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El nuevo brote de ébola avanza en zona en conflicto de RD Congo


En total, desde que se declaró la nueva epidemia el pasado 1 de agosto, las autoridades han detectado 22 casos confirmados de contagio, 27 probables y se investigan otros 53.

Los equipos médicos se ven dificultados por los grupos armados para cumplir con sus tareas. Foto archivo
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12/08/2018

El nuevo brote de ébola declarado en la República Democrática del Congo (RDC) continúa avanzando en el noreste del país y suma ya 22 positivos, la mitad fallecidos, en una zona muy castigada por la violencia de los grupos armados que dificulta la respuesta sanitaria. En total, desde que se declaró la nueva epidemia el pasado 1 de agosto, las autoridades han detectado 22 casos confirmados de contagio, 27 probables y se investigan otros 53.

Solo en la última semana se han contabilizado 9 positivos nuevos y 8 muertes de casos confirmados, hasta un total de 11 fallecidos. A ello hay que sumar, según los últimos datos difundidos anoche por el Ministerio de Sanidad congoleño, otros 27 fallecimientos sospechosos de ser por ébola, aunque aún no se han confirmado en laboratorio.

El nuevo brote es de la cepa Zaire, la más mortal de esta enfermedad transmitida por contacto directo con la sangre o con los fluidos corporales de personas o animales infectados y que causa hemorragias graves con una tasa mínima de supervivencia.
 Es, además, el segundo brote de ébola que se da en el país en este año. El primero se había localizado en la provincia de Ecuador (noroeste) y se había dado por cerrado solo una semana antes de que se declarase el nuevo.

Aquella primera epidemia, que había comenzado en mayo, se cerró con 54 casos totales (38 confirmados y otros 16 probables), de los cuales 33 pacientes fallecieron (17 confirmados) y 21 sobrevivieron. Al tratarse de una cepa diferente, las autoridades han descartado que los dos brotes tengan relación.

El nuevo se ubica, hasta la fecha, en las regiones de Kivu Norte e Ituri, dos de las provincias más castigadas por la violencia de los grupos rebeldes -cerca de un centenar, con una veintena muy activos- que operan en el país. El Ministerio de Salud congoleño comenzó el miércoles pasado la campaña de vacunación desde Kivu Norte (la región más afectada) y este sábado visitó la zona el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, para evaluar la situación de primera mano.

"Visité Beni y Malinga, recientes epicentros del brote de ébola en RDC. El conflicto activo en el área es una barrera para controlar el ébola. Llamo a todos los actores en conflicto a dar acceso seguro a todos los trabajadores que asisten a las poblaciones afectadas y salvan vidas. El ébola es un peligro para todos", señaló ayer el director de la OMS en Twitter a modo de conclusión de su visita.

Organizaciones como Cruz Roja han alertado de que para combatir la epidemia de forma efectiva hay que dialogar también con los grupos armados y advierten que la situación de seguridad limita la capacidad de respuesta. En una reciente entrevista con Efe, expertos de la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR) y del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) que operan sobre el terreno explicaron que "el acceso es difícil", que "la población se mueve con muchísima frecuencia para refugiarse en zonas más seguras" y que las infraestructuras sanitarias "son frágiles y están sobrecargadas".

Respecto a la vacunación, se calcula que había unas 3.000 dosis disponibles ya en el país, según había informado la OMS, ya que se trata de la misma usada anteriormente en la provincia de Ecuador. El tratamiento, de carácter experimental, fue una de las claves del éxito en la rápida respuesta contra el brote anterior.

Los primeros en ser vacunados están siendo los miembros del personal de asistencia y las personas que han estado en contacto directo con los enfermos.
 La peor epidemia de ébola conocida en el mundo se declaró en marzo de 2014, con primeros casos que se remontan a diciembre de 2013 en Guinea Conakry, desde donde se expandió intensamente a Sierra Leona y Liberia.

La OMS marcó el fin de esa epidemia en enero de 2016, después de registrarse 11.300 muertes y más de 28.500 casos, aunque la agencia de la ONU ha admitido que estas cifras pueden ser conservadoras.



 




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