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Una política exterior que divide

La sola puesta en la agenda internacional de algún tema importante por el presidente Donald Trump provoca una inmediata polarización de los puntos de vista tanto al interior de Estados Unidos como en la arena internacional. La divergencia de opiniones se acentúa y provoca muchas incertidumbres cuando el mandatario adopta las decisiones anunciadas. Esto exactamente ha ocurrido, una vez más, con el anuncio del retiro de Estados Unidos del acuerdo sobre el programa iraní para el presunto desarrollo de armas nucleares.

El anuncio de esta decisión, hecho el pasado martes, no fue sorpresivo. No por ello, sin embargo, dejó de dividir las opiniones a favor o en contra del curso de acción adoptado por el presidente. Como era de esperar, los líderes republicanos se pronunciaron, en su mayoría, en apoyo de la decisión presidencial. Los líderes demócratas, en cambio, también en su mayoría, se manifestaron con fuertes críticas a la misma. Como se vio, el mundo político está claramente dividido sobre la cuestión.

Cosa parecida ocurre en el campo internacional. En un extremo se sitúan los otros países signatarios del tratado con Irán, vale decir, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Rusia y China, evidentemente descontentos con lo resuelto por Trump. En el otro extremo, aquellos países tenidos como adversarios de Irán en Oriente Medio, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Baréin e Israel, para quienes el mandatario estadounidense estuvo en lo correcto. 

Los estadounidenses del común también están divididos, pero con matices. Un último sondeo realizado por el Pew Research Center, antes del mencionado anuncio, entre 1.218 ciudadanos mayores de 18 años que viven en los 50 estados de la unión, muestra que un 40% desaprueba el acuerdo con Irán, un 32% lo aprueba y un 28% no da su opinión. Al parecer esta valoración del acuerdo no es del todo meditada o racional, sino más bien intuitiva o espontánea. La misma encuesta revela que solo el 27% de los encuestados ha oído hablar “mucho” del acuerdo, mientras que un 46% ha oído hablar “poco” y un 26% no ha oído “nada” sobre el mismo. Se puede inferir que quien carece de información sobre un asunto, aprecia el mismo con base en su intuición más que en su razonamiento. Por otra parte, el 42% de los encuestados manifiesta que confía “mucho o algo” en el manejo que hace Trump de la cuestión con Irán, mientras que el 52% dice que no tiene o tiene poca confianza en este manejo.