ESCENAS

Con pedida de mano, lagrimeo, voz quebrada y sin pelos en la lengua


Las bandas mexicanas Café Tacvba y Maná sedujeron al público por tres horas en el estadio Real Santa Cruz. Además de compartir su música, interactuaron con la gente y mandaron mensajes a la conciencia


Maná se robó la atención del público. Fher, Sergio Vallín y Álex González lograron la magia
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11/08/2018

“Esta noche nos la vamos a pasar de la put... madre”, mandó la señal Fher, el vocalista de Maná, cuando hizo su ingreso triunfal en escena, el más esperado de la noche.

Es que por más que Café Tacvba, encargado de abrir la noche en el Real Santa Cruz, sea uno de esos platos que los roqueros ansían saborear cada cierto tiempo, hay que reconocer que le faltó energía en la tarima, posiblemente por una silenciosa lesión de la estrella, Rubén Albarrán.

Eres, uno de los temas más sonados de Café Tacvba, se hizo escuchar dentro de la decena de temas entonados, pero aunque el público fue insistente, se quedó con las ganas de disfrutar la más Ingrata de las canciones.

Eso sí. Albarrán habló bastante, y ante una alborotada concurrencia, se atrevió a mandar un mensaje a la conciencia. Lamentó la ola de feminicidios en su país, “el futuro es femenino”, aseguró. Asimismo, invitó a la comunidad LGTBIQ a vivir su sexualidad y su erotismo libremente, “las nalguitas son de cada quien y nadie tiene por qué meterse”, bromeó.

De su momento reflexivo no se salvaron los migrantes, los indígenas, los animales, la Pachamama y los jóvenes ante el consumo de alcohol. “La migración es natural, no puede ser ilegal” (...) “Nuestra admiración a los hermanos mayores, los pueblos originarios, con mayor nivel de conciencia que nosotros” (...) “si queremos menor violencia, debemos frenar la que ejercemos con los animales”, fueron algunas de las frases lanzadas.

Complicidad con el público

A pedido de Maná, su presentación se adelantó media hora. Y, hay que reconocerlo, a partir de ese momento, la noche fue incendiaria.

“Qué hermoso es estar en este lindo y cariñoso país, Bolivia. Cuando platicábamos con la banda (coincidimos en que) son gente muy cariñosa”, fue ‘reincidente’, pues ya antes lo había destacado en la entrevista que dio a EL DEBER.

Manda una señal fue su primer tema, seguido de Cómo te deseo, y el termómetro subió más con Corazón espinado. El instante más mexicano de todos se hizo sentir con las letras de El rey. No podían faltar Cuando los ángeles lloran, Vivir sin aire, Mariposa traicionera (con bromas a los celosos hombres de Santa Cruz), Labios compartidos, De pies a cabeza, Me vale, y Te lloré un río.

Capítulo aparte merece la entonación de Bendita tu luz. El tema fue solicitado por un joven enamorado, que la usó como acompañamiento de su pedida de manos, de rodillas y ante el masivo público, con la complicidad de la banda mexicana.

Un par de veces, la tribuna lanzó el ya tradicional “Bolivia dijo No” en eventos de gran alcance. Al comienzo poco audible, y luego propagada con más alto volumen, sobre todo cuando Fher repitió la frase, aunque al principio un poco desorientado porque lo ‘agarraron en curva’.

Ya después salió con toda su artillería, en medio de un ensordecedor “Bolivia dijo No.” “Desde que se inició la banda siempre hemos luchado por los derechos humanos, aparte vivimos en países pobres y buscamos la manera de salir de eso (...). No es justo que no haya democracia, que no se aplique, al final el pueblo es el que manda y todo es mayoría de votos. Nosotros tuvimos elecciones y ganó la mayoría y vamos a respetar, pero cuando acabe el término de nuestro presidente, se tendrá que salir, así como lo hizo Pepe Mujica en Uruguay, y así deben hacer todos los presidentes que viven en democracia. Les deseamos mucha esperanza, luchen por sus ideales, sean pacíficos, pero no pierdan el cauce”, exhortó.

Con voz quebrada

Como si no tuviera suficiente agitación el público, Fher lo introdujo en su niñez previamente a la canción El reloj cucú. “Esto va para los que tenemos alguien allá en el cielo”, dijo luego de contar que perdió a su padre a los siete años. “Por las noches lo esperaba para darme un beso, pero no regresaba. Yo tenía en la pared un reloj cucú que me confortaba cuando no podía dormir”, confesó, con una lágrima furtiva.

Por último, retomó temas de su primer álbum, como Rayando el sol. La noche fue una turbulenta travesía por el tiempo, la política y las emociones, según lo prometido, “de put... madre”.

Bolivia dijo No. La concurrencia lo gritó y el vocalista de Maná se unió al pedido popular