SOCIEDAD

Bolivia perdió 18,7 millones de hectáreas de su bosque amazónico en 13 años


El daño lo revela un informe denominado Amazonia en la encrucijada, que da una mirada a seis actividades que presionan y amenazan la Amazonia en nueve países. La expansión agrícola es una de las mayores causas de la desforestación en el país


Escuchar el artículo   Publicidad Pausar Lectura

21/06/2019

El 5 de junio de este año, se conoció un informe internacional sobre las presiones y amenazas que la Amazonia recibe por medio de seis actividades humanas: carreteras, hidroeléctricas, minería, petróleo, quemas y deforestación, en los nueve países que la comparten. Y Bolivia no es la excepción, pues en el segmento amazónico que le corresponde, las quemas y los incendios forestales han hecho desaparecer 18,7 millones de hectáreas de bosques entre 2005 y 2018.

Los datos forman parte del estudio realizado por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (Raisg), de la cual es parte la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) con asiento en Bolivia y autora del estudio en nuestro país.

La investigación se basa en un modelo que tiene por foco la cuenca amazónica, sin la inclusión de las cuencas de parte de los ríos Orinoco, Araguaia, Tocantins y las cuencas del Atlántico Norte y zonas costeras.



En la Amazonia boliviana, como viene ocurriendo desde hace años, hay una visión de desarrollo enfocada en la conversión de uso del suelo. Es decir, se está transformando el paisaje y alto potencial forestal hacia una economía basada en la ampliación de la agricultura y ganadería extensiva, poco sostenible por sus bajos rendimientos de producción y escasos réditos económicos para el país, señala la Raisg.

El daño causado

Saúl Cuéllar, gerente de proyecto de la FAN, dio detalles de la depredación ocasionada sobre todo en el departamento de Santa Cruz, donde la expansión de la frontera agrícola y ganadera es causante del 78% de la deforestación de su cuenca amazónica.

Cuéllar explicó que la cuenca amazónica de Bolivia (Santa Cruz, Beni, Pando y La Paz) comprende 71.349.715 de hectáreas, de las cuales 6.054.280 fueron deforestadas entre 1976 y 2015.



Asimismo, en Bolivia, entre 2005 y 2018, el 88% de las quemas e incendios forestales se concentraron en la región amazónica, afectando 18,7 millones de hectáreas, consumiendo un promedio anual de cuatro millones de hectáreas, debido a la falta de medidas de prevención, al fuego iniciado para habilitar una parcela destinada a la siembra de cultivos o al establecimiento de pastos para ganadería, cuya quema suele descontrolarse.

“En el mapa, a Sudamérica se la ve tomada por actividades (ver infografía), toda coloreada por presiones y amenazas, porque se está interviniendo con infraestructura y desarrollo, sin considerar el rol que juegan los territorios indígenas y áreas protegidas”, dijo Natalia Calderón, directora ejecutiva de la FAN.

Tierras indígenas, una barrera

La Amazonia, una región de 7,8 millones de km2, es compartida por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela y Guyana Francesa, donde viven 33 millones de habitantes, incluyendo 1,5 millones de indígenas de 385 pueblos.

Las áreas naturales protegidas y los territorios indígenas ocupan más del 45% de la Amazonia y representan las áreas más preservadas de la región, pero las carreteras, las hidroeléctricas, la minería, el petróleo, las quemas y la deforestación la están empujando a un punto de no retorno, pues la industria extractiva y la integración de las economías amazónicas al mercado global ocurren a través del comercio de recursos naturales y la alta dependencia de la fluctuación de los precios de productos básicos.



La Amazonia posee la selva tropical más biodiversa y la mayor reserva de agua dulce del planeta, pero la industria extractiva está causando un impacto enorme en esta riqueza natural y los gobernantes no articulan políticas para evitar su colapso, remarca el informe de la Raisg.



 




En esta nota