El secuestro de Erick Roberto Baeza Achá, ocurrido el 29 de julio en el barrio Las Palmas de Santa Cruz, ha sacado a la luz un pasado criminal que parecía olvidado. Registros de la Policía Boliviana y de la Corte Suprema de Justicia confirman que el hombre, hoy de 61 años, estuvo involucrado en al menos dos secuestros de alto perfil entre 1986 y 1988, hechos que lo llevaron a prisión, aunque se desconoce cómo y cuándo recuperó su libertad.
Baeza fue interceptado por cuatro sujetos armados que vestían uniformes similares a los de la Policía antidrogas. Las cámaras de seguridad captaron el momento en que fue obligado a subir a un vehículo, en una operación ejecutada con rapidez y precisión. Desde entonces, su paradero se desconoce. La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) y unidades de Inteligencia investigan el caso.
Los antecedentes revelan que el 7 de julio de 1986, en la zona sur de Santa Cruz, Baeza secuestró a una mujer, exigiendo un rescate de 259.000 dólares para liberarla con vida. Dos años después, el 5 de diciembre de 1988, participó en otro secuestro en Cochabamba, esta vez reteniendo a dos mujeres y solicitando un rescate de 2 millones de dólares. Por ambos hechos fue condenado, aunque los registros judiciales no detallan las circunstancias de su liberación ni sus actividades posteriores.
El actual secuestro de Baeza no es un hecho aislado. En apenas tres días, Santa Cruz registró dos raptos con un modus operandi similar: hombres armados, con indumentaria policial, interceptan a las víctimas en plena vía pública. Las autoridades investigan si estos hechos guardan relación con el reciente triple asesinato ocurrido en un inmueble de la zona norte de la ciudad.
El comandante departamental de la Policía, Rolando Rojas, informó que los secuestradores usaron la vestimenta de efectivos antidrogas para sorprender a sus objetivos y evadir la atención de transeúntes o patrullas.
“A priori, descartaríamos esa posibilidad (de que sean policías), aunque vamos a continuar con los trabajos investigativos correspondientes,
La hipótesis de un vínculo entre el secuestro de Baeza, el de otra víctima en Santa Cruz y el triple homicidio ha cobrado fuerza, aunque la Policía no ha ofrecido detalles para no entorpecer las pesquisas. Mientras tanto, familiares del secuestrado han optado por el silencio, evitando realizar declaraciones públicas.