EX KING GRIMSON

Tony Levin retorna a Bolivia con su bajo más profundo


Ofrecerá un concierto de jazz, rock y fusión junto a Pat Mastelotto, Markus Reuter y David Cross. Será  el jueves 13 de septiembre en el CBA y al día siguiente en La Paz. Dice que el público boliviano es cálido y receptivo. 

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11/08/2018

Retorna a Bolivia y llega por vez primera a Santa Cruz. Es uno de los bajistas más completos y destacados del mundo y no vendrá solo. Lo acompañarán Pat Mastelotto: batería y percusión acústica y electrónica, coros (King Crimson); y Markus Reuter, guitarra y teclados, y el violinista David Cross.

 Sus actividades musicales lo vuelven a encontrar con algunos compañeros de su grupo King Crimson, una leyenda de la música contemporánea fusión de la década de los 70.

Este músico estadounidense ha grabado además con John Lennon, Paul Simon, Sting, Gary Burton, James Taylor, Goro Noguchi, Judy Collins, Joye Yamanaka, Carly Simon, Peter Frampton, Pink Floyd, entre otros, e integra la banda de Peter Gabriel desde hace 41 años.

Su destreza con el instrumento le ha posibilitado recorrer los escenarios más luminosos, los sonidos más profundos y los aplausos más diversos.

Tony Levin nació en Boston, Massachusetts en el suburbio de Brooklin el 6 de junio de 1946.

A los 10 años empezó tocando el contrabajo. Ya en la secundaria, optó por la tuba, logrando el status de solista en la banda del colegio. Por ese entonces, tocaba con el contrabajo música clásica, llegó a tocar en la Casa Blanca con una orquesta juvenil para John F. Kennedy y Jackie Kennedy.

Luego asistió a la Eastman School of Music en Rochester, NY y formó parte de la Rochester Philarmonic Orchestra.

“Mis padres me preguntaron qué otro instrumento me gustaría tocar y yo simplemente dije de inmediato ‘el bajo’. No supe por qué lo dije, y hasta el día de hoy todavía no lo sé. Pero después de muchos, muchos años de tocar el bajo, finalmente me di cuenta de que fue una de mis más importantes y mejores decisiones. Sigo siendo muy feliz por tocar las notas graves, sintiendo lo mismo que sentía a los diez años. No sé por qué soy tan feliz tocando las notas graves, pero tengo suerte de ser tan feliz haciéndolo”, relata.

En 1970, Tony se mudó a Nueva York. Al tiempo, empezó a trabajar como músico sesionista durante toda la década.

En 1976, buscando propuestas para salir de gira, Levin formó parte de la banda de Peter Gabriel gracias al contacto que le dio el productor Bob Ezrin. Levin y Ezrin trabajaron juntos en los discos de Alice Cooper, Welcome to my nightmare y Berlin, de Lou Reed.

Cuenta que cuando lo llaman para tocar con Peter Gabriel y grabar su primer disco solista, ese mismo día conoció a Gabriel y horas más tarde a Robert Fripp (líder de King Crimson). Todo en un día, lo que marcó definitivamente su futuro musical. Cuando hay química musical todo es sostenible y divertido para él. Sostiene que es un tipo de suerte y espera que siga siendo así. A partir de entonces, Levin es el bajista estable de Gabriel. En su primer trabajo de estudio con Gabriel, además de tocar el bajo, Tony tocó también la tuba.

Sobre sus primeras influencias musicales dice: “En los primeros años para mí fue Oscar Pettiford, un músico de jazz que escuchaba en los discos que ponía mi hermano mayor Pete. También el bajista clásico Gary Karr. En años posteriores me han influenciado muchos bajistas y al día de hoy todavía lo hacen. Con su hermano Pete han visitado Bolivia el año anterior. Pete es amante del jazz y menos del rock, lo contrario a Tony. La agenda y el disco de Cool jazz de los años 50 fue testigo de esa unión que viene de pequeños.

Para un bajista no hay nada mejor que un buen baterista, la base rítmica se complementa de esa manera. Con esos cimientos el edificio musical crece y crece. Si bien Levin tocó con los mejores, entre los bateristas predilectos recuerda sus inicios. “Aprendí a tocar jazz escuchando a Steve Gadd, no hace falta que le diga nada más. Bill Bruford en King Crimson y Pat Mastelotto en Stick Men y en King Crimson… No soy de las personas que tienen ‘favoritos’ de nada y no sé cuál es ‘mi baterista favorito’. Lo que hago es dar las gracias por haber podido tocar con algunos de los mejores bateristas que existen en el mundo”.

