PARA ELLAS

Verónica Virreira Zalles apuesta, se arriesga y se reinventa a los 50


Artista. Retomó los pinceles, postuló y ganó una beca para estudiar arte en Italia. Dejará todo por seguir su sueño y dedicará tiempo a este nuevo ciclo


Escuchar el artículo   Publicidad Pausar Lectura

21/08/2019

Creadora y fundadora de la empresa Digrafika, importadora de insumos gráficos y equipos de la industria gráfica, con varias sucursales en el país. Es voluntaria de IAVE (International Association por Volunter Effort) y miembro del Rotary Club Santa Cruz, distrito 4690.

Nació el 3 de agosto de 1969, está casada con Ernesto Brychcy y tienen tres hijos, Juan Ernesto, Diego y Daniel. Es amante del arte, la música y el crecimiento personal.

Empezó a pintar sin ninguna escuela y luego lo dejó todo por años, hasta que se casó su último gemelo. Desempolvó los pinceles y apretó el acelerador. Volvió a conectarse con el arte y es VeroV. Esta vez regresó, para quedarse.



¿Cómo describe a la artista?

Mi esencia creativa, es el marco en el que el arte del retrato surge sin impedimento, y si fuera necesario, echo mano de soluciones donde la espontaneidad plasma genuinos trazos, que, entre sombras y luces, ponen en pausa el tiempo en los rostros, la piel y las miradas.

¿Cómo empezó esta aventura o idilio con el arte?

Soy autodidacta. Me gustaba de muy joven pintar y fue dejando los pinceles con el paso de los años, los hijos y otros quehaceres, ocuparon mi tiempo. Y después, me reencontré con mi pasión.



Pintar es proyectar mi propio ser en un mundo paralelo, donde veo y plasmo la belleza de las emociones del ser humano.

En realidad, retrato los brillos del alma que se ocultan detrás de cada mirada. Mi creatividad deambula en el realismo, buscando encontrar lo que aún se esconde en mí, a través del arte.

Tengo talento y quiero avanzar. No tengo miedo a los retos, trasformo cada desafío en motivación.

¿Cuál es su técnica?

Pinto retratos realistas a carbón, tiza pastel, técnica mixta y collage.



Empecé a pintar a famosos, como Maluma, Ricardo Montaner, Chayanne, Alejandro Lerner, Fabián Ríos, Mar Segura y Karol Sevilla.

Su retorno ha sido premiado por una beca. Cuéntenos

Mi meta era que me encuentre el medio siglo plena faena, para ello viajé a Miami, a la feria Art Bassel, tuve un espacio y retraté a los niños chiquitanos. Ahí, me enteré de esta beca en la Accademia d´Arte Firenze, Italia. No tenía currículo, envié un video y apliqué de esa manera.

La única beca para Latinoamérica me fue otorgada, es para una maestría en arte, solo seremos 10 alumnos de todo el mundo.

Mi familia comprendió, porque esto es lo que siempre busqué, dediqué mi vida a la casa, a la familia, a trabajar y no a mí, ahora es mi tiempo. Tengo que realizar mi sueño y ser una artista.

 ¿Ha realizado exposiciones?

En nuestro país, en Santa Cruz, he estado en el Centro de Convenciones del hotel Los Tajibos, en el hotel Yotaú y en CasaCor Bolivia y, La Paz, en la galería de arte Taipinkiri.

He expuesto también en Miami, Estados Unidos, en Mana Wynwood Art Basel y en la Gala de Angels Foundation.

De la unión de la fotografía, el arte y la sensualidad resultó una experiencia que se llamó Boudoir Novias. El boudoir es pintura sensual y elegante, eso es lo que me gusta. Además, en las ferias exposiciones y eventos, pinto al vivo.

 ¿Cuál es su formación?

Soy graduada en Diseño Gráfico, de la UPSA, con un MBA en la universidad de Harvard, Estados Unidos. Hice una Especialización en Marketing - Business School, en Boston y en la universidad Francisco Vittoria, en España.

Estudié fotografía artística en Bolivia y España (Madrid y Barcelona).

¿Qué está dejando por cumplir su sueño?

Siento que no voy a dejar nada, mi esposo sabía que, si ganaba, no iba a perder la oportunidad de ir y mis hijos, ya son adultos. Esto es como capitalizarme, porque es una formación. Estoy empezando a vivir realmente, a conocerme a mí misma y a dedicarme tiempo.

Me interesa motivar a las mujeres, que no importa la edad para empezar algún oficio o cumplir sus metas, no importan las limitantes, nada nos debe detener. No debemos pensar en las barreras.

Me voy el 1 de septiembre, por un año. Nos vemos en 2020.



 




En esta nota