La Paz amaneció ayer jueves bajo una alerta sanitaria creciente en medio de 28 días de bloqueos, que mantienen aisladas varias regiones del país. Médicos y trabajadores de salud salieron a marchar por el centro paceño para exigir una “pausa humanitaria” ante la escasez de oxígeno medicinal, medicamentos y alimentos en hospitales, mientras el cerco campesino y los cortes de ruta continúan afectando el abastecimiento en la sede de gobierno y otras regiones.
Según el mapa de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), Bolivia inició la jornada con 66 puntos de bloqueo en seis departamentos. La Paz continúa como la región más afectada con 21 cortes de ruta, seguida de Potosí con 14, Cochabamba con 12 y Oruro con 11. Santa Cruz registra tres puntos, mientras que Tarija, Beni y Pando permanecen sin bloqueos en las rutas administradas por la ABC.
La Policía también reportó nueve puntos de bloqueo en Chuquisaca, donde sectores campesinos de la Federación Única de Trabajadores y Pueblos Originarios de Chuquisaca (Futpoch) advirtieron con cortar el acceso al aeropuerto de Alcantarí, única vía de conexión aérea de la región.
En este contexto, médicos vestidos con mandiles blancos recorrieron las calles paceñas portando carteles con mensajes como “Oxígeno y comida para los pacientes” y “Basta de bloqueos, respeto a la salud”. La movilización fue encabezada por el presidente del Colegio Médico de La Paz, Luis Larrea, quien alertó que varios hospitales atraviesan una situación crítica debido a la falta de suministros.
Larrea afirmó que la protesta se desarrolló de manera pacífica y sin paralizar completamente el tráfico vehicular, pero insistió en que la situación hospitalaria se deteriora aceleradamente. Señaló que en el Hospital El Alto Sur el oxígeno medicinal está por agotarse y que será necesario recurrir a otros centros médicos para abastecerse temporalmente.
“El problema es que las cisternas con oxígeno no pueden salir del departamento para retornar con nuevas cargas. Esto ya está llegando a una crisis total”, sostuvo el dirigente médico, quien además pidió que se habiliten corredores humanitarios.
Grandes pérdidas
Mientras tanto, el impacto económico de las medidas de presión sigue escalando. La Cámara Nacional de Industrias (CNI) informó que, tras 28 días de bloqueos, las pérdidas acumuladas para la economía nacional superan los 1.680 millones de dólares, equivalentes al 2,26% del Producto Interno Bruto (PIB). Según la entidad, los daños para el sector industrial ascienden a 12 millones de dólares diarios y 336 millones acumulados.
La tensión también se trasladó al transporte pesado. El dirigente Marcelo Cruz advirtió que las pérdidas del sector superan los Bs 140 millones y anunció que otorgarán un plazo de 48 horas al Gobierno para restablecer la circulación en las carreteras. Denunció que más de mil camiones permanecen varados, especialmente en rutas fronterizas, debido a bloqueos que en algunos casos llevan cerca de 27 días.
El conflicto se endureció además tras la decisión de dirigentes campesinos de la provincia Eliodoro Camacho, en La Paz, de rechazar las mesas de diálogo convocadas para buscar la pacificación del país. Los representantes aseguraron que no asistirán a negociaciones y, por el contrario, anunciaron la masificación de los bloqueos y exigieron la liberación de personas aprehendidas durante las movilizaciones.
En respuesta, el presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Castro, sostuvo que el diálogo debe sustentarse en demandas legítimas y no en consignas con intereses políticos. Afirmó que cualquier proceso de negociación debe responder a necesidades reales de la población y no a objetivos ajenos a las reivindicaciones sociales.
La crisis también golpea a municipios de los Yungas. Desde Caranavi, el alcalde Marco Antonio Mamani denunció una escalada de precios en productos básicos y combustibles.