FACEBOOK TWITTER WHATSAPP
REVISTA EXTRA

Biodiversidad agotada: Inhabitable planeta

Biodiversidad agotada. Un informe de la ONU hace cuentas sobre el daño causado por actividades humanas y avisa que el futuro de la Tierra depende de acciones urgentes. Los ecosistemas resistirán unas décadas másex

La biodiversidad de todas las regiones del mundo sigue en un “peligroso declive” que amenaza el bienestar humano, alertaron días atrás expertos en Medellín al presentar cuatro informes respaldados por Naciones Unidas.

Los estudios, presentados en la sexta reunión de la Plataforma Intergubernamental en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Ipbes), revelan un aumento en la pérdida de especies y en la degradación de ecosistemas, panorama causado, según los científicos, por la deforestación, el mal uso de los suelos, la contaminación y el cambio climático. En sencillo: la mala explotación de recursos tiene en riesgo la seguridad alimentaria, el agua, la energía y la economía.

“La biodiversidad se sigue perdiendo en todas la regiones. El momento para la acción es ahora”, expresó el presidente de la Ipbes, sir Robert Watson, quien enfatizó que esta situación es un tema moral, ético y económico, pero “fundamentalmente de desarrollo”.

Los cuatro estudios del Ipbes, realizados por 550 expertos de un centenar de 100 países durante tres años en todos los continentes concluyen que la diversidad biológica se está “degradando, reduciendo y perdiendo” debido a las “presiones” comunes como la sobrepoblación y el uso no sostenible de recursos naturales. 

La degradación “crítica” del suelo tiene en riesgo a 3.200 millones de personas y provocará grandes migraciones para 2050. También tiene un rol negativo la contaminación de aire, tierra y agua, y la aparición de especies invasoras que amenazan a ecosistema fragilizados por el cambio climático.

Planeta tomado

En América, donde la riqueza de la diversidad biológica juega un papel central en la economía, peligran los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pues el alza del consumo presiona más a la biodiversidad. Estamos tomando recursos a una tasa mucho más rápida que la velocidad de la naturaleza para reemplazarlos. La población americana causa el 25% del impacto de la humanidad sobre la naturaleza.

Según el copresidente de la evaluación de América, Jake Rice, mitad la población americana tiene problemas para acceder al agua y 95% de los pastizales en praderas está “dominados por el hombre”.

Al otro lado del Atlántico, África, es “extremadamente” vulnerable al cambio climático, y se esperan graves consecuencias para las poblaciones marginadas. Hacia 2100 se habrá perdido más de la mitad de las especies de aves y mamíferos de ese continente.

“La amenaza a la biodiversidad afectará al capital que apoya el sustento de los africanos”, advirtió Luthando Dziba, líder de la evaluación en esa región.

El panorama no es mejor en Europa y Asia Central, que anotan un 26% de deterioro en la especies marinas, y según el copresidente del estudio, Mark Rounsevell, los ecosistemas de agua dulce son los “más amenazados” por la contaminación y la influencia humana.
En Asia y el Pacífico los ecosistemas enfrentan “amenazas sin precedentes” por cuenta de fenómenos meteorológicos extremos, aumento en el nivel del mar y especies invasoras, y la intensificación de actividades agrícolas.

Cada uno es una solución

Durante la presentación, Watson, instó a los gobiernos, a los sectores privados ligados a la producción agrícola y la pesca, y también a las poblaciones involucradas a tomar “decisiones regionales y globales” con base en los informes, pues “hay progreso, pero no basta” para cumplir los desafíos del planeta, que exigen financiación adecuada, cambio de comportamientos, agricultura sostenible, buen manejo de la tecnología y economías de bajo carbono.

La plenaria se extenderá hasta mañana con más disertaciones entre más de 750 expertos y la celebración de la Hora del Planeta, pero finalizará su programación el lunes con la presentación de la evaluación de degradación de la tierra y restauración, que lideró el italiano Luca Montanarella.