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Rafael Reyes: “Sueño un mundo con equidad de género e inclusión social”


Rafael Reyes nació sin brazos ni piernas y convirtió esa condición en su mayor fortaleza; ahora se dedica a dar charlas de motivación. Es biomédico y músico

Rafael Reyes disertó ayer en la Universidad UDI y contó con humor cómo superó su discapacidad física. Foto: Gabriel Vásquez
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17/08/2018

Rafael Reyes nació en Bucaramanga, Colombia, y desde sus dos años de vida radica en Ciudad de México. Es una persona especial, pero no por las discapacidades físicas que tiene desde su nacimiento (nació sin brazos y sin piernas), sino porque supo convertir esa condición en su mayor fortaleza. Se cree que su situación se debe a que cuando su madre estaba en los primeros meses de embarazo sufrió un accidente de motocicleta y recibió gran cantidad de radiación.

Rafa, como es conocido, es biomédico, músico desde sus 16 años y conferencista reconocido a escala internacional que da charlas de motivación. Por primera vez visita Bolivia y aterrizó en Santa Cruz de la Sierra para dar una conferencia a los estudiantes y docentes de la Universidad para el Desarrollo y la Innovación (UDI), donde habló de sus temores, fortalezas y sueños, y mostró sus emociones hasta las lágrimas cuando habla de sus padres.

 Habla mucho de los sueños cumplidos, ¿le falta alguno por realizar?

Tengo muchos sueños. Por ejemplo, sueño en un mundo lleno de equidad de género, de inclusión y de igualdad de condiciones.Vivimos en un mundo bastante desigual porque todos los días hay que luchar por esa equidad.

 ¿Quién es el especial, usted o las demás personas?

A veces las personas hacemos un mundo muy difícil para convivir entre todos. Tenemos características distintas y eso hace que el mundo sea diferente, pero precisamente eso es lo que hay que arreglar y pensar en la equidad de sueños, de oportunidades y en generar situaciones para que la vida sea más llevadera y armoniosa.

 ¿En qué momento de su vida se aceptó tal como es?

Fue en mi adolescencia. Fue una etapa muy dura, ese fue mi lado oscuro y mi lucha fue para aceptarme tal como soy y precisamente por eso, porque percibí y viví un mundo donde unos cuantos están alejados del entorno, que no encajan, que no entran. Comprendí que el límite no está en el aspecto físico de las personas, sino que está en la mentalidad de la gente.

 En su niñez, adolescencia o en esta etapa de su vida ha sufrido discriminación por su condición?, ¿cómo lo superó?

Creo que los niños no son crueles, solo dicen las cosas tal como las ven, por eso creo que las crueles son las personas adultas porque muchas veces piensan, dicen y hacen las cosas con dolo y con ganas de molestar. Creo que en este mundo hay gente que hace esas cosas, pero gracias a Dios no he vivido muchas situaciones negativas y las que viví, las he sobrellevado gracias a la fortaleza y al apoyo de mi familia.

 ¿En algún momento se reveló contra Dios?

Mi familia siempre me inculcó a no preguntarme por qué a mí, porque eso es ser egoísta, es como decir por qué a mí y mejor que le pase al de mi lado. Nunca lo he pensado así, pero es cierto que he tenido mis diferencias con Dios, pero ya las arreglamos porque me di cuenta de que la diversidad es la evolución de la vida. Ahora hago cosas que me hacen feliz, estoy con gente que me hace feliz y vivo para ser feliz.

 ¿Qué mensaje le da a la sociedad y a los gobernantes para que presten más atención a las personas con capacidades diferentes?

Lo que hace falta es que realmente los políticos tengan en la mentalidad de que solo son administradores y no reyes absolutos de países y naciones. Creo que cuando la gente empiece a exigir a esos administradores que hagan bien y con transparencia el trabajo que se les encomendó, recién empezará a cambiar muchas cosas como las que funcionan en Bélgica. Hasta donde sé, allá las cosas funcionan porque la gente funciona bien, no existe ese pensamiento del poder, todos piensan en el prójimo.

 Acaba de pedir que saquemos de la mente el negativismo, ¿cuál es la clave para lograr eso?, ¿a usted qué lo desmotiva y qué lo lastima?

Me desmotiva y me da tristeza los malos sentimientos y el egoísmo de las personas, cuando la gente no muestra su civismo, que no haya humanidad en la ciudadanía. Lo que me motiva es ver que existen personas que piensan en los demás, que hacen campañas para limpiar calles, para recoger basura o realizan actividades para ayudar a los demás. La limitación o las barreras están en la mente y no en la parte física del cuerpo.

 ¿Qué experiencia marcó su vida y en qué circunstancia fue?

Cuando estaba en la universidad fui a hacer prácticas a un orfanato para niños con discapacidad, esa situación cambió mi vida. Cuando estaba estudiando, yo pensaba en construir grandes máquinas para ayudar a los demás o quería ser otro hombre biónico, pero cuando tuve estas prácticas vi y entendí que cosas tan sencillas nos puede cambiar la vida a las personas.

 

Perfil

Trayerctoria 

Estudió Ingeniería Biomédica en México y en el último semestre fue de intercambio a Toronto. Se transporta en patineta y conduce automóvil. Estudió Ingeniería en Audio y Producción Musical.



 




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