ECONOMÍA

Desisten de construir el gasoducto del Nordeste


Durante más de una década el Estado argentino desembolsó casi $us 2.300 millones, el doble de su presupuesto original


La decisión aleja a Bolivia como proveedora de los 27 MMm3/día ligados en un contrato que vence en 2026
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11/09/2018

El Gobierno argentino desistió de terminar el Gasoducto del Nordeste (GNEA) de ese país que iba a servir para recibir mayores volúmenes de gas natural desde Bolivia, como parte del contrato suscrito entre ambas naciones.

La determinación la tomó Javier Iguacel, ministro de Energía de Argentina, porque durante más de una década el Estado desembolsó casi $us 2.300 millones, el doble de su presupuesto original, a través de licitaciones en las que la Sindicatura General de la Nación (Sigen) identificó “vicios” que irían desde la “falta de planificación” a “licitaciones amañadas y sobreprecios”, según da cuenta el diario Clarín.

Al desistimiento del Gobierno argentino de terminar el Gasoducto del Nordeste, se suma la posibilidad de que Argentina sea superavitaria en gas con el potencial del yacimiento de Vaca Muerta. La decisión descarta de hecho a Bolivia como proveedora a futuro de los 27 millones de metros cúbicos diarios de gas (MMm3/día) comprometidos en un contrato que vence en 2026 y que algunos especialistas reivindican como “el más barato” de los importados, señala Clarín.

El Gasoducto del Nordeste fue declarado de interés nacional por el decreto 267/07 en el que se previó una inversión total de $us 1.382.557.000 para 1.500 km de extensión. Pero sufrió una metamorfosis constante, con cambios realizados con procedimientos que no siempre honraron las formalidades exigidas por ley.

Ahora, el primer desafío oficial es darle un uso a los 3.018 km de caños, troncales y de aproximación, so pena de que se transformen en un monumento al despilfarro de fondos públicos. El renunciado titular de Enarsa, Hugo Balboa, había imaginado utilizarlo para almacenar el gas que sobra en verano.

La construcción del Gasoducto Noreste Argentino (GNEA) era para asegurar la capacidad de recepción por parte de Enarsa de mayores volúmenes de gas natural procedentes de Bolivia. Permitirá a la Argentina la compra de hasta 27 MMm3/día de gas natural, en el marco del contrato suscrito entre YPFB y Enarsa en 2006; de la misma manera, hasta 5 MMm3/día adicionales, previstos en el contrato interrumpible suscrito en 2012.

Lectura oficial

A decir del ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, YPFB tiene un contrato hasta 2026 con Argentina con nominaciones anuales que en términos de volumen resta entregar aproximadamente 3,7 TCF. La semana pasada explicamos que con la certificación de reservas tranquilamente podemos cumplir todos estos compromisos, como lo venimos haciendo hasta la fecha.

Sánchez asegura que el gas boliviano es bastante competitivo frente a proyectos como los de GNL y la producción de otros campos de los países vecinos. “Pero cada país decide su política interna, respetamos su soberanía”. Desde el lado boliviano, se hicieron las inversiones en capacidad de producción, instalaciones y en el gasoducto Juana Azurduy que tiene capacidad de transporte de casi 30 MMm3/día de gas.

Visión especializada

Para el experto en hidrocarburos Bernardo Prado, el anuncio prueba que por la crisis que pasa Argentina no justifica una millonaria inversión si Bolivia no tiene gas para llenar el ducto ni garantiza su seguridad energética.



 




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