrategia de presión social para que los omisos acudieran a los cuarteles.

Las páginas económicas también ofrecen una ventana privilegiada al pasado. En ellas pueden encontrarse los precios de productos básicos comercializados en los mercados locales. Los periódicos ejercían entonces una activa función fiscalizadora, vigilando el comportamiento de comerciantes y proveedores.

La publicidad constituye otro de los grandes atractivos de esta colección. Los anuncios comerciales muestran un mundo muy distinto al actual: junto a ofertas de armas de fuego podían encontrarse avisos para la venta de cajones mortuorios elaborados “a la última moda de Roma, París y Buenos Aires”, como se lee en un ejemplar de El Comercio, que data de 1909. Estos avisos, además de su valor anecdótico, permiten comprender los gustos, aspiraciones y hábitos de consumo de la sociedad de la época.

La literatura, las actividades teatrales, las crónicas sociales y los mensajes dirigidos a viajeros, enfermos o cumpleañeros completaban el contenido de publicaciones que, por lo general, no excedían las cuatro páginas. Sin embargo, aquellas pocas hojas bastaban para tomarle el pulso al mundo y conectar a los lectores con los acontecimientos locales, nacionales e internacionales.

Cabe aclarar que no se trata de colecciones completas mensuales o anuales, sino de ejemplares sueltos que lograron sobrevivir durante más de un siglo al desgaste del tiempo, la humedad, los turiros y las múltiples vicisitudes que amenazan a los documentos históricos. Hoy, estos periódicos buscan un nuevo hogar en bibliotecas particulares, archivos institucionales o centros académicos, donde puedan seguir cumpliendo su misión: servir como auténticas máquinas del tiempo capaces de transportar a sus lectores hacia los días remotos en que se escribía, página a página, la historia de Santa Cruz.

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