PARA ELLAS

Yohana Vaca Guzmán la exmiss se reinventa


Renace. Dice que tocó fondo muchas veces, pero siempre se ha levantado y ha vencido. Más bella que en su época de reina, reaparece con dos proyectos empresariales y le sonríe a la vida  

Nació el 29 de julio de 1987 en Santa Cruz. Vivió en Cotoca toda su infancia y adolescencia. Estudió Ingeniería Comercial en la universidad Cumbre. Actualmente realiza cursos de cosmetología y cosmiatría

13/09/2017

Foto: Gilberto Terceros  Make Up: Louis Philips Korner

No estuvo fuera del país ni se internó bosque adentro a descansar. Se borró del mapa por muchos años mientras atendía su matrimonio, a su primogénita y su emprendimiento (tiene un surtidor de combustible en Cuatro Cañadas). Se ‘autoexilió’ de la farándula cruceña por esos buenos motivos.  

Ha regresado a luz pública más segura, más precavida, más interesante, más mujer. Maneja su empresa de distribución de combustibles en el joven municipio de Cuatro Cañadas y recientemente inauguró un spa y centro de belleza como siempre había soñado. "Este emprendimiento es fruto de un proyecto muy bien elaborado, queremos cambiar la perspectiva de la gente que se acerca a un spa, aquí tratamos tu belleza desde el interior para que proyectés ese bienestar hacia afuera", expresa con toda seguridad y una bella sonrisa.

Autónoma y soberana 
"Soy como toda mujer cruceña y boliviana, valiente, emprendedora y capaz de conseguir lo que se propone", afirma convencida de sus logros a fuerza de trabajo y tesón. 

"Si hubiera nacido en la época de los 50 o 60, habría estado fuera de foco, porque no es que me considere feminista, pero siempre he sido de la idea de que la mujer debe tener su espacio y su independencia; me muero de imaginarme que dependería de un hombre. Soy de la idea de que la mujer debe ser autosuficiente. Claro que eso tiene sus pros y sus contras, porque mientras más agresiva sos te enfrentás a más riesgos, pero con cada caída ganás experiencia; me he hecho a golpes, me he levantado muchas veces de las cenizas".

Su vida no ha sido un lecho de rosas, trabajó desde los 18 años como asistente de gerencia en una financiera mientras lograba su bachillerato. Ingresó a la 'U' y de inmediato creó una empresa publicitaria, Palladium producciones, con unos compañeros, donde desarrollaban trabajos de edición digital, diseño gráfico, spots publicitarios y diseño 2 y 3D. Lograron buenos contratos y con ese capital se convirtió en empresaria maderera, dejó la oficina y se internó en los parajes chiquitanos detrás de las troncas de roble. Fue estafada, pagó el derecho de piso y volvió a comenzar. Hizo su capital, estabilizó su economía y volvió a la capital.

En la Expocruz 2010 fue tentada por los concursos de belleza. Los ejecutivos de Unagro la convencieron de representarlos en el principal evento de los cañeros y ese fue el puntapié que la llevó a otros certámenes. Fue un tiempo de risas y flashes que duró dos intensos años. 

Yohana fue reina de la Jalea cuando tenía 15 años en el pueblo que adoptó como suyo, Cotoca, ocho años después fue reina Nacional de la Caña y del Azúcar en Montero, esa corona le abrió las puertas del Miss Santa Cruz y Miss Bolivia, primero obtuvo el título de miss Litoral y luego se coronó miss Bolivia Mundo 2011. Al año siguiente arrasó en el certamen de belleza colombiano Reina Panamericana.  

Tiempo de lágrimas 
Dejó las bandas y las  coronas, se casó y apoyó a su pareja en sus empresas. Se animó a ser madre en 2013 y tuvo un embarazo de alto riesgo. Aumentó 40 kilos en nueve meses, tenía taquicardia y entró al parto con preeclampsia. Se salvó de milagro junto a su retoño, Valentina Salvatierra.

Luego vino algo peor, la depresión posparto, ocho meses de dieta hiposódica superestricta, cero sal en las comidas por la retención de líquido y la resistencia a la insulina, hechos que hacían presumir que desencadenaría en una insuficiencia renal. Se desmejoró notablemente y paralelo a ello criaba a su pequeña, que le daba fuerzas para superar todos esos malos momentos. Tuvo desgaste de las rodillas por el excesivo peso y también se sometió a tratamientos de fisioterapia. "Levantarme de eso fue una lucha muy grave, mi organismo estaba descompensado, pero lo superé".

Ahora está volviendo a hacer deportes,  regularizó su organismo con una alimentación sana y durmiendo bien. "Tomo muchos multivitamínicos recetados por el médico y hago sicoterapia, porque soy muy hiperactiva".

La exmiss ahora recorre los 100 kilómetros de distancia entre Santa Cruz y Cuatro Cañadas tres o cuatro veces por semana, va y regresa el mismo día mientras piensa: "Creo que somos bendecidas de vivir en este tiempo en el que nuestras congéneres ocupan cargos muy importantes en todo aspecto, tenemos más oportunidades y gozamos de más privilegios que las mujeres de antes".

Y es muy enfática al decir: “Valoro mucho lo que he llegado a conquistar porque me costó, es mi esfuerzo, es mi trabajo de día a día y a veces digo que debo desacelerar un poco porque hay que cuidar la salud, por ello también pensé en el spa, el centro de belleza de mi chiquitita". 



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