Compañeros de voluntario fallecido deciden quedarse en homenaje a él
EL DEBER conversó con la responsable de la brigada de Pablo Miguel Suárez y con su amigo de infancia. Su amor por la naturaleza lo llevó de La Paz a la Chiquitania a combatir el fuego.
Pablo Miguel Suárez Núñez y Cristian del Río se conocieron en la primaria a los siete años. Al ver lo que sucedía en la Chiquitania, Cristian buscó a través de sus redes sociales un grupo al que unirse y viajar a Santa Cruz como voluntario para combatir el fuego. Así se contactó con los voluntarios de Ajayu.
Pablo Miguel, que era ingeniero civil, le dijo que él también lo acompañaría. Cristian, que es cantante y abogado, no imaginó que en ese viaje en el que ambos se embarcaron "por amor a la naturaleza y para cuidar el planeta para las futuras generaciones, según sus palabras", allí perdería a su amigo de infancia.
Kelly Tejeda, responsable de Ajayu, señala que al ser golpeados por la pérdida, consideró replegar al grupo del escenario del fuego, pero al darles la palabra, todos, de forma unánime decidieron que se quedarían a ayudar a los comunarios y que sería un homenaje al compañero caído.
Explicó que 14 voluntarios de Ajayu llegaron desde La Paz el martes a Concepción porque consideran que las autoridades no están cumpliendo con lo que deberían hacer y declarar zona de desastre a la Chiquitania. Tejerina también indica que Ajayu es una organización que funciona hace dos años en La Paz y que ante el evento en la Chiquitania, recibieron voluntarios a los que brindaron capacitaciones antes de emprender viaje.