POLÍTICA

De forma voluntaria y sin presión, vecinos paralizaron el tránsito vehicular en los barrios


Acción ciudadana en la jornada de ayer. En varias zonas de los distritos 8, 9, 10 y 12 los negocios abrieron, pero debido a que no trabajaron los micros, trufis y minibuses, no hubo clientes. El paro se sintió en la periferia

No dejaron pasar a nadie. Grupo a favor del paro en el cruce de la av. Paurito y la vía que va a la rotonda del plan. Estuvieron desde temprano con varias pancartas y banderas
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13/01/2018

Los vecinos fueron los protagonistas y guardianes del paro cívico en los barrios de la capital cruceña, especialmente en las populosas zonas de Los Lotes, Plan Tres Mil, Villa Primero de Mayo, Pampa de la Isla, el cambódromo y otras de la zona sur, al tomar por cuenta propia las calles y principales avenidas a fin de impedir el tránsito vehicular y garantizar el éxito de la extrema medida en contra de la vigencia del Código Penal y por el respeto al No del 21 de febrero de 2016, cuando la ciudadanía se opuso a la repostulación del presidente Evo Morales.

Piedras, cascotes, gajos, troncos, llantas en desuso, bolsas de basura, contenedores de desechos y motorizados de todo tamaño sirvieron de barricada para trancar las vías en cada cuadra, en cada esquina, o en los cruces de las principales avenidas.

La asfixia vial se sintió en los barrios María Auxiliadora y Olender, situados en la radial 10, entre el cuarto y quinto anillo. “Estamos apoyando las medidas tomadas por nuestras autoridades contra las disposiciones de este Gobierno. Nuestros hijos amanecieron en la vigilia y nosotros los hemos relevado a las 6:00”, indicó la vecina Silvia Zambrana.

En el barrio Guapilo Junín, en el linde entre la Villa y el Plan, un grupo de vecinos obstruyó el paso de una avenida con palos y una camioneta Ford antigua, y en la esquina, debajo de un arbolito, instalaron una parrilla donde echaron carne y chorizos al asador. “Yo puse una pollerita y los otros vecinos se acuotaron de a Bs 20 para el churrasquito”, señaló un hombre que prefirió no identificarse, pues, al ser trabajador banquero, debía ir a laburar, pero se quedó a apoyar el paro en su zona.

De igual forma, en la zona del ingreso al cambódromo, en las avenidas 2 de Agosto y Mutualista, las barricadas eran más frecuentes y los controles fueron estrictos porque no dejaban pasar ni motos por las veredas, lo que fue aprovechado por las familias, en especial los niños pequeños, que salieron a dar unas vueltas en bicicletas.

El mercado Mutualista no abrió sus puertas y los contenedores de basura vacíos fueron usados para bloquear las calles aledañas.

En el Plan Tres Mil

Resultó difícil llegar en vehículo al corazón de la ciudad satélite Andrés Ibáñez, más conocida como Plan Tres Mil, o distrito 8. Un equipo de prensa de EL DEBER surcó las calles de tierra y pasillos; negoció con los bloqueadores en las rutas principales de acceso para penetrar hasta la rotonda, el símbolo de esta populosa zona.

Una de las barreras más fortificadas era la del trillo, en el nudo de la avenida Paurito y quinto anillo. Otro cruce obstruido fue el de la avenida Paurito y la entrada a la rotonda, donde una muchedumbre exclamaba a todo pulmón estribillos contra el ‘establishment’. 

“¡Democracia sí, dictadura, no!”,  “¡Esto no es Venezuela carajo!  “¡El Plan dijo no!” “¡Abrogación!”, gritaban en estribillos repetidos y no dejaba pasar a nadie, ni siquiera en motocicleta. Empero, a unas 10 cuadras de ese punto las cosas eran diferentes, pues había movimiento en la rotonda, con muchos negocios abiertos incluyendo el mercado.

En el obelisco, un grupo de personas con banderas bolivianas y un pendón cruceño se declaró contrario al movimiento cívico cruceño que lidera el paro y se identificaron como seguidores del MAS. “¡El Comité no nos representa!”, vociferaban. Reinaldo Ezequiel, representante de las juventudes masistas, criticó el paro y denunció borracheras de parte de los bloqueadores. Indicó que el Plan no acató la medida; sin embargo, los bloqueos en la zona eran evidentes.

En los mercados de la avenida La Campana y Los Pocitos la jornada fue normal, aunque el servicio de trufis y micros se redujo bastante. Una de las afectadas fue María Yucra (42), que salió temprano de su casa a vender un plato del altiplano que se ha hecho popular en los mercados: dos huevos con papa, fideo y chuño.

Se instaló a las 6:30 en una vereda del mercado Los Pocitos y hasta las 9:00 vendió todo. La vuelta a casa le resultó complicado porque no había servicio público.

Avenida Moscú

El mercado de La Cuchilla, entre cuarto y quinto anillo de la avenida Moscú, estuvo cerrado, aunque hubo gremiales ambulantes que salieron a ganarse el pan de cada día, pero la venta fue escasa porque no hubo transporte público.

En la misma vía, pero entre séptimo y octavo anillo, los bloqueos fueron rigurosos, los vecinos justificaron la medida criticando al nuevo código del sistema penal porque perjudicará a las actuales y a las nuevas generaciones.

Zona sur

En los distritos 9, 10 y 12 el apoyo al movimiento cívico fue dispar, pues mientras a lo largo de la avenida Santos Dumont, entre el cuarto anillo y el ingreso a la refinería de Palmasola, la gente salió espontáneamente a bloquear, en Los Lotes y la avenida Bolivia nadie obstruyó las vías, pero la circulación fue mínima, pese a que los puestos de los tres mercados de la zona, El Fuerte, Fortaleza y Nuevo Palmar, estaban abiertos.
En la avenida Los Lotes, aparte de las motocicletas y los toritos, circularon muchos autos de taxi y particulares, aunque la mayoría de los negocios estaban cerrados.

En los hospitales de segundo nivel, Francés y Bajío del Oriente, las actividades fueron normales, en especial en las emergencias. “Tenemos el equipo completo, pero muchos llegaron tarde, lo cual es comprensible porque debieron eludir muchas calles que estaban bloqueadas”, refirió Éricka Mendieta, médico de turno del Francés.



 




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