POLÍTICA

Almagro cita a Cuba y a Venezuela por falta de democracia, pero evita hablar de Bolivia


El secretario general de la OEA recibió un premio de la Red Liberal de América Latina y habló sobre la situación política de la región. No quiere hablar sobre la reelección indefinida ni de Comisión de Venecia. Un equipo del Diario Mayor está en Lima 

Rodeado de críticos de Evo Morales y de Nicolás Maduro, Almagro evitó referirse a la situación boliviana
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13/04/2018

Luis Almagro es una suerte de héroe para los movimientos que se oponen al presidente Evo Morales. La noche del miércoles en la capital peruana, una mujer paceña se acercó hasta el secretario general de la Organización de Estados Americanos –de pelo ralo y entrecano él– para agradecerle de forma muy sentida y regalarle una bufanda blanca con la bandera boliviana bordada en señal de gratitud por lo que ella y sus acompañantes creen que el uruguayo está haciendo por la democracia en Bolivia desde su alto cargo diplomático en Washington (EEUU).

Él le agradeció también, se dejó abrazar, se fotografió y compartió palabras con los bolivianos, cubanos y peruanos que se le acercaban en la premiación de la Red Liberal de América Latina, una organización que promueve las ideas de organización de estados donde el mercado es mayor que el aparato público. Almagro recibió el galardón Alas de Libertad y allí se refirió con mucho énfasis a la situación de Cuba y Venezuela, que juzgó como “alarmantes”, pero, eso sí, no incluyó a Bolivia entre los países en los que están en situación de dictadura, pese a lo que minutos antes de su ingreso se había expuesto en el mismo salón.

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Una vez recibido el premio –una plaqueta de vidrio–, Almagro tomó el centro de la testera y se quedó solo con el micrófono de un salón mediano, ante una audiencia de unas 70 personas y cercadas de hombres de negro que hablaban todo el tiempo por intercomunicadores.

“Nos falta mucha democracia por todos lados”, dijo con voz clara y hablar sereno. Para él, por toda América se han creado sistemas políticos imperfectos que arrastran consigo desigualdades y pobrezas por más de 200 años. Pero el secretario, que hace poco dijo que la reelección presidencial sin límites no es un derecho humano, aseguró que hay casos peores, donde las que esas desigualdades y la pobreza se mezclan con sistemas que tiene a sus ciudadanos con la vida completamente avasalladas. “Queremos países que cambien, que dejen a las personas hacer lo que pueden hacer en otros países”, agregó ante Rosa María Payá, disidente cubana que llegó a Perú para denunciar el caso de su país como oradora.

Por su reciente comunicado oficial, en el que el secretario general de la OEA descartó que la posibilidad de reelección indefinida  como derecho humano, ha recibido fuerte crítica del Gobierno boliviano. El presidente Morales lo acusó de tener un afán desestabilizador y el miércoles la oficina del canciller Fernando Huanacuni publicó una respuesta donde sostiene que “Bolivia lamenta que el secretario general, una vez más, actúe en pleno desconocimiento de la institucionalidad establecida en la organización y por encima de los estados miembros”.

“Queda mucha lucha, un camino cuesta arriba, con viento en contra, luchando con la indiferencia de los países, con la aceptación a veces tácita de nuevas dictaduras, con la asimilación a veces pacífica de esas nuevas dictaduras”, dijo el secretario en su discurso, sin aclarar a qué nuevas dictaduras en la región se refería. “Pero no podemos darles a esas dictaduras la espalda. No podemos permitir que esas dictaduras se impongan a nuestras conciencias, tenemos que luchar, pelear por lograr esas libertades,” añadió en medio de aplausos.



Para saber:

Al final de su discurso vinieron los abrazos, los agradecimientos y el silencio. Almagro no habló sobre la Comisión de Venecia y su resolución que declara que la reelección no es un derecho. “No puedo hacer declaraciones”, dijo Almagro. Gente que lo conoce lo justifica. “Ante la ausencia de Trump en la cumbre, Almagro se convertirá en el blanco de las críticas de Evo Morales, no quiere darle más argumentos”, lo justificó un abogado presente en la cita.

Otra persona que está en contacto con Almagro explicó que no se referirá al tema de la reelección hasta que tenga nuevos insumos para hacerlo, que solo se ha pronunciado sobre la situación boliviana –la reelección indefinida sin cambiar la Constitución- sin nombrar a Bolivia, una vez obtenida la resolución de Venecia y, salvo que tenga algo similar, no lo volverá a hacer. “Por eso grabó ese video. Es su forma de trabajar”, indicó.

Ese silencio tiene un poco preocupados a los movimientos opositores que centraban sus esperanzas en la OEA para impedir la repostulación de Evo Morales. Las plataformas ciudadanas ajenas al Comité pro Santa Cruz que recolectaron las firmas para entregar a Almagro, han enviado nuevas misivas, solicitándole que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) opere con celeridad y dé prioridad al caso boliviano. Hasta el momento se han presentado al menos cinco denuncias y peticiones de medidas cautelares ante este tribunal con sede en Costa Rica, pero ninguna de ellas ha sido admitida por la corte. Solo ha acusado recibido.

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Lo que temen los promotores de la recolección de las firmas –que llegaron a poco más de 200.000 y fueron todas entregadas en Washington, donde se encuentran las oficinas de Almagro- es que los tiempos de la CIDH hagan que Evo Morales pueda ser candidato en las elecciones de 2019 ante la ausencia de un fallo internacional. Según los cálculos de los que conocen los trámites de este tribunal –que tiene características de reparación de daños, de compensación, no así de justicia inmediata-, en el mejor de los casos, con mucha celeridad, la Corte podría sacar algún pronunciamiento entre ocho y nueve meses después de admitida alguna demanda. Eso pondría el calendario en enero de 2019, si es que la demanda fuera admitida de inmediato.



En el acto limeño, Almagro aseguró que su trabajo en la OEA era defender los principios democráticos y la libertad y que nunca le ganarán por cansancio. Al parecer, él ve una lucha de largo aliento, mientras desde Bolivia le piden que sea velocista.



 




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