ENTREVISTA

Marcelo Claure: “No invertiremos de acuerdo con el país, buscamos unicornios”


Ejecutivo. El boliviano Marcelo Claure, CEO de SoftBank International, maneja un fondo de tecnología de $us 5.000 millones centrado exclusivamente en el mercado de América Latina. Estuvo recién en Brasil


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30/04/2019

El boliviano Marcelo Claure, CEO de SoftBank International, el gigante de la tecnología japonés, habló con la revista Veja recientemente durante su visita a Brasil.Explicó sus planes de inversión en ‘startups’ y cómo Brasil puede avanzar y tornarse menos desigual. El ejecutivo es encargado de dirigir el SoftBank Innovation Fund, el fondo de tecnología más grande de la historia ($us 5.000 millones) centrado exclusivamente en el mercado de América Latina.

—Existe una expectativa entre los emprendedores brasileños, ¿qué hará con los $us 5.000 millones que SoftBank destinará a América Latina?

El objetivo es buscar firmas ‘unicornios’ (las startups que alcanzan los $us 1.000 millones en valor del mercado) en formación o encontrar los que acaban de llegar al nivel de ‘unicornio’. Tenemos 20 años de experiencia en el negocio de inversiones, dos años que fueron dedicados a esta clase de empresas nacientes. Sabemos cómo invertir en el ecosistema, de forma que las apuestas convierten en compañías altamente disruptivas, capaces de transformar las industrias en las que actúan.



—¿Cuánto de ese esfuerzo estará enfocado en Brasil?

Nuestra estrategia no es invertir capital de acuerdo con el país. Buscamos las mejores empresas en toda la región y analizamos cómo una inyección puede ayudarlas. Ya sea en Colombia, en México o en Brasil. Ahora, por lógica, es natural que la mayor parte de los $us 5.000 millones van al mayor mercado latinoamericano, que es Brasil. El país está en una posición más avanzada en términos de inversiones. Existen fondos que ya apoyan empresas en el principio de sus actividades, cuando están germinando ideas, como lo hace Redpoint, el Canary o Valor. Este round inicial de apuestas es lo más arriesgado. Tanto que debemos hacer sociedad con esos otros jugadores. El trabajo de SoftBank se hace menos arriesgado, pues invertimos en los vencedores. De ese modo, podemos tener seguridad de firmar los cheques gordos, destinados a empresas que ya tienen éxito, pero todavía están en su fase inicial.

—¿Puede dar un ejemplo concreto de empresas con tamaño potencial?

Stone, Nubank, Rappi, iFood, Gympass. Son startups que hoy valen más de $us 1.000 millones. Solo que pueden ir mucho más allá. Los $us 5.000 millones pueden sonar como mucho, pero no llega a ser tanto dinero. En los últimos dos años, lanzamos un fondo global de $us 100.000 millones para startups, y muchos decían que estábamos locos, que no habría dónde poner tanto dinero. Pues ya le dimos destino a casi la totalidad. Cuando observo Brasil, no veo motivos para no firmar un cheque de $us 1.000 millones para alguna empresa del país.



—Brasil figura en muchas clasificaciones como uno de los peores países para invertir, teniendo eso en cuenta: ¿por qué deciden aportar por el país?

Los países con mayores ineficiencias son aquellos en los que los emprendedores tienen chance para producir cambios. Si hay un sistema de salud pública que ya funcione; por ejemplo, el espacio para innovación es menor. En Brasil, la situación es al contrario, el sistema de salud pública necesita ayuda, que vendrá de tecnologías. La red de transporte nacional también necesita ayuda. Cuando visité el país, me aseguré de hablar con los camioneros. El negocio de ellos está roto, a veces un profesional espera cuatro a cinco días por la próxima carga. Nuevas tecnologías podrán solucionar un 90% de los problemas relacionados con eso. Hay muchas cosas que no funcionan en Brasil y pueden ser arregladas.

—¿Qué se puede hacer para mejorar el escenario brasileño para los emprendedores?

Es necesario tratar lo más básico de lo básico. Deben reducir la cantidad de regulaciones. Hacer más fácil la apertura de empresas. Facilitar la venta de los bienes entre estados, así como la importación y la producción de los suministros.

—Entre esas medidas, ¿cuáles considera fundamentales?



Cruzo mis dedos para que las reformas de previdencia y fiscal sean aprobadas. Si eso no ocurre, el Gobierno brasileño corre el riesgo de quebrar. Es necesario simplificar contratos, porque el modelo actual es completamente ‘loco’. Para enviar productos de un estado al otro, por ejemplo, hay que emitir más y más facturas. Lo básico sería simplificar y crear un impuesto nacional. Se contratan empleados solo para tratar con burocracias inútiles. Es necesario abrir las fronteras, principalmente para el comercio electrónico. Es absurdo que se tarde entre 20 y 30 días para enviar algo a Brasil.

— ¿Tiene esperanza en el nuevo Gobierno brasileño?

Tuve una reunión productiva con el ministro Paulo Guedes. Él tiene trayectoria en el área de inversiones como asesor financiero y entiende lo que necesita hacer y el papel de la tecnología en este cambio. En la actualidad, Brasil está entre las 10 mayores economías del planeta. Es posible realizar transformaciones significativas. Basta la voluntad.

—¿Y si no hay voluntad del Gobierno brasileño?

Será imposible para las transformaciones digitales. Sería mejor, y más rápido si los políticos apoyaran, facilitando el camino para los emprendedores. Aunque ellos no colaboren, nada va a parar el crecimiento de la nueva economía. Los últimos tres años sirven como prueba. La economía brasileña estuvo en crisis; sin embargo, las empresas del área digital crecieron en América Latina, como Uber y iFood.



 




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