POLÍTICA

El equipo de salud, bajo la lupa tras el conflicto con los médicos


Resistida por la dirigencia médica nacional, la ministra Ariana Campero carga la factura del último gran conflicto político

La ministra de Salud, Ariana Campero, es objeto de evaluación por el presidente, de cara al cambio de ministros
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07/01/2018

Encaminada a cumplir 32 años, la doctora Ariana Campero, ministra de Salud de la administración de Evo Morales de 2015 a la fecha, es quien ha cargado con la cuenta por los platos rotos que dejó el conflicto de salud que ronda ya a los 47 días de paro del sector médico a causa del nuevo Código del Sistema Penal promulgado el mes pasado. 

Cuestionada por el Colegio Médico de Bolivia, para algunos a Campero le faltó experiencia política para manejar el conflicto cuando le tocó intervenir. Así lo admitió el vicepresidente Álvaro García Linera en una entrevista que concedió a un canal de televisión, donde dijo que ante esa inexperiencia tuvieron que intervenir “las personas mayores”, para referirse a la entrada del ministro de Gobierno, Carlos Romero, en el plano de negociador.

Pero hay quien no cree que la culpa sea de Campero. Por ejemplo, Gerardo García, vicepresidente del Movimiento Al Socialismo (MAS), cree que el problema médico no es atribuible a la ministra que lleva dos años al frente de la cartera, sino, según él, a la doble agenda política de algunos de los dirigentes médicos (no todos), que buscaron diálogo con los presidentes de ambas cámaras, primero, concertaron un texto para el artículo 205 del código, relativo a sanciones contra la mala praxis médica, y luego volvieron una y otra vez con pedidos más radicales.  

“El conflicto se alargó torturando al pueblo sin el servicio de la salud pública por otra cuestión, yo no culparía ni al ministro ni al viceministro Álvaro Terrazas”, alega García, en cuya lectura, detrás  de la protesta contra el Código del Sistema Penal que encaran médicos y dirigentes de otros sectores, descansa la lucha por el poder nacional, donde el objetivo político estratégico es anular a Evo Morales de modo que no sea candidato en 2019. 

Segundina Flores, ejecutiva de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia Bartolina Sisa, tiene otra impresión. “Faltó un trabajo de coordinación de la ministra (Campero). Había habido seis convenios firmados con el Colegio Médico, pero lamentablemente no se ha respetado. Y eso debió quedar claro”, opina ella, para sugerir que también el Ministerio de Comunicación pudo encarar una campaña informativa más agresiva.

Terrazas, bien visto
Pese a la juventud del doctor Álvaro Terrazas, viceministro de Salud, para García y para otros dirigentes de la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam), la búsqueda de soluciones al conflicto de salud que encaró el cruceño reveló que tiene ciertas condiciones para la negociación y cierto olfato político. 

Puntualmente

García Linera
El vicepresidente admitió la inexperiencia de algunos secretarios de estado para el manejo de conflicto, y que ante ello tuvieron que intervenir “las personas mayores”, en alusión a Romero. 

Gerardo García
El vicepresidente del MAS libera de culpa a Ariana Campero. Atribuye la subida de tono del conflicto nacional a lo que considera ‘doble agenda política’ de algunos dirigentes médicos.

Segundina Flores
La ejecutiva de la Confederación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa, sostiene que “faltó coordinación de la ministra Campero” y una campaña agresiva del Ministerio de Comunicación.



 




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