DESDE CHILE

La intelectualidad de Santiago señala dos vías para solucionar la demanda boliviana


Los intelectuales se animan a hablar del futuro y para lograr mar con soberanía proponen que Bolivia permita que Chile y Perú hablen primero sobre Arica y que en el país la gente se considere un eventual canje territorial

El abogado y diplomático José Rodríguez Elizondo recibió la visita de EL DEBER en su casa, en la comuna santiaguina de Las Condes
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02/04/2018

Intelectuales y analistas chilenos aseguran que una victoria boliviana en La Haya sería un golpe político a favor de la imagen de Evo Morales antes que una conquista judicial, porque el mandatario no tendría más pasos para dar que retomar “una negociación que él mismo abandonó”. Apuestan que el  fallo no obligará a Chile a entregar soberanía y ven dos vías de solución a partir de un acuerdo previo entre Chile y Perú e intercambio territorial.

En Santiago, el abogado y diplomático José Rodríguez Elizondo sostiene esa hipótesis. “Bolivia se permitió primero haber llevado a Chile a una corte internacional y empujarlo a la mesa, y decirle como a un niño malcriado: bueno, usted negocia conmigo”.

Sin embargo, realiza un análisis paralelo. “Desde el punto de vista práctico, el ‘siéntese a negociar’ dejaría la situación en el mismo punto que cuando el mismo  Morales rompió la conversación con Chile. ¿Qué avanzó desde el punto de vista real? Nada. Ha ilusionado a su pueblo diciéndole que la CIJ le dará una salida al mar, cuando lo más que puede hacer la corte es decir negocien”.



Por otra parte, el analista internacional Raúl Sohr considera que Bolivia ya obtuvo un éxito efectivamente político, solo por el mero hecho de que la Corte de La Haya hubiera considerado que había algo que debatir entre ambos países. “Chile planteó que no había pleito y no correspondía que esa instancia se hiciera cargo de la demanda. Todos estos años en que se ha debatido el tema permitieron que la posición boliviana se visibilice a escala internacional”.

Sin embargo, considera que a priori no se puede señalar que el fallo será esencialmente jurídico o político porque dependerá de las razones que van a dar el conjunto de jueces.

Antes, el expresidente Carlos Mesa dijo a EL DEBER en La Haya que es impensable un fallo que solamente diga ‘negocien’ y resaltó que debe remarcar “negociar por mar con soberanía”.

“Carlos Mesa piensa lo que yo le estoy diciendo –apunta Rodríguez Elizondo–. ¿Qué avanzamos con este fallo? Y su afirmación deja expuesto al presidente Morales ante la verdad. La CIJ dirá solamente negocien y ese no será un triunfo para Bolivia. Desde el punto de vista chileno, que una corte nos diga negocien es humillante, por eso sostengo que desde esa mirada es una victoria para Morales, pero no jurídica, solamente política”. 

Sohr, en cambio, ve la posición de Mesa como un cambio en la postura boliviana, porque inicialmente “lo que planteó La Paz era que debía generarse un diálogo entre los dos países. Lo que Bolivia quiere es una salida al mar, pero soberana y además continua, como plantea su Constitución. Eso plantea una serie de dilemas muy complejos para Chile y me resulta muy difícil de visualizar que ante alguna circunstancia se pueda acceder. Lo que Chile propuso algunas veces fue soberanía administrativa, pero una franja con soberanía plena significaría cortar a Chile, dividirlo, y lo veo difícil”.

Pero hay dos caminos 
Sohr, en su análisis, ve una diferencia de apreciación sustancial, que es el obstáculo al entendimiento. “Bolivia percibe que le fueron arrebatados territorios que le pertenecían y que corresponde que Chile le ceda alguna franja de lo que fue suyo. Chile, que hubo una guerra entre ambas naciones, que ganó Chile, se firmó un tratado, el de 1904, y que eso zanjó a perpetuidad el tema”.

En Chile hay una corriente de intelectuales que apoya la demanda marítima boliviana, y lo expresa abiertamente. El poeta Raúl Zurita dice, por ejemplo, que “un país que tiene 4.000 kilómetros de costa es como un niño que tiene una caja de lápices gigante de 64 colores, pero que no es capaz de prestar ninguno”. “Para mí sería un acto de justicia, y eso dejaría tranquila mi conciencia”, dijo el historiador Jorge Pinto; el periodista
Juan Pablo Cárdenas añade: “No me haría problema por abogar a favor de Bolivia”.
Sohr complementa: “Si Bolivia quiere algún territorio de Chile, debería estar dispuesta a hacer concesiones equivalentes en su territorio. Es lógico que los bolivianos piensen: ¿por qué tenemos que pagar por algo que se nos quitó? Pero no veo otra salida”.

El presidente Morales admitió el sábado pasado a EL DEBER  que el país está preparado para negociar. “Debe ser un acuerdo que no solo se selle entre gobiernos, sino que debe tener la anuencia de los pueblos, porque en la historia de Bolivia muy pocos gobiernos se animaron a debatir ‘¿qué cedemos?’ con los bolivianos, para no poner en riesgo su popularidad”, analiza Sohr.
Rodríguez Elizondo lo mira desde el otro lado y cita un análisis realizado por Carlos Mesa en 2013. “Es posible una solución en los términos que menciona el expresidente, en el que admite que Bolivia quiso olvidar de que Perú existe y la única posibilidad real es una salida soberana al mar por Arica, para lo cual se requiere que participemos chilenos, peruanos y bolivianos”. 

Suscribe esa posición con una variable: “El trilateralismo diferenciado”, concepto que viene con una propuesta de solución. “Nos entrampamos en el bilateralismo porque sin Perú no podemos actuar, este tema es trilateral pero en dos etapas. Primero deberá negociar Chile con Perú, y después, cuando se produzca un acuerdo, ahí debe negociarse con Bolivia. Ahí es donde ambos países debieran generar un estatuto distinto con respecto a Bolivia, analizar los ofrecimientos, hacer un polo de desarrollo en la triple frontera, esas son las posibilidades”. 



Hechos

No es no
Los políticos cercanos al Gobierno de Piñera en Chile tienen una posición absolutamente cerrada: todo está zanjado por el Tratado de 1904, Chile no cederá ni un centímetro de territorio y el tema limítrofe con Bolivia está cerrado.

En la calle
En consultas que EL DEBER realizó esta semana en la capital chilena, se constató que los ciudadanos consideran que Evo Morales usa políticamente el tema y apoyan que no se debe ceder territorio a Bolivia.



 




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