En cuanto a bajos eléctricos, usa Music Man predominantemente. A veces usa otros bajos extraños, de los cuales confiesa tener una cierta colección. “Claro que toco otras cosas además de bajos normales, como el NS (Ned Steinberger) Electric Upright Bass y, por supuesto, el Stick. Y si tengo la oportunidad, toco otros instrumentos ‘bajos’, por lo que, en otras palabras, no me gusta sentirme limitado a tocar solo el bajo.

Como bajista, no toco acordes para nada. Y usualmente cuando toco el Stick en un disco, solo toco la parte de las cuerdas de bajo. Las únicas excepciones se dan en King Crimson, donde en cierta forma me uno a las guitarras”.

Otro de los momentos más sublimes de sus conciertos, que levanta las plateas de la sonoridad cósmica, es cuando interpreta el stick de 12 cuerdas. Apoyado en su torso y acariciando las cuerdas como un piano (las teclas) resuenan melodías de fantasía.

El chapman stick que usualmente interpreta tiene seis cuerdas de bajo y seis de guitarra en estéreo cuyos sonidos de las cuerdas delgadas van al equipo de guitarra y las gruesas en el equipo de bajo. Se usa mucho la técnica del ‘hammer-on’, como Eddie Van Halen toca la guitarra a veces, esa es la forma en que se toca el Stick.

“De los tres álbumes que hice hasta ahora, en casi todos hay la mitad de Stick y la mitad de bajo”, reflexiona.

Otro de los instrumentos que interpreta con maestría es el chelo eléctrico. Su amor por el instrumento surgió de escuchar a Oscar Pettiford (1922-1960) a través de discos de jazz de los años 50.

La fotografía y la poesía son otras de sus pasiones que desbordan las agujas de su tiempo creativo. El libro de poesía Fragil as a song (Frágil como una canción) es uno de sus ‘hijos’.

La fotografía siempre lo acompaña a sus giras y aprovecha los backs stages de las bandas para eternizar momentos. En 1984, Levin lanzó su Road photos, una colección de fotos en blanco y negro que él mismo tomaba durante sus tours con Crimson, Gabriel, Simon y otros.

Pero Levin sentó sus bases musicales en King Crimson, la grandiosa banda de rock-jazz fusión que sacudió al mundo, con Robert Fripp, Adrian Belew, Trey Gunn, Pat Mastelotto y Bill Bruford. King Crimson es una banda muy desafiante para mí y, me parece, también para todos los que estamos ahí. “Ninguno de nosotros había hecho algo así antes. Cada quien tuvo que distanciarse, de alguna manera, de cualquier banda en la que venía tocando, de lo que había venido tocando hasta entonces y encontrarse con esto totalmente nuevo; tuvimos que meternos en este encuentro, en esta provocación. En mi caso, me encantan los desafíos y, cuando tuve la oportunidad especial de crecer como instrumentista, me acerqué a King Crimson para las giras y para los discos y supe enseguida que todo lo que sabía o había intentado hacer antes ya no servía tanto: tenía que descubrir algo nuevo, algo nuevo dentro de mí, para aportarle a la banda. A cada uno de los músicos se nos da un enorme respeto para tocar; es una sensación buenísima… Aunque sabemos que lo que tocamos es una música muy seria y muy difícil, manejamos un sentido del humor y de diversión entre nosotros que me hace disfrutar enormemente de los ensayos y de las grabaciones y de las giras. Con músicos así, el nivel de mi ejecución en el bajo sale solo”.

Otras de las bandas que dejó huella en él fue the Liquid Tension Experiment; esos tipos (John Petrucci, Jordan Rudess, Mike Portnoy) son verdaderos virtuosos de sus instrumentos; “grabamos dos discos, hicimos dos giras y para mí fue un placer loco: yo resultaba ser el tipo que no llegaba al piné de ellos, nunca alcanzaba el nivel de técnica que ellos tenían… Fue un desafío maravilloso y me resultó muy difícil: tuve que estudiar y practicar muchísimo solo para mantener mi lugar y no avergonzarme por estar junto a ellos; para mí, fue un aprendizaje tremendo. Visto en perspectiva me encanta, pero tuve que hacer un enorme esfuerzo. Esa ha sido, hasta ahora, mi dificultad más grande”.

