ECONOMÍA

Etanol y biodiésel, la veta para dinamizar la economía del país


La apuesta público-privada durante el foro especializado sentó las bases para que la matriz energética tenga una alternativa a los combustibles fósiles. El marco legal se debate en la Asamblea Legislativa

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09/09/2018

Como pocas veces, la voluntad política y su discurso confluyen en una alianza con los privados para avanzar en una misma senda y apostar por los biocombustibles (etanol y biodiésel), que en criterio de los distintos sectores interesados son la veta para dinamizar la economía del país.

Durante el 1º. Foro Internacional del Gas, Petroquímica y Combustibles Verdes, realizado en Santa Cruz, se sentaron las bases para la producción y comercialización del alcohol anhidro (etanol) y se trazó el mapa que guiará a las inversiones futuras para levantar el complejo industrial que permita la producción de biodiésel, considerado por su impacto como una revolución que dará un salto de calidad en el agro trasladándose a la industria.

Fue Luis Alberto Sánchez, ministro de Hidrocarburos, el que definió esta alianza público-privada como la más importante en los últimos años, pues va a permitir la reducción de la importación de gasolina y, a su vez, espera que este mes se promulgue la ley que guíe el negocio y que también permita que se comercialice en los surtidores.

Al respecto, Luis Barbery, presidente de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz, sostuvo que el impacto económico que generará el etanol será algo sin precedentes y que la alianza público-privada permitirá el desarrollo económico del país.

Barbery precisó que el ingreso de Bolivia en los combustibles verdes, en esta caso el etanol, va a significar en los primeros cinco años una inversión de $us 1.600 millones, de los cuales $us 900 millones estarán a cargo del agro y $us 700 millones de los empresarios industriales.

Sobre la posibilidad de sumar al biodiésel, Barbery remarcó que eso tendría un mayor impacto, que se necesitaría de más inversión y que el agro, en primera instancia, es el llamado a ser el actor principal, por lo que deberá definir si amplía la superficie de siembra o trabaja con semillas que le permitan tener un mayor rendimiento.

Cristóbal Roda, presidente del ingenio sucroalcoholero Aguaí, se mostró optimista y subrayó el salto que se da hacia el biodiésel y que necesitará de un mayor esfuerzo debido a que se tendrá que empezar desde cero, debido a que no hay una infraestructura previa; sin embargo, hizo notar que si existe una voluntad política como en la del etanol, el proyecto de los combustibles verdes se puede concretar.

La estatal YPFB se alista

Óscar Barriga, presidente de Yacimientos, destacó el acuerdo con los privados e indicó que desde la estatal petrolera en una primera etapa se van a invertir $us 4 millones en el acondicionamiento de sus almacenes y que en un periodo de cinco años destinarán otros $us 45 millones para construir un sistema de almacenaje en las principales ciudades del país.

Barriga explicó que hasta fin de año esperan poder comercializar unos 80 millones de litros de etanol y que para los próximos cinco años calculan que los volúmenes se incrementen a los 360 millones de alcohol anhidro.

“En la actualidad, por día se venden cinco millones de litros de gasolina, de los que el 70% es producido en el país y un 30% es importado, por lo que la alternativa de los combustibles verdes es de gran valor”, dijo Barriga.

En cuanto al proyecto del biodiésel, Barriga puntualizó que se trata de un programa de mayor envergadura que se deberá ir desarrollando en etapas y que será de mediano y largo plazo.

Desde el Ministerio de Hidrocarburos indicaron que el rol de los surtidores será clave para la venta y posterior masificación del Etanol Súper 92.

Al respecto, Lili Fiorilo, presidenta de la Asociación Departamental de Propietarios de Estaciones de Servicio de Combustibles Derivados de Hidrocarburos y Combustibles en General (Asosur), precisó que cuentan con 740 surtidores entre los que venden GNV y combustible líquido (gasolina y diésel) y que están dispuestos a invertir en los biocombustibles, siempre que los incentivos del Gobierno hacia el sector les permitan recuperar sus inversiones. Fiorilo se mostró optimista para encarar una nueva era de los combustibles verdes.

