CULTURA

Después de 128 años, una momia vuelve a Bolivia


Los restos prehispánicos, que fueron extraídos de un chullpar en La Paz, serán repatriados en las próximas semanas desde la Universidad Estatal de Michigan


Una vez en Bolivia, los restos serán preservados con la tecnología adecuada
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25/09/2018

Hace más de un siglo fue encontrada y trasladada hasta Estados Unidos, y en unos días estará nuevamente en su lugar de origen.

La momia prehispánica que corresponde a una niña de ocho años, y su ajuar funerario, extraídos de un chullpar del sur del departamento de La Paz, serán repatriados en las próximas semanas, después de 128 años, desde la Universidad Estatal de Michigan de Estados Unidos.

“La repatriación será posible después de que el doctor William Lovis y la mencionada universidad estadounidense manifestaran su predisposición de entregar la momia prehispánica y sus artefactos funerarios”, informó José Luis Paz, jefe de la Unidad de Arqueología y Museos del MCyT.

David Trigo, responsable del Museo Nacional de Arqueología de Bolivia (Munarq), que depende de la Unidad de Arqueología y Museos (UDAM) del MCyT, informó que su unidad está pendiente de las gestiones para la repatriación de la momia y sus ajuares, que poseen valor histórico para el Estado.

Trigo explicó que, de acuerdo a la Ley del Patrimonio Cultural de Bolivia, el proceso de retorno de un patrimonio se realiza en coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Procuraduría General del Estado Plurinacional, para que la embajada boliviana realice los contactos con la Universidad de Michigan, con el objetivo de concretar la repatriación. Agregó que el ministerio ya elabora el informe.

Una vez que se materialice la repatriación, la momia y su ajuar funerario quedarán bajo la custodia del Munarq, que cuenta con un repositorio equipado con el apoyo de la cooperación técnica de Japón y de Bélgica, donde se cuenta con la tecnología para preservar las momias.

Sobre los restos

De acuerdo al documento enviado por el doctor estadounidense Lovis, la momia de la niña de ocho años, que corresponde a un miembro de la cultura Inca del año 1500 dC, es el resultado del secado natural en una parte árida de las montañas andinas al sur de La Paz.

Después de la muerte, el cuerpo fue colocado en una torre de piedra, o chullpa, junto con sandalias de cuero, una bolsa de maíz, frutas y frijoles, una honda y una calabaza llena de pequeños guijarros.

El documento también establece que la momia y su ajuar funerario fueron presentados al Museo de la Universidad de Michigan (EEUU) el año 1890, por una persona de nombre Fenton McCreery de Flint, y desde aquella época se quedaron allí.

Este tipo de restos patrimoniales tienen gran valor histórico y en algunos casos las momias han sido objeto de tráfico ilegal.

A Bolivia ya le tocó, hace cinco años, devolver a Perú la momia de un infante que databa de al menos 700 años de antigüedad, que había sido incautada en 2010, y que se pretendía enviar a Francia. La entrega se hizo como parte del convenio suscrito en 1998 entre Perú y Bolivia, para la recuperación de bienes culturales comercializados ilícitamente.



 




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