BOLIVIA

A varios aeropuertos les faltan condiciones para las operaciones de aeronavegación


Las pistas primarias y secundarias presentan problemas por falta de mantenimiento. El Gobierno minimiza los daños, dice que son menores. Pilotos consultados aseguran que algunas terminales aéreas funcionan sin radar de vigilancia, un sistema esencial en la aeronavegación moderna para evitar accidentes

Voluntad política, es lo que hace falta para reactivar El Trompillo, aseguran los pilotos. Foto: Fuad Landívar
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08/04/2018

Douglas Greiner, jefe de aeropuerto de El Trompillo, recuerda los años mozos de la terminal aérea. Antes realizaba 200 vuelos diarios. Esos números no volverán, su infraestructura está deteriorada, el tiempo es despiadado; la pista de asfalto, que era negra como el ébano, hoy luce un tono gris. Hace poco se le hizo mantenimiento, pero no recupera su tono original y tiene fisuras en sus 2.800 metros de extensión.

“Estamos sanando las heridas”, dice Greiner, que alberga la posibilidad de que su querido aeropuerto vuelva a tener “un hervidero de gente como antes”.

La realidad de El Trompillo es la misma a la de otras terminales, en especial pequeñas, de las ciudades intermedias y de las que están en la Amazonia del oriente.



EL DEBER consultó a pilotos que aterrizaron en las pistas del país y dieron un diagnóstico sobre la operatividad de los aeropuertos nacionales.

Ellos pidieron no ser identificados, pero usan a diario las pistas y coinciden en que varios aeropuertos están descuidados, el mantenimiento es casi inexistente e incluso algunos no cuentan con tecnología adecuada.

Panorama

El Aeropuerto Internacional de El Alto es el aeropuerto del área metropolitana de La Paz, para los pilotos consultados cuenta con la peor pista de aterrizaje y despegue del eje central del país.



“Tiene más de 50 años. Está recontrasellada y tratan de nivelarla, pero cuando una  nave desciende es como aterrizar sobre un empedrado”, se quejó un piloto que opera en una aerolínea.

En cuestión de tecnología, ayudas de aeronavegación o radar de vigilancia en el eje, funciona en la ciudad de Cochabamba el equipo que emite su señal a repetidoras en La Paz y Santa Cruz.

Pero dijo que la repetidora ubicada en Viru Viru, principal terminal aérea cruceña, no funciona pese a tener el mayor tráfico del país. Según los expertos que fueron  consultados, el equipo es indispensable para evitar que los aviones colisionen entre sí en el aire.

“El radar capta las aeronaves en vuelo y les da niveles diferentes a los que vienen de este a oeste, les dan nivel impar, y los que van oeste, par”, explicaron los especialistas a EL DEBER.

Por ejemplo, los aviones que van de La Paz a Viru Viru lo hacen a 33.000 pies y los de Viru Viru a La Paz, a 32.000 pies.



En El Trompillo tampoco existe este tipo de equipos. Además, su pista necesita un recapamiento completo y seguridad perimetral.

“Acá necesitamos un sistema de  aproximación por instrumento, aunque sea el más básico y luces nocturnas para operar de noche”, dijo otro piloto que trabaja en una empresa de taxi aéreo.

En otras pistas de Santa Cruz,  como la de San José de Chiquitos, una zona turística, el aeropuerto no opera la mayor parte del año  por la falta de mantenimiento. 

Uyuni, con la mejor pista

Para los consultados, la mejor pista se encuentra en el aeropuerto de Uyuni. Es una terminal que tiene siete años. “Parece un espejo, es muy buena pista; soporta aviones pesados”, indicaron los expertos. Pero agregaron que no tiene radar ni un VOR (sistema de ayuda por radio) y que la baja cantidad de aeronaves que usan esa terminal hace que las operaciones sean más seguras.

Con relación al aeropuerto de Alcantari, Sucre, su ubicación hace que en algunas ocasiones se pierda la visibilidad.

Tampoco tiene radar ni sistema VOR (Very High Frecuency Omnirange o Radiofaro).

Oriente boliviano, olvidado

En medio de una selva casi virgen en el norte del país, en plena Amazonia beniana existen varias pistas descuidadas,  según los pilotos. Ahí el  transporte aéreo convive con vacas y carretones.

Por ejemplo, en Riberalta,  hace poco una aeronave de Amaszonas aterrizó de emergencia porque un grupo de aves ingresó en uno de sus motores. Al lado de esta pista existe un botadero de basura que atrae a estos animales.

Celso Salas Terrazas, jefe de aeropuerto de Riberalta, manifestó que ello escapaba de su responsabilidad. “Hay un mantenimiento de las pistas. Tenemos un carro bombero y el personal ahuyenta  con petardos a las aves”,  dijo el funcionario.

En Rurrenabaque existe una pista asfaltada, pero que no soporta el peso de grandes aeronaves, a decir de los pilotos que vuelan con frecuencia a ese lugar. Hace cinco años, según el testimonio de un piloto, un  avión Hércules se hundió al aterrizar en esa zona.

En la pista es normal ver vacas que pastan cerca de la capa asfáltica deteriorada.

Javier Mauricio Arévalo, director general ejecutivo de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares de la Navegación Aérea (Aasana), que administra 44 aeródromos del país, sostuvo que el principal problema que soportan las pistas son las precipitaciones pluviales y se espera que pase la temporada lluviosa para iniciar intervenciones a las afectadas.

“Hacemos bacheo a las pistas para brindar un mejor servicio, pero las inclemencias del tiempo nos están jugando mal. Se trabaja para ver dónde se harán mejores intervenciones”, dijo recalcando que la mayoría de ellas se encuentra en buen estado. Arévalo invocó a las gobernaciones y al Gobierno central a apoyar la mejora de todas las terminales aéreas.



 




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