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SOCIEDAD

Tienen más de 40 años y soportan la presión por no tener hijos

En Bolivia, según datos del INE, la Tasa Global de Fecundidad es de 2,9 hijos. Hace 15 años se tenía cuatro niños. La sociedad instiga, pero cada vez son más los que resisten

“No creo que reproducirme sea parte de mi instinto humano, mi instinto es comer, buscar cobijo, descansar... Como especie necesitamos (reproducirnos, perpetuar la especie), pero por la forma en que se ha construido la idea de la maternidad, definitivamente es algo cultural y aprendido más que instintivo”, responde Beiby Vaca, comunicadora y docente universitaria, a la pregunta de si es un instinto humano el reproducirse, e inmediatamente completa la idea: “pensar diferente, obviamente trae repercusiones, no es mi caso, porque ya llevo 20 años pensando que no quiero tener hijos, pero no se puede evitar la primera reacción del entorno más cercano, de la familia y tu madre pensando ¿qué hice mal?, salió ‘rarita’, ¿por qué no quiere?, o incluso el entorno de mi madre diciendo ¿por qué no exigís nietos?, u opinando no se va a realizar y va a quedar frustrada, o la clásica: ¿quién te va a acompañar?, vas a morir sola como un perro”.  Beiby confiesa que esta última frase le causa chiste porque tener un hijo no garantiza compañía. 

Su resumen del asunto está bastante completo. La repercusión inmediata para quienes por convicción propia decidieron no tener hijos es el cuestionamiento porque la gente se siente con derecho a preguntar y en ocasiones hasta hacer sentir anormal, o como dice Beiby, “el control social funciona en ese sentido, que te sintás presionada, alarmada, triste, fuera de lugar.” 

En Bolivia la Tasa Global de Fecundidad de las mujeres en edad fértil (15 a 49 años) es de 2,9 hijos, según datos de la Encuesta de Demografía y Salud (EDSA 2016) y  revisando esta misma encuesta en años anteriores es evidente la paulatina disminución de mujeres teniendo hijos. En 2003 por ejemplo, el promedio era de 3,8 , en 2008 era de 3,5 hasta llegar a nuestros días en que ya no se aspira a tener tanta prole y  se conforman con 2,9,  según estos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).  

El apremio de dejar un legado
Se dice que en esta vida no hay que quedarse sin plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Ese es el legado. “En general creo que los seres humanos vamos buscando el sentido de nuestra existencia, esta cultura dice que una de las formas de encontrarlo es tener un hijo, que para la sociedad es dejar tu huella, lo que es muy cuestionable para mí”, reflexiona Beiby.
Los varones también

Pero esta cuestión no solo se da entre las mujeres, Roberto, de más de 40 años, tuvo que cumplir con varias obligaciones familiares y personales que la vida le fue poniendo en el camino y el hecho de tener hijos simplemente no fue una prioridad, hubo cuestiones más urgentes que atender. Ahora con una pareja estable el tema ha salido a relucir y Roberto no siente que convertirse en padre sea algo que necesite a estas alturas de su vida. 

Tampoco es que odie a los niños, es más, tuvo que ayudar a criar a sus sobrinos y se puede decir que es un hombre considerado y más sensible que el promedio de los hombres de nuestro medio. Aun así, ‘quedarse para tío’ como se dice vulgarmente y con cierto prejuicio en Santa Cruz lo tiene sin cuidado, ya pasaron las épocas de soportar las cargadas de los amigos y las insinuaciones de la familia.  

Prácticamente en todas las culturas, cuando se piensa en el legado se lo asocia a los hijos  y más cuando se trata de una mujer”, explica el sociólogo Renzo Abruzzese.

“Se olvida por ejemplo que  Marie Curie no pasó a la historia por  los tres hijos que concibió, sino, por su aporte a la ciencia, o que  Frida Kahlo aportó de forma irreversible al mundo de las artes a pesar de no ser madre, una situación que se repite por centenas de millares en el mundo moderno y que no evita que la sociedad les señale”, indica el especialista quien remarca la necesidad de construir una socidad más tolerante con quienes optan por tener una vida diferente al común de la gente.

Eglantyne Jebb, fundadora de Save the Children, no tuvo hijos, al igual que Maurice Pate de Unicef y Cecil Jackson-Cole, que ayudó a crear Oxfam, Help the Aged y ActionAid. Ellas son solo algunos ejemplos de que es posible ejercer el cariño y cuidado de un padre sin serlo. La tendencia se expande en otras latitudes del mundo.

Cada vez son más
“He tomado conciencia de lo que implica mi libertad de elegir, aunque obviamente en muchos casos he dudado, cómo no, si lo que uno ve en la televisión y  en las películas está hecho para idealizar la maternidad, entonces uno empieza a pensar, ¿cómo será? ¡qué interesante!, qué tierno... Frente a eso yo digo que lo primero es mantener tu libertar de decir si querés o no, tengo amigas que han parido después de los 40 años y al final ha sido por presión social, por no perderse la experiencia”, concluye Beiby que sin reparos se abrió a hablar del tema y a ser identificada. 

“Lo que hago es cuidar mi conciencia, informarme y si de aquí a unos años me llega la loquera de tener un hijo, pues tengo todo el derecho de hacerlo, lo importante es estar informada”.

Como ella o como Roberto, hay cada vez más personas que han decidido, por convicción propia, no tener hijos. En estos tiempos suman quienes están con el  objetivo de aprender, vivir experiencias y ver tanto mundo como les sea posible, su concepto de realización no se circunscribe únicamente a tener hijos. 

Y como dice la sicóloga Paula Benedict, los jóvenes de hoy son más resistentes a las críticas de parte de otros sectores sociales y por lo general se sienten bastante cómodos cuando han elegido esta opción. 

ANÁLISIS | Es difícil no dar cabida a la expectativa social

Paula Benedict | Sicóloga clínica

La mayoría de la gente asocia el dejar un legado únicamente al hecho de tener hijos debido a que es un mandato social común a todas las culturas, es un modelo ancestral que garantiza la supervivencia de la especie y que también asegura que el patrimonio familiar pasará de una generación a otra.

Muchas personas aún sin gran convencimiento ni vocación optan por crear una familia debido a la presión social y familiar; otras consideran que tener una familia e hijos es uno de los caminos para la realización personal y emprenden dicha empresa como parte de su proyecto de vida.

Por lo general resulta difícil no dar cabida a la expectativa social y familiar, pero en la última década ha habido un cambio en la cultura de los jóvenes, ya hay quienes consideran que este camino (tener hijos) no es un final deseable pues su realización personal y el deseo de conocer el mundo y de no atarse a compromisos a largo plazo les ha parecido una situación apetecible, tanto a varones como a mujeres. 

Los jóvenes de hoy son más resistentes a las críticas y por lo general se sienten bastante cómodos cuando han elegido esta opción. Existe una corriente de pensamiento y estilo de vida, que soporta este tipo de elección.  

Posiblemente no del todo, pero en nuestro medio ya hay un mayor entendimiento y tolerancia, así como respeto por la voluntad de los jóvenes, después de todo, nadie puede obligar a las personas a tomar un compromiso a tan largo tiempo y menos aún condicionar una elección de pareja para satisfacer las expectativas de la familia o de la sociedad.