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“¡Dimisión!”, le gritan los estudiantes a Macron y la protesta pone en jaque a París


Los estudiantes de secundaria salieron a las calles para reclamar la salida de Emmanuel Macron por el impuestazo ambiental. Los ‘chalecos amarillos’ protestan hoy en la capital gala y se teme un estallido social


Los estudiantes de secundaria reclaman la salida de Macron. París despierta hoy bajo tensión
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Hace 2 días

Varios miles de estudiantes de secundaria desfilaron ayer en París, al grito de “¡Macron, dimisión!”, en un clima de máxima tensión social en Francia por las movilizaciones de los “chalecos amarillos” que hoy amenazan con hacer colapsar la capital gala.

Es la primera vez que los estudiantes de secundaria marchan en la capital francesa desde inicios de semana, cuando comenzaron las primeras manifestaciones estudiantiles y bloqueos de centros educativos en varias ciudades del país.

“Esperamos que nos escuchen y que anulen las reformas anunciadas”, señaló Jeanne, una estudiante de último año del instituto Jean-Jaurès en Montreuil, un suburbio parisino, que lleva en su suéter una pegatina “Resistir no es un crimen”.

Los estudiantes, críticos con las reformas educativas del gobierno, se han sumado a la ola de descontento que recorre Francia y bloquean desde comienzo de la semana un centenar de centros de educación. Algunos profesores se unieron al cortejo.

Natacha, una profesora que se declara en huelga, estima que su “puesto está junto a los jóvenes”. “Hay un clima insurreccional, es el momento de expresar nuestras reivindicaciones”, añade.

Al llegar a la céntrica plaza de la República de París, varias decenas de jóvenes se arrodillaron, con las manos en la cabeza, en referencia al controvertido arresto de 151 jóvenes el jueves en la localidad de Mantes-la-Jolie, un suburbio al oeste de París.

Estos jóvenes fueron detenidos la víspera frente a un colegio de secundaria tras violentos disturbios. Las imágenes, que circularon en las redes sociales, causaron revuelo. En ellas se ve a los jóvenes de rodillas y con las manos en alto, rodeados de policías.

Los estudiantes piden que el gobierno dé marcha atrás en una reforma del bachillerato y de admisión a la universidad.

Máxima tensión

De norte a sur y de este a oeste, Francia vive bajo extrema tensión por el miedo de que las nuevas protestas de los “chalecos amarillos” degeneren hoy en enfrentamientos, un escenario que el gobierno -blanco de la ira popular- espera evitar con casi 90.000 policías en las calles.

Además, por primera vez en más de una década, se desplegarán vehículos blindados de la gendarmería en París, donde los comerciantes, escaldados por los destrozos y saqueos de hace una semana, se parapetan.

“Todo indica que elementos radicales, facciosos, volverán a intentar movilizarse”, afirmó el ministro del Interior Christophe Castaner, justificando un dispositivo de seguridad “a gran escala”. “Estas últimas tres semanas ha nacido un monstruo que se ha escapado de las manos de sus progenitores”, dijo en referencia al movimiento de los “chalecos amarillos”.

Las protestas comenzaron el 17 de noviembre en oposición al aumento de los impuestos a los combustibles, pero desde entonces se han convertido en un amplio movimiento contra la política económica y social del presidente Emmanuel Macron.

El Gobierno acabó cediendo, anulando el impuesto a los carburantes y congelando los precios de la luz y del gas durante el invierno.

Unas medidas que los chalecos amarillos consideran insuficientes. En sus reivindicaciones cuentan con el apoyo de la mayoría de los franceses (68%, según el último sondeo).

Muchos de los “chalecos amarillos”, llamados así por las prendas fluorescentes de seguridad que llevan puestas, se manifiestan sin violencia pero algunos se han radicalizado y sobre todo miembros de grupos de extrema derecha y extrema izquierda irrumpen en las protestas y se enfrentan a la policía.

El fiscal de París, Rémy Heitz, anunció haber tomado medidas para que la policía pueda arrestar a personas que intenten sembrar el caos antes de que vayan a las manifestaciones.

En algunas regiones las autoridades prohibieron las manifestaciones o la venta y transporte de gasolina, los artificios pirotécnicos y productos inflamables o químicos, para evitar que los manifestantes prendan fuego a las barricadas, como sucedió la semana pasada.