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Elecciones sin sorpresas

Los resultados de los comicios en México no fueron una sorpresa. Ocurrió lo que tenía que ocurrir: se impuso, con un apoyo superior al 53% de los sufragios, el ex jefe de gobierno de la Ciudad de México y tres veces candidato a la Presidencia de la república Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Tampoco fue sorpresiva la ‘estrepitosa caída’ de popularidad del viejo Partido Revolucionario Institucional (PRI) que, a lo largo de más de 70 años, pretendió llevar consigo las consignas y los logros más significativos de la Revolución Mexicana. Hasta ahora el PRI había perdido solo en dos elecciones: las del 2000 y las del 2006. A partir del pasado domingo su poder queda reducido al control de 12 de 32 gobernaciones y a la exigua cantidad de 42 diputaciones en el Parlamento Federal, el 8% de los miembros de la cámara. 

Después de conocido su holgado triunfo, resurgieron los múltiples interrogantes que plantean el discurso y la trayectoria de AMLO. Ha sido tachado de “populista, izquierdista, autoritario y nacionalista”. Asimismo, de “conservador” en materia fiscal y de gobernante “pragmático”. Por buenas razones, Pamela Starr, de The New York Times, se pregunta “¿quién es AMLO y qué tipo de presidente podría ser?”. A su juicio, es “tanto un ideólogo de izquierda como un político pragmático”. Favorece un mayor gasto social pero sin sacrificar el equilibrio fiscal, defiende las elecciones como demócrata comprometido sin dejar de hacer campaña como un populista e insinuar cierta “vena autoritaria”. 

Para Rafael Malthus Ruiz, López Obrador es un “maestro de la ambigüedad”. Por ello, muchos se preguntan “quién es” en efecto y “qué quiere hacer”. Pese a ser bien conocido por su larga carrera política, tanto sus mensajes como sus gestos ambiguos, hacen que algunos analistas, incluido el historiador Enrique Krauze, lo comparen con Juan Domingo Perón. Buen signo de su carácter como político en su paso por el PRI, por el PRD y por el Movimiento Morena creado por él. Asimismo, el perfil de la coalición que apoyó su candidatura uniendo a “la izquierda, la extrema izquierda y la extrema derecha”. 

A pesar de estos interrogantes, la mayoría de analistas coincide en que se avecinan importantes cambios en el sistema político mexicano. Así lo anuncia el fuerte apoyo popular brindado a López Obrador. Asimismo, el no menos fuerte castigo recibido por el PRI. Para el editorialista de La Nación de Buenos Aires, en México “un régimen decadente, más que un gobierno o un partido, quedó sepultado por los votos del domingo”.