FACEBOOK TWITTER WHATSAPP

Fallas personales y sistémicas en la medicina

Ciertamente que ningún médico entra a un quirófano con la intención de dañar o de matar a su paciente. Si lo hace, no estamos hablando de un galeno, sino de un sicópata. Es cierto también que hasta los países con un nivel más avanzado de su medicina no están libres de errores. Sin embargo, ha resultado estremecedor e incomprensible el caso del niño Sebastián Justiniano, a quien le extirparon por equivocación un riñón sano, en vez del afectado por el cáncer que hizo metástasis en los pulmones. En este momento el pequeño paciente se encuentra en una situación de angustiosa incertidumbre y dolor, que se extiende a su familia y a toda la sociedad conmocionada por su situación.

Uno de los primeros resultados de este penoso caso es la reacción de las autoridades para ocuparse de la salud del niño y de la justicia para encontrar a los responsables. Es prioritario agotar todos los esfuerzos profesionales posibles para salvar la vida del infante y, de alguna manera, se lo ha hecho hasta ahora. La actuación judicial ha derivado en la aprehensión del cirujano Róger Raúl Moreno Buchón, sobre quien pesan antecedentes de procesos en el ejercicio de su profesión. Algunos defensores del médico resaltan su voluntad de servicio, ya que trabajaba ad honorem en el oncológico el mismo día de la lamentable cirugía de Sebastián. También él y su familia han acordado cubrir los gastos, lo que no libra al principal acusado de un juicio por lesiones graves. Ayer se conoció, además, un informe preliminar de auditoría médica, que le otorga responsabilidad a Moreno, por “inobservancia de protocolo de cirugía”. En consecuencia, su situación y la de los que lo colaboraron en la intervención es muy complicada.

En consecuencia, es posible que por la magnitud de este grave error médico se identifiquen responsabilidades y se establezcan sanciones. Sin embargo, no bastará con la aplicación de la ley si no se toman medidas estructurales para corregir fallas sistémicas del servicio de salud de Bolivia en este y en otros cientos de casos que se han denunciado, varios de ellos sin sanciones.

Por ejemplo, de nada vale tener hospitales nuevos si hay médicos que trabajan gratis, como ocurre en el oncológico. De acuerdo al testimonio de un cirujano, en este nosocomio hay muchas limitaciones de equipamiento, además que falta personal paramédico e instrumentos para imágenes de diagnóstico. Tampoco existe la figura de supervisor de cirugía segura, que es fundamental para cada uno de los hospitales.

Por consiguiente, ninguna nueva ley o la penalización de los errores médicos serán suficientes si no se corrigen estas fallas sistémicas. Al calor del estremecedor caso, los políticos han vuelto a manifestarse y a movilizarse para aparecer en fotografías en los hospitales o junto al niño afectado por el cáncer y el grave error. Sin embargo, de soluciones estructurales, todavía tenemos casi nada.