Su simpleza y humildad lo llevan a revelar que para él es más importante aprender que enseñar y que si tuviera más tiempo, lo dedicaría a aprender y mejorar, porque eso para él es ser músico.

Con un estilo minimalista, con notas anchas y líquidas, el bajo suena orgánico, lo que pide la música. Unifica, completa.

Terminado el concierto y cuando los equipos se guardan, sus preocupaciones derivan hacia su máquina de capuchino, su moto, su laptop y su perro.

Para él, la inspiración es algo muy natural y fácil. “Lo mío viene desde un lugar interior donde hay un sentido de que es lo que hay que tocar, combinado con las técnicas que tengo, y con el instrumento que estoy tocando. Tocar es muy divertido, por sí solo. Siento que somos muy afortunados por poder ganarnos el pan durante toda la vida haciendo música. Hay cosas que pueden interferir con esa alegría, y no siempre el camino es fácil”.

 El concierto en Santa Cruz de la Sierra será en el Centro Boliviano Americano (CBA) el jueves 13 de septiembre.

Respecto a las entradas para su show, la venta de estas es en Soul Music Store, calle Beni 274. Precios de preventa: vip  bs 400; platea bs 300 y platea b a bs 200.

“Nuestra música siempre es un desafío para nosotros”


Antes de su llegada al país y con miras a sus dos conciertos que ofrecerá en La Paz y Santa Cruz respondió vía e-mail un cuestionario escueto, pero sabroso. Bienvenido a Bolivia, es la segunda vez que estarán aquí. 

¿Cómo sintió al público boliviano la primera vez y qué recuerdos se llevó de este pequeño gran país?

Fue una visita genial cuando fui a La Paz con los Levin Brothers. Nunca me imaginé que encontraría un recibimiento tan cálido y que la gente apreciara tanto la música. No puedo esperar por volver con Stick Men y compartir nuestra música con el público boliviano.

La banda que hoy viene a Bolivia tiene grandes músicos.¿Cuál es el desafío musical que afrontan dentro del grupo y con respecto a la gira?

Nuestra música siempre es un desafío para nosotros… en muchos sentidos. Técnicamente es muy compleja, así que tienes que tener tu mente descansada y limpia, o si no ¡habrá errores esperando por vos! También hacemos un poco de improvisación, así que tenemos la necesidad de estar muy ‘ahí’, en ese momento, para poder realizar cosas geniales que no hayas tocado antes.

Además, en este tour estamos tocando con un artista invitado –David Cross (violinista de King Crimson)–, ello nos abre muchas otras opciones y hace la mitad del show diferente a cuando somos solo nosotros tres ¿Cuál es la seducción particular que tiene el stick con usted?

Es muy versátil, con 12 cuerdas, 6 de bajo y 6 de guitarra. El sonido se dirige de forma separada a un amplificador de bajo y a otro de guitarra. En este instrumento podés tocar partes de bajo, de guitarra o ambas ¡al mismo tiempo! Por eso, con dos de estos instrumentos en una sola banda tenemos muchas opciones

¿Cuáles son las diferencias más notorias del stick y el bajo en cuanto a la ejecución y en cuanto a la funcionalidad dentro del grupo de instrumentos en una banda?

El chapman stick es un instrumento de percusión, puesto que hay que tocarlo con técnicas de ‘tapping’. También tiene un rango más amplio y se afina diferente
(en 5tas).

Usted es fanático de la fotografía y de la poesía. ¿Cómo combina estas dos artes y qué lugar ocupa en su música?

Disfruto mucho tomar fotografías del tour y compartirlas con el público a través de mi sitio web. Les da la oportunidad a ellos de ver cómo es para nosotros estar entre bastidores


Usted ha sido parte de King Crimson y de Peter Gabriel, ¿cómo vive en escena en cada una de las bandas mencionadas, es decir, cómo es tocar en vivo con Crimson y cómo se vive tocar con Peter Gabriel?

Ambos fueron una gran inspiración para mí, me siento muy afortunado de haber tenido estas relaciones musicales, que con Peter y Robert han sido ya… ¡41 años!