Alternativas. Las plantaciones del ‘grano de oro’ pueden ser una opción a los combustibles de origen fósil | Foto: Hernán Virgo

El potencial del aceite crudo de la soya para combustibles verdes

Proyecto. El biodiésel es considerado un programa más complejo que el del etanol, pero de mayor impacto

Según el Centro de Estudios Económicos y Desarrollo (CEED) de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), el escenario económico del país, los excedentes exportables del complejo de la soya y la producción de biodiésel a partir de este producto, se presentan como una alternativa viable para la sustitución del diésel importado de baja calidad.

De acuerdo a datos oficiales entre 2006 y 2016, el Estado gastó cerca de $us 8.400 millones en la compra de este combustible y destinó $us 3.400 millones en subsidios al mismo.

Las proyecciones estadísticas al 2028, sobre la base de tasas históricas de crecimiento en la producción y consumo, tanto de diésel como de soya en Bolivia, permiten señalar que para introducir un corte del 10% sería necesario utilizar anualmente entre el 60% y 70% del volumen de aceite crudo exportable, equivalente a 1,5 millones de toneladas de grano.

Con este volumen de biodiésel sería posible cubrir cerca del 20% de las importaciones anuales de diésel.

En términos fiscales, esto evitaría una erogación de divisas por $us 3.000 millones y un ahorro bruto en subsidios por $us 1.200 millones en diez años. Así, los aproximadamente $us 120 millones ahorrados cada año en subsidios a la importación del combustible podrían reinvertirse en el desarrollo de esta nueva industria.

El CEED plantea inicialmente un objetivo de mezcla conservador del 10% (B10) utilizando aceite crudo de soya como materia prima. Las ventajas del uso de biodiésel responden a dos consideraciones: primero, al ser un commodity eminentemente de exportación, lejos de afectar la seguridad alimentaria doméstica en su dimensión de “disponibilidad” ayuda a reforzar la “accesibilidad” a los alimentos porque genera nuevos empleos.

En segundo lugar, por su masiva producción, es probablemente la única materia prima disponible en los volúmenes necesarios para cubrir un B10 a corto plazo.

Al respecto, Guillermo Ribera, presidente de la Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (Caniob), sostuvo que al sector le interesa participar en la producción del biodiésel, pero antes hay temas pendientes que se deben resolver.

Ribera hizo notar que hay un déficit de granos en un 50% y, por ello, su capacidad ociosa industrial está en ese porcentaje. “El tema de la productividad es el principal problema que tenemos, por ello es urgente aumentar el rendimiento con el uso de la biotecnología”, dijo Ribera.

PUNTOS DE VISTA

José Alberti, expresidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz: “No jugar con las expectativas”

Se está dando un paso importante en el sector de los biocombustibles, pero aún falta el tema de las normativas, las leyes y sus reglamentos que dejen bien claras las cosas, a fin de que los posibles inversionistas sepan a qué atenerse, si optan por este negocio.

Otro aspecto fundamental es el de los incentivos, tanto para los productores como para la industria. Eso debe estar contemplado en la futura ley que sea aprobada.

Los incentivos van a funcionar generando confianza para que los productores, cuando sea necesario, amplíen la superficie por sembrar o en el caso de los industriales cambien y transformen sus equipos con lo último en tecnología.

Otro aspecto que se debe contemplar es el del mercado. Está bien que en un principio se piense cubrir la demanda nacional, pero luego se debe mirar afuera, a los mercados de la región y buscar la exportación de los biocombustibles, pues si solo nos centramos en el mercado interno, es poco probable que se den inversiones de importancia, debido a que el tamaño de nuestro mercado es pequeño y de ninguna manera puede garantizar el retorno de las inversiones realizadas a corto plazo. Sin embargo, las exportaciones sí lo permiten.

Asimismo, es fundamental que se logre ser muy competitivos para obtener precios mejores que los de la región y así lograr una presencia en los mercados externos.

Se debe contar con materia prima abundante y a un buen precio, por ello la ampliación de la superficie por cultivar y el uso de las semillas transgénicas deben ser complementarios.

Mientras la producción de los biocombustibles esté destinada al mercado interno, con el uso de las semillas transgénicas alcanzará para cubrir la demanda, pero si esta crece y se empieza a exportar el etanol o el biodiésel será necesario que el sector productivo amplíe la superficie de siembra, pero siempre utilizando la biotecnología. No hacerlo es crear falsas expectativas entre la población y los empresarios.

 



 




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