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SANTA CRUZ

Vecinos, con su esfuerzo, no dejan perder las tradiciones cruceñas

Sea como dirigente vecinal, como es el caso de Wilma Coimbra, o como presidente de la Asociación de Cabañeros del Río Piraí, cargo que ostenta Freddy Contreras, son personas que se desviven por que su departamento siga creciendo, pero que tampoco pierda sus costumbres

Cada día sale a gestionar más obras para su barrio

Talón, planta y punta, así recorre sus calles y las oficinas del municipio para lograr atención de los barrios, en especial del D-5. Lleva siete años al mando de Los Sauces

Desde hace siete años que Wilma Coimbra sale a diario hacia las oficinas municipales en procura de contar con más vías pavimentadas para su barrio, Los Sauces; o para que le donen pequeñas plantas para arborizar la avenida Perovélez, que bordea el canal de drenaje del mismo nombre, el cual es un antiguo cauce por donde desagua el centro de la ciudad hasta el río Piraí.

Nació en la antigua Maternidad Eva Perón el 26 de mayo de 1960, cuando la pequeña capital cruceña comenzaba a transformarse en la urbe que hasta hoy no para de crecer debido a la migración interna, donde las personas ven que Santa Cruz les ofrece las condiciones que no les dio su tierra de origen. “En Santa Cruz les demostramos a todos, sean del interior del país o extranjeros, que somos hospitalarios y que no nos molesta compartir la prosperidad que nos dio la naturaleza”, dijo.

Hace 15 años que se metió de lleno a trabajar por los barrios y hace casi siete que es presidenta de Los Sauces, y para comenzar a cambiarlo participó del concurso Barrios pintudos, habiendo ganado dos veces, y en una oportunidad con el programa Tu vereda pariente, de Revolución Jigote.

“Ante la dejadez de la Subalcaldía del D-5, los dirigentes nos organizamos y comenzamos a hacer mingas y kermeses para recaudar fondos. Ahora contamos con parte de la avenida pavimentada y algunas calles del interior del barrio, pero queremos más”, manifestó la inquieta mujer, que es casada y madre de tres hijos. “Ser cruceña es lo más grande para mí, agradezco a Dios por hacerme nacer y crecer en esta hermosa tierra progresista que se ha convertido en la mejor ciudad y en el primer departamento de Bolivia”, agregó.

 

Insiste en no perder la identidad de la culinaria

Desde 2000 es el promotor y organizador de los festivales del horneado, de la patasca, del locro, del majao y del sonso en las 50 cabañas que atienden en el río Piraí

Freddy Contreras es el permanente impulsor de los festivales de la comida cruceña en las cabañas del río Piraí. En septiembre se desarrolla una muestra cada fin de semana

Freddy Contreras llegó en 2000 a las cabañas del río Piraí, luego de conocer cómo funcionaban porque, al contar con una camioneta en la que repartía gaseosas, se encariñó con el oficio. Para ser dueño de un local cambió su vehículo por la cabaña El Tiluchi, que pertenecía a Carlos Jaldín, y se metió de lleno a organizar festivales culinarios en el mes de septiembre, por la efeméride cruceña.

La primera actividad que hizo fue el festival del sonso, la tradicional masa de yuca con queso que es asada pegada a un palo o pacumuto. “Al ver que tuvo éxito al siguiente año le agregamos el festival del locro con sus distintas variedades, es decir, de charque o carretero, de cola saraza y de gallina criolla, el cual este año será este fin de semana”, reveló.

Posteriormente fueron agregando días especiales para el majao, la patasca, cuyo festival fue el fin de semana; y el de los horneados típicos, entre ellos cuñapé, pan de arroz, roscas de maíz y de arroz, masaco y otros.

Contreras confiesa su amor incondicional por la tierra que lo vio nacer, Santa Cruz de la Sierra, el 23 de septiembre de 1965, donde se casó y tuvo a sus tres hijos. “Me satisface el relanzamiento de nuestras cabañas luego de varios años en decadencia porque se nota la poca circulación de dinero. Nuestro aniversario fue ayer, 10 de septiembre, que cumplimos 35 años luego de la riada de 1983”, dijo, después de recordar que la actividad se inició hace muchos años, cuando Asunta Mercado, que tenía su pahuichi cerca del río, cocinaba a los carreteros en la primera pascana en esta orilla del Piraí. “Me enorgullece mi tierra verde como la esperanza y blanca como la pureza de sus habitantes, además de su hospitalidad”, añadió.