CULTURA

La cantata Elay regresa en video, más de 20 años después


La obra musical fue el fruto y la dedicación de una suma de artistas de diversas áreas. Más de 20 años después se exhibe el documental de la cantata grabado por Julia Vargas. Hoy en Meraki a las 19:00 y  a las 20:30 

Barragán fue el que comandó la puesta en escena de la cantata y el que dirigió en sus actuaciones.
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09/07/2017

Pocos espectáculos musicales realizados en Santa Cruz de la Sierra reunieron tanto talento como lo hizo, en los años 90, la cantata Elay. En su concepción y puesta en escena convergieron artistas de diversas áreas que mereció el elogio del público que vio el espectáculo en sus presentaciones dentro y fuera del país. 

El espectáculo quedó registrado por la cineasta Julia Vargas, pero ese audiovisual, lamentablemente, tuvo escasa difusión; sin embargo más de veinte años después se lo podrá ver hoy en Meraki (Ballivián # 159) en función doble y gratuita (19:00 y 20:30). 

Los protagonistas  
Elay nació de la amistad entre el escritor y periodista beniano Oscar Zambrano y del músico paceño Julio Barragán que en una charla ocasional se les ocurrió la idea de crear una obra en la que se relatara la historia de Santa Cruz de la Sierra y del Oriente boliviano. Zambrano haría la letra y Barragán la música. 
Para entonces, Barragán era el director del Coro Santa Cecilia y creyó que esa ocurrencia quedaría en solo una anécdota, pero semanas después Zambrano lo sorprendería con las primeras letras de los temas, lo que lo obligó a ponerles música y empezar a dar cuerpo al proyecto, así lo declaró a la prensa de aquellos años. 



Luego se les unirían a ellos Gonzalo Canedo, que fue el encargado de preparar y enseñar las coreografías a los integrantes del Coro Santa Cecilia, que tiene un rol principal en el desarrollo del espectáculo. 

Los pasajes relatados de la obra estuvieron a cargo de Julio Kempff. El actor aún guarda una de las pocas copias que existen del video grabado por Vargas y recortes de prensa de la época. Kempff recuerda que en varios de los ensayos los acompañó Zambrano, que se mostraba entusiasmado por el desarrollo de la obra; sin embargo no pudo verla llevada a escena, ya que murió meses antes de su estreno. En su velorio el Coro Santa Cecilia le dedicó Las venas abiertas, uno de los temas que forman parte de Elay. 

El actor ve en retrospectiva ese proyecto y no duda en afirmar que sigue manteniendo su calidad “la riqueza de los textos, la música y el trabajo de coreografía y canto del Santa Cecilia fue magnífica y una combinación perfecta”, afirma Kempff.

La escenografía, el vestuario e incluso la invitación fueron creados por Ejti Stih, que recuerda que “nunca hubo nada impuesto. Era un equipo que trabajaba de manera coordinada y nos entendíamos muy bien. Cada uno hacía lo que mejor sabía. Con tres pesos hacíamos mucho”, dice la artista plástica. 
“La gente del coro tuvo la responsabilidad y disciplina para  compaginar el canto con el baile. Todos los movimientos tenían que estar muy bien sincronizados. Era una experiencia nueva para nosotros, pero al final lo logramos”, recuerda Eduardo, Lalo, Chávez, que para entonces era parte del Santa Cecilia junto con sus otros compañeros que hoy forman Contrapunto. 

“Fue un trabajo arduo de muchos ensayos, pero había tanto entusiasmo en el coro que lo hicimos sin contratiempos”, cuenta Elida Borenstein de Serrate, contralto del coro y que además participó con sus tres hijos, uno de ellos era la soprano Marlene Serrate, que fue la única mujer solista de la obra.
“Fueron meses de ejercitar mucho la coordinación entre lograr coordinar todas las coreografías con el canto. Era más de una hora de cantar y bailar”, explica Gloria Ruiz, contralto del Santa Cecilia. 

La recompensa de ese esfuerzo fue la respuesta del público, que en muchas de las presentaciones aplaudió de pie la cantata, como ocurrió en Barcelona, recuerda Jorge Peralta, solista en las presentaciones que la obra realizó por España.  

Hoy, muchos de los que fueron parte de ese espectáculo  asistirán a Meraki para recordar y  encontrarse con el pasado del que pueden sentirse orgullosos. 



 




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