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Unilever, la empresa de las 400 marcas, exhibe sus procesos


Industria. La firma de consumo masivo abrió sus puertas para exponer los procesos y el estándar de trabajo con el que opera en el país. Produce su propia materia prima

Garantía. La industria cumple con los estándares internacionales de calidad y cuenta con las certificaciones ISO
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12/06/2018

A Unilever solo le caben las grandes cifras. Es posible que quien lea estas líneas sea uno de los 2.000 millones de consumidores de alguna de las 400 marcas que la multinacional anglo-holandesa comercializa en más de 100 países, entre ellos Bolivia. 

Esta corporación está próxima a preparar su siguiente jugada con la llegada de su nuevo gerente general para Bolivia: Fernando Ciarroca, pero también quiere exponer sus métodos de trabajo y por qué es una de las mejores posicionadas a escala mundial.

Dinero visitó la planta de este gigante del consumo masivo en Cochabamba donde se fabrican productos que el público identifica en cualquier punto del país (según el ranking de las marcas más elegidas en 2018) y que son la insignia de sus negocios.  

Innovación con sello nacional

En la planta de 16.000 m2 son 104 los operarios, de los más de 3.000 empleos que genera Unilever entre directos e indirectos, que se encargan de hacer el trabajo que va desde labores de empaquetado a otras más complejas de investigación y desarrollo. Todos los procesos son monitoreados con tecnología de punta que se igualan a los estándares internacionales de la empresa.

Es el trabajo de estos hombres lo que da lugar a la producción de ácido sulfónico, que es la materia que le da el poder activo de lavado a las líneas de detergente que produce Unilever, material que se compone de azufre y es tratado en un área especial de los predios de Unilever para que los residuos no sean vertidos al ecosistema, según el operador de sulfanación, Gustavo Rek.

Una vez obtenido este componente pasa al área de mezclado con materias primas sólidas, de acuerdo con la explicación de la jefa de excelencia en manufactura, Jaqueline Revollo. Una vez realizadas estas acciones en seis máquinas, el producto llega a un área de reposo donde se validan sus especificaciones para después ser almacenados en silos y posteriormente se traslada el material al área de empacado.

Cada día, Unilever produce 13.000 toneladas de detergente y 7.000 de jabón en pasta para la ropa en las cuatro marcas que comercializa en Bolivia. Cada una cubre la demanda de distintos sectores de la población.

Además en esta planta se están generando los nuevos envases de Sedal (otra marca que se produce en Bolivia) donde se incluirá crema de enjuague, lo que expone que la empresa también cumple con el packaging de sus productos. Además, fabrican también 13.000 toneladas de champú cada día y pretenden aumentar para expandir su mercado en Perú.

Unilever también tiene participación en el área de productos de aseo personal y de alimentos. Según Ciarroca, en términos generales, Bolivia significa cerca del 10% de los negocios de Unilever en el Cono Sur, aunque existen variaciones ya que la participación es diferente de acuerdo con el segmento. La fortaleza de Bolivia está en el área de cuidado del hogar.

El presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Horacio Villegas, señala que estas innovaciones son bienvenidas, ya que hay dificultad para hacer empresa en el país. “Cerca del 16% del PIB lo produce la industria y se deben unir esfuerzos para que el sector mejore”, asevera.

Un lugar seguro

A escala mundial, Unilever es una compañía que defiende los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y la planta de Bolivia presume de ser una industria cuyos residuos no impactan al ecosistema y no se asientan en vertederos, título que ostenta desde 2013. 

Desde 2010 es una planta sin accidentes cuidando el tema de seguridad, algo que en 2015 le valió una mención por su excelencia en el desempeño de seguridad laboral firmado por el CEO global Paul Polman.

Además, el gobierno corporativo, así como lo hace con sus procesos, también se enfoca en el cuidado de su capital humano, que asegura que la empresa es una escuela de aprendizaje.