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Desafío a la aritmética

Si tenías ocho chanchitos y vendiste cuatro, te quedan cuatro. Pero según el informe electoralizado sobre las reservas de gas, resulta que te quedan diez chanchitos.

Eso lo ha dicho, con seriedad, Carlos Miranda, un experto en esta materia. Y también Mauricio Medinaceli, el más joven y brillante. Los chanchitos que te comiste o vendiste, no se reemplazan por milagro.

La señora Claudia Cronenbold, presidenta de la CBHE, con un gesto de cortesía o quizá de solidaridad, o lo que sea, dijo que desde 2013 hasta ahora las reservas consumidas fueron “compensadas” con nuevos hallazgos.

El problema es que no se tiene conocimiento de esos hallazgos. Nadie los ha registrado. Y se sabe que en los últimos cinco años, a un ritmo de 0,8 TCF por año, se fueron 4 TCF, según dice la aritmética.

Las empresas petroleras están calladas, pero no llegan a decir lo que dijo la señora Cronenbold. Han optado por el silencio. Al fin y al cabo, entregaron todos sus datos a la Sproule, como habían hecho en 2013 a la Ryder Scott y antes a la DeGolyer & MacNaughton, la más seria de todas, que fue expulsada de Bolivia, por eso precisamente.

Durante varios años, YPFB estuvo buscando una empresa certificadora que aceptase la deshonra de que sus informes fueran “corregidos”. En 2013, el informe dijo que las reservas eran de 8 TCF, pero YPFB corrigió el informe y lo puso en 9,9 TCF.

Desde entonces, hace cinco años, se buscó a la empresa que aceptase esas condiciones. La Ryder Scott, por supuesto, no quiso prestarse a esta farsa, por su experiencia en 2013. Ni hablar.

Lo cierto es que la aritmética ha sido desafiada por esta farsa. Una farsa electoral, que no se preocupa de que en cuatro o cinco años se “descubra” que las reservas se agotaron y que se debe importar gas para el consumo interno.

Cuando eso haya ocurrido, es el cálculo oficial, se podrá culpar al “neoliberalismo”, a los periodistas, a los saboteadores de derecha, si fuera necesario dar una explicación a alguien.

La verdad es que YPFB ha decidido cancelar el proyecto de la planta de polipropileno en Yacuiba y ha suspendido las conexiones domiciliarias porque no hay gas suficiente. La realidad es la única verdad.

Además, Brasil ha decidido reducir a la mitad sus pedidos de gas, porque seguramente alguna empresa amiga ha informado aquí de que las cosas están color hormiga.

Pero por el momento, lo único que importa es la propaganda electoral. Los chanchitos pueden esperar.