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Tras la traición de sus vasallos, Chapo Guzmán enfrenta la cadena perpetua


La sentencia final se leerá el 25 de junio. Fue condenado por crear una organización de tráfico de cocaína hacia EEUU, asesinatos y sobornos. Fueron claves los testimonios de sus exempleados y socios


Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, ese es el nombre completo del rey de la cocaína
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13/02/2019

El Chapo Guzmán, considerado el rey de las drogas tras dirigir el cartel de Sinaloa durante un cuarto de siglo, fue declarado culpable de narcotráfico ayer tras casi 40 sesiones judiciales en las que más de una docena de sus antiguos empleados y socios delataron su extensa red de operaciones y su carácter despiadado.

El juez Brian Cogan se va a tomar cuatro meses para decidir la condena final, para lo que ha convocado al tribunal el próximo 25 de junio.

Guzmán Loera, de 61 años y vestido de azul y corbata oscura, ha enfrentado durante tres meses un juicio en la corte federal para el distrito este de Nueva York, en Brooklyn, por diez cargos relacionados con el narcotráfico, el principal el de mantener una empresa criminal continua, por los que puede ser condenado a cadena perpetua.



Se han escuchado en la sala desde crueles asesinatos de miembros de su propia familia, colaboradores y narcotraficantes rivales, hasta pormenores del transporte y distribución de cientos de toneladas de estupefacientes, o supuestos pagos de sobornos a los más altos cargos de México, como el expresidente Enrique Peña Nieto.

Estas historias, contadas por 14 de los antiguos colaboradores de Joaquín Guzmán, sumadas a las de otros 42 testigos de la Fiscalía, son las que han llevado al jurado a alcanzar una conclusión tras seis días de deliberaciones.

Nacido el 4 de abril de 1957 en la localidad de Badiraguato (Sinaloa) y apodado El Chapo por su baja estatura, el todopoderoso emperador de las drogas se enfrenta ahora a una sentencia de cadena perpetua, tras ser culpable de, entre otros crímenes, enviar a EEUU cientos de toneladas de heroína, cocaína, marihuana y metanfetaminas.

El capo creció en una familia pobre en un rancho conocido como La Tuna, y se inició en el mundo de las drogas a los 15 años cuando comenzó a cultivar y vender marihuana y opio, “la única manera de tener dinero para comprar comida y sobrevivir”, según dijo en su entrevista con el actor Sean Penn.



Hijo de ‘El Padrino’

Pero el historial criminal por el que se le ha condenado no comenzaría hasta los años 80, como lugarteniente y hombre de confianza de Miguel Ángel Félix-Gallardo, ‘El Padrino’, fundador del primer cártel de Guadalajara (México).

Entonces, sin apenas estudios, El Chapo diseñó una estrategia para transportar cocaína y marihuana desde Colombia hasta Estados Unidos en aviones, que hacían el viaje de vuelta a México cargados de dólares.

En la década de los noventa, con la detención en 1989 de Félix-Gallardo, El Chapo decidió crear el cártel de Sinaloa, que luchó contra sus rivales para hacerse con el control del narcotráfico en Guadalajara y que desde comienzos de los noventa transportó la droga entre EEUU y México a través de túneles. Hoy enfrenta el túnel más difícil de su vida: cadena perpetua.

El narcotraficante que emuló a Pablo Escobar y se transformó en uno de los más populares de México



Conocido y admirado por su excéntrica vida de lujo, el Chapo Guzmán amasó tal popularidad en su región que se convirtió en el protagonista de decenas de canciones, lo que no impidió que fuera arrestado por primera vez en 1993 y condenado a 20 años de prisión, desde donde siguió estando a cargo del cártel. Siguió así los pasos del colombiano Pablo Escobar.

El poder y dinero acaparados por el emperador de las drogas llevaron a la revista Time a situarlo en 2009 entre las 100 personas más influyentes del planeta y a la publicación Forbes a incluirlo a partir de 2012 en la lista de las personas más ricas del mundo.

Más tarde saltó a la fama internacional con la serie televisiva que le dedicó Netflix en la que se narra su ascenso y caída como traficante, además de sus escandalosas fugas.

La primera, la de la prisión de Puente Grande el 19 de enero de 2001, y la segunda y más conocida, del penal de El Altiplano el 11 de julio de 2015, de donde salió a través de un túnel al que se accedía desde su propia celda. Su último arresto, que desembocó en su extradición a EEUU en enero de 2017, le ha llevado ya a pasar dos años en una unidad de aislamiento del Centro Correccional Metropolitano, en Manhattan, donde las estrictas condiciones de su encierro paradójicamente le han dado todavía más visibilidad.



 




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