FACEBOOK TWITTER WHATSAPP
MUNDO

Memorias USB, armas de datos para derribar a Kim

Un desertor norcoreano denuncia que en la cumbre con EEUU no solo se deber revisar la cuestión nuclear, sino también la vulneración a los derechos humanos 

Mientras el régimen de Pyongyang busca en la inminente cumbre de Singapur que EEUU le aporte garantías para su supervivencia, un hombre trata de inundar Corea del Norte de memorias USB llenas de información sensible que ayude a derrocar a Kim Jong-un. Para Kang Chol-hwan, desertor norcoreano que llegó al Sur en 1992, el hecho de que la violación sistemática de derechos humanos por parte del régimen no se vaya a tratar en la cumbre entre los líderes de EEUU y Corea del Norte supone no "atacar de raíz" la problemática de su país de origen.

"La cuestión norcoreana no es solo un tema nuclear sino también de (vulneración de) derechos civiles", cuenta a Efe Kang, que cree que la cita del 12 de junio en Singapur "propone una solución muy reduccionista para la situación que se vive en Corea del Norte".

No es raro que muchos de los más de 30.000 desertores que han llegado al Sur tras el fin de la Guerra de Corea en 1953 deseen el derrocamiento del régimen e incluso trabajen en organizaciones que tratan de impulsarlo. Pero, para muchos, los 10 años que Kang pasó junto a su familia en Yodok, uno de los campos de prisioneros políticos del régimen, lo convierten en uno de los más activistas más impetuosos.

Tras llegar al Sur y trabajar como periodista volcado en divulgar las duras condiciones de vida de sus compatriotas, en 2001 firma junto al reportero francés Pierre Rigoulet su libro de memorias "Los acuarios de Pyongyang: recuerdos del infierno norcoreano" (Amaranto editores).

A Kang no le bastó solo con publicar este texto, considerado uno de los mejores testimonios jamás divulgados sobre el horror de los "kwanliso", los gulag norcoreanos que se cree podrían albergar a unas 120.000 personas, y en 2007 fundó la ONG North Korea Strategy Center (NKSC), desde la que sigue denunciando estos abusos.

Como director de NKSC, este hombre de 49 años lleva además 11 coordinando la introducción a través de la frontera con China de, hasta la fecha, más de 100.000 USB, tarjetas de memoria o discos duros en un país que bloquea Internet y controla el flujo de información entrante.

Estos dispositivos, fáciles de transportar y ocultar, y que en NKSC llaman "armas de información masiva", están repletos de películas de Hollywood o telenovelas surcoreanas, contenidos audiovisuales de fácil visionado capaces de mostrar que hay otras formas de vida fuera de Corea del Norte. "Nuestra estrategia se basa en atacar al régimen desde fuera, porque creo que sus tres pilares son, en primer lugar, la educación y el adoctrinamiento, en segundo, la violencia y la represión del Estado norcoreano, y, por último, el aislamiento, que sirve de sostén para los otros dos elementos", detalla Kang.

"Atacamos este tercer pilar, porque los norcoreanos no conocen otras alternativas", añade con perfecto conocimiento de causa, pues al salir de Yodok en 1987 logró hacerse con una radio capaz de sintonizar emisiones extranjeras que, según él, le abrieron los ojos y lo impulsaron a huir a China y de ahí a Corea del Sur. A día de hoy Pyongyang ha acabado por declararlo como un enemigo del estado, motivo por el cual la pequeña oficina en la que trabajan los 15 empleados de su ONG se sitúa en una discreta callejuela del centro de Seúl sin distintivos exteriores y permanece custodiada por un operativo policial.

Y eso que NKSC no es la única asociación de desertores que envía "armas de información masiva" a Corea del Norte. Otras ONG que también trabajan bajo el paraguas de la campaña global Flash drives for freedom (Memorias flash por la libertad) introducen documentales o archivos de texto que revelan los abusos y las mentiras del régimen.

Cada una cuenta con sus métodos y rutas de envío, que en el caso de NKSC vienen a ser tres vías diferentes, según detalla a Efe su director de I+D, Park Il-hwan. Sus USB se esconden en cargamentos de bienes exportados de China a Corea del Norte, son transportados por los famosos contrabandistas que operan cruzando los ríos fronterizos Amnok y Tumen o bien los contenidos se introducen en teléfonos de norcoreanos con los que la ONG tiene contacto en la provincia china de Liaoning.

El destino es siempre el mismo: los mercados negros surgidos a raíz de la hambruna de los noventa y cuya existencia el régimen estalinista ha tenido que aceptar a cambio de cierta supervisión y de sobornos para sus funcionarios, lo que los ha acabado por convertir en puerta de entrada ideal a este reino ermitaño. En estos mercados los USB de NKSC, cargados de horas y horas de exótico entretenimiento foráneo, puede llegar valer el equivalente al gasto de un mes en comida para un norcoreano, según cuentan en la ONG.