BOLIVIA

Beni puede desplazar a Santa Cruz como granero


Con o sin carretera por el Tipnis, si Beni no cambia su vocación forestal no saldrá de la pobreza. Ya se trabaja en el proyecto y quieren habilitar siete millones de hectáreas para cultivo. Sería el departamento con mejor ingreso

Si desarrolla agricultura, la ganadería de Beni dará un salto de calidad y aumentará su ganancia
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20/08/2017

El gobernador de Beni, Álex Ferrier, tiene claro que solo con una carretera que una su departamento con Cochabamba no llegará el progreso a su región. “Beni puede tener todas las carreteras del mundo, pero van a ser para que pasen los turistas. Si no cambiamos el Plan de Uso de Suelos (PLUS) no nos vamos a poder integrar a la producción nacional.
 
El domingo de la semana pasada, los discursos de la aprobación de la Ley de Protección del Tipnis tuvieron una fuerte carga contra Santa Cruz, pero actualmente, aún si tuviera una carretera que lo vincule con Cochabamba, la capacidad productiva de Beni no podría competir con la cruceña. Así lo asegura Edilberto Osinaga, gerente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), que asegura que los ciclos de producción de arroz y de ganado vacuno se complementan entre ambos departamentos y que los capitales que propician esa complementariedad pertenecen a inversores de ambas regiones, que tienen propiedades tanto en Santa Cruz como en Beni.

Sin embargo, desde mediados del año pasado Beni trabaja en el cambio de su PLUS, que data de 2002 y, según Ferrier, era solo una actualización de un proyecto hecho 30 años antes. Ahora, con este cambio, pretenden habilitar siete millones de hectáreas para cultivos industriales, convirtiendo al departamento de Beni en el mayor productor de alimentos de Bolivia, por encima incluso de Santa Cruz. Actualmente, Bolivia tiene 3,7 millones de hectáreas cultivadas, por lo que solo Beni duplicaría la superficie productiva del país.

La realidad actual
Según explica Osinaga, actualmente Santa Cruz produce dos tercios de los alimentos que siembran en Bolivia. Eso incluye más del 50% de la carne vacuna, casi toda la soya, la caña y el arroz. Es líder de producción incluso en repollo. Sus diversos suelos ecológicos le permiten mirar hacia el futuro con optimismo y si solo aplicara riego a las 2,5 millones de hectáreas de cultivos con los que cuenta, duplicaría su producción sin necesidad de talar ni un solo árbol.
 
Javier Landívar, gerente de Fegasacruz, explica que Santa Cruz ha superado a Beni como primer productor de carne en Bolivia. Lo atribuye a dos factores, las inclemencias del tiempo que ha soportado el departamento amazónico desde 2014 y las inversiones cruceñas.

Señala que los índices de producción se han incrementado en ambos departamentos, al punto que hoy Bolivia produce más carne vacuna que la que consume. Por eso cree urgente encontrar mercados para la carne boliviana, porque esto beneficiará a todos, desde el pequeño productor hasta el gran ganadero. Landívar no considera que una carretera que uniera directamente Cochabamba con Beni afectaría a Santa Cruz, pero sí beneficiaría a los benianos porque les mermaría el costo de transporte y que actualmente el mercado de la carne está perfectamente ordenado y llega a los otros departamentos ganado faenado tanto de origen beniano como cruceño.
 
Donde sí hay diferencias, según Landívar, es en la forma de producción. Santa Cruz trabaja sobre pastos sembrados, mientras que Beni lo hace sobre pasturas naturales. De esta forma, pese al alto valor proteico y energético del pasto natural, en Santa Cruz una res se puede llevar a matadero a los 18 o 20 meses, mientras que en Beni tarda entre 30 y 36 meses en estar lista para consumir. 
 Esto fue confirmado por Antonio Nacif, presidente de la Federación de Ganaderos de Beni y Pando y de la Confederación de Ganaderos de Bolivia. Él sí considera que el mercado cruceño es competitivo con el beniano y, el cochabambino, en cambio es complementario. Asegura que por los costos adicionales de transporte y gastos en forraje, un productor de su región deja de percibir unos 100 dólares por cabeza al traer sus reses a Santa Cruz para hacer recría o terminarlas. Por eso, tanto él como Landívar consideran importante la proyección del cambio del PLUS en Beni porque eso, además de producir alimentos para exportar, permitirá al ganadero beniano utilizar tecnologías de confinamiento y mejoramiento genético que actualmente se usan en Santa Cruz.

El plan en marcha
Rolf Köhler, director de la Autoridad de Bosques y Tierra, conoce a la perfección las proyecciones del nuevo PLUS beniano. Explica que el decreto de 2002 que aprueba el plan de uso de suelo, no permite hacer agricultura intensiva como la de Santa Cruz, pese a que Beni tiene siete millones de hectáreas con potencialidad para la siembra. De esa cifra, dos millones se encuentran al sur de Beni y tienen buena fertilidad. Están en las provincias Marbán y Cercado, colindan con la región de Guarayos, tienen buenas precipitaciones y capa vegetal. Los otros cinco millones de hectáreas están en el centro de Beni, en las pampas que tienen suelo de baja fertilidad y que necesitan un tratamiento calcáreo. Según Köhler, se deben aplicar tres toneladas por hectárea y ya se lo hace en las tierras de Brasil.
 
De las siete millones de hectáreas, una está cubierta de bosque, en la zona de mayor fertilidad. En la zona de baja fertilidad, los cinco millones de hectáreas son pampas con presencia de bosques bajos. Tienen una tipología denominada cerrado, en la que crece un pasto poco apetecido por las vacas, que solo consumen cuando está tierno.

Según Köhler, para renovar los pastos, los ganaderos proceden ahora a quemarlo, por lo que esas cinco millones de hectáreas producen hoy más humo que ganancias para el país. 
“Si el Beni solo sembrara dos millones de hectáreas, el ingreso per cápita actual, que es de $us 1.750, el peor del país, pasaría a $us 4.500, superando incluso al de Santa Cruz. Además, tendría un puerto de exportación a 324 kilómetros, mejorando las ventajas comparativas de Santa Cruz”, dice Köhler, que fue candidato a alcalde de Trinidad por el MAS.

Por eso Ferrier se apura a terminar con el estudio del nuevo PLUS. Según explicó, una ley de 2016 lo faculta para hacerlo y pese que había un presupuesto de Bs 30 millones para encargarlo, con personal de la Gobernación más algunos consultores ya han terminado de levantar datos de cinco de ocho provincias con una inversión de Bs 3 millones. Ferrier aspira a tener un reporte preliminar hasta el 18 de noviembre y festejar un proyecto de futuro promisorio para su departamento. 





 




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