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MUNDO

Desplome del peso lleva a suspender entrega de alimentos en Argentina

El Banco Central aumentó la tasa de interés hasta el 60%, la más alta del mundo. El dólar llegó a cotizar a 41 pesos por unidad. El presidente Mauricio Macri dice que no interrumpirá el pago de la deuda ni emitirá moneda para frenar la galopante inflación

Se agrava la crisis en Argentina. En una frenética jornada, el dólar superó los 40 pesos argentinos, mientras la incertidumbre llevó a la suspensión de venta de alimentos en los supermercados. Frente a este escenario, el Banco Central de Argentina (BCRA) decidió ayer subir los tipos de interés del 45 a un inédito 60% para tratar de frenar el imparable desplome del peso, que en 2018 lleva acumulada una pérdida del 102% frente el dólar.

El Gobierno del presidente Mauricio Macri aseguró que el país no interrumpirá el pago de la deuda (default) ni emitirá moneda para detener la galopante inflación.

La moneda local se depreció ayer un 10,72% frente al dólar y quedó en 38,20 pesos para la venta y 37 pesos para la compra, tras un continuo descalabro desde la apertura de mercados y una pequeña recuperación en los últimos minutos por la intervención del BCRA. En las casas de cambio, el dólar llegó a cotizar en 41 pesos.

Esa cifra llega precedida, solo esta semana, de la caída del 8,15% del miércoles, del 1,53 % el martes y de la estabilidad del lunes, aún contando con que el BCRA, en estos cuatro días, ha vendido 940 millones de dólares para contener el cambio, con el correspondiente descenso de reservas en esa divisa.

Horas de incertidumbre

El Ejecutivo trataba ayer de transmitir normalidad ante el descalabro de la divisa -a pesar de que hasta ahora sus medidas no están surtiendo efecto- mientras la sociedad argentina vuelve a vivir horas de incertidumbre por los vaivenes de su moneda, que tradicionalmente sufre continuos reveses por la alta inflación.

“La plata no sirve para nada. Hoy para llenar un carro en un supermercado necesitas 5.000 pesos como mínimo. 1.000 pesos te los gastas en cuatro pedazos de quesos, una bebida gaseosa. Un desodorante está a 70 pesos. 100 pesos no existen ahora”, cuenta a la agencia EFE en Buenos Aires el mensajero Walter Marches.

Por la corrida bancaria, dos empresas de alimentos y aceites suspendieron sus ventas “hasta que aclare la situación”, por lo que los supermercados interrumpieron la venta de esos productos en sus centros de venta, informó ayer el diario La Nación.

Los supermercados recibieron notificaciones de interrupción en la provisión de productos básicos, lo que incrementó los temores.

El Gobierno no ve fracaso

“No creemos que estemos ante un fracaso económico, ni mucho menos. La Argentina va a salir fortalecida de este proceso porque estamos tomando todas las medidas necesarias para resolver los ajustes estructurales de nuestra economía”, dijo a la prensa el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Mientras, el presidente Macri siguió de cerca las turbulencias desde la Casa Rosada, sede del Gobierno en la capital, y fue parte de su gabinete el que puso la cara ante los medios.

“En estos momentos de dificultades, aquellos que tenemos responsabilidad política tenemos que tener templanza, seguridad y poder de alguna manera transmitir confianza”, expresó en el Council of the Americas 2018 el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

A mitad de la mañana, el BCRA anunció su decisión de volver a aumentar la tasa de interés, del 45 al 60% -que medios locales colocan como la más alta del mundo-, en respuesta a la coyuntura cambiaria y ante el riesgo de un mayor impacto sobre la inflación.

El avance de los precios -en julio un 31,2 % en términos interanuales- es el otro gran caballo de batalla del oficialismo, un problema que, como reconocen las autoridades del país, se ve también afectado por la valorización del dólar.

“Es una historia repetida, cada vez que hay un gobierno que no sea peronista, es una coincidencia que siempre pasan estas cosas: aumenta la inflación, el dólar. Como somos un país de mente dolarizada, se dispara”, narra Gabriel Molina, de 58 años y empleado administrativo, convencido de que la moneda estadounidense es el mejor refugio para el ahorro.

Peña, una de las voces más influyentes del Gobierno, afirmó que “no hay una solución mágica” para la crisis, avaló la política macrista y descartó que el país recurra, como ya hizo en otras ocasiones, a suspender el pago de la deuda o a aferrarse a la emisión de dinero.

Déficit acumulado

El Poder Ejecutivo insiste en que la única solución es erradicar definitivamente el alto déficit fiscal, que asegura se viene acumulando desde hace siete décadas y se profundizó durante el mandato de Cristina Fernández (2007-2015).

Este miércoles, Macri anunció que pidió al Fondo Monetario Internacional acelerar el adelanto de un nuevo desembolso de fondos del crédito de 50.000 millones de dólares concedido en junio pasado para los tres próximos años, tras los 15.000 millones de dólares ya recibidos en ese mes.

El objetivo, según explicó, es garantizar el financiamiento para 2019 y eliminar la “incertidumbre” hacia el país.

La mecha de la crisis se encendió en abril pasado, cuando la subida de los tipos en Estados Unidos afectó fuertemente a mercados emergentes como el argentino, muy dependientes de la financiación externa, por la consecuente fuga de capitales a ese país.

Las monedas de las economías emergentes sufrieron por el aumento de los intereses en Estados Unidos hacia donde emigraron capitales en busca de más seguridad. Argentina y Turquía fueron los más perjudicados.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, alertó que las condiciones internacionales se han tornado “más adversas” y no habían sido contempladas al momento de suscribir el acuerdo de auxilio a Argentina en junio. Por ello, expresó su disposición a fortalecer el programa de auxilio a Buenos Aires.

A esta situación se suma una fuerte sequía, la subida del precio mundial del petróleo y el recién destapado escándalo de corrupción que afecta a empresarios y a miembros del anterior Gobierno.

Factores que han provocado que la economía pasase de crecer de enero a marzo por quinto trimestre consecutivo a entrar en recesión.

Argentina esperaba consolidar en 2018 la recuperación económica iniciada el año anterior con las políticas aperturistas del presidente Mauricio Macri tras más de una década de proteccionismo.

En 2017, el Producto Interno Bruto (PIB) se incrementó en 2,8% y la subida continuó en el primer trimestre de este año, con 3,6%. Hubo récord en ventas de autos nuevos y viajes al exterior. Pero poco después el viento giró y se hizo añicos la previsión presupuestaria del 3,5% de crecimiento en el año.