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Tranca el corral

Ese dicho popular, “después del burro muerto, tranca el corral”. Una tragedia sin límite acosa a un niño, Sebastián. Un médico, opera el riñón equivocado. Saca el sano y deja el canceroso.

Es un oncólogo, ¿opera solo? ¿No hay anestesista que lo apoye? Enfermeras dentro de un quirófano. Un equipo de gente que esté a cargo de una intervención de esa magnitud y que no se dé cuenta del craso error, es un poco improbable.

Una pequeña intervención en el dentista cuenta con ayudante, porque cuatro ojos ven mejor que dos, y ese procedimiento es una nada. Con la extracción de un lunar sospechoso, pasa lo mismo.

Y en una intervención de magnitud ¿no cuenta nada más que el galeno que está a cargo de la operación? Es increíble; es humanamente posible sí, pero increíble que haya solo un médico.

Esto llama a la reflexión general de todo el sistema de salud y de toda la estructura hospitalaria, tanto privada como pública.

¿Qué historial se mantiene para todo tratamiento? No se puede solamente decir un error humano, no se puede decir se equivocó, no se puede decir estaba cansado. Si hay una estructura previa a cualquier operación, sea de la magnitud que fuere, estará en los récords de cada paciente.

Vas a un hospital y el olor ya te enferma, si es privado no, ¿qué es eso? Si vas a un privado, no te atienden de emergencia y te mueres, como pasó con la salvadoreña. Y de esos casos muchos.

Un tío mío perdió un ojo gracias a la brutalidad de un oculista, que en vez de raspar cortó. Error garrafal y ¿qué paso? Pues nada, el oculista sigue feliz y contento y mi tío murió ciego de un ojo.

¿A quién recurrir en casos así? A nadie, las estructuras de queja son tan imposibles que lo mejor es tomar con filosofía de miserable y decir: la vida es así.

Tanto hospital, uno, dos, tres y cuatro niveles, y toda la estructura de salud seguro que están en camino de revisión. De 60 clínicas privadas, solo15 han sido legalmente autorizadas, eso es negligencia estatal. Los hospitales están en claro desastre de decaimiento y nadie hace lo que tiene que hacer. La Alcaldía, el Ministerio, el Gobierno, ¡todos pasándose la pelota!