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SOCIEDAD

Angie, la monita aulladora huérfana del zoo, se recupera

La administración del Zoológico Municipal se define como un ‘hotel’ para especies nativas. Hay más de 150 animales rescatados que requieren de un refugio para derivarlos. En promedio reciben 3.000 visitas por día

Cuando la encontraron en las afueras del Zoológico Municipal de Fauna Sudamericana Noel Kempff Mercado, muchos creyeron que no sobreviviría. Seis meses después, Angie, la monita aulladora bebé, se desplaza por los arbustos del área de cuarentena como si se tratara de los grandes árboles de su hábitat natural y se aferra a los brazos de la veterinaria Coralia Soliz, como si fuera su madre.  

  
Aquella mañana de julio de 2017, los guardias del zoo la encontraron en una cesta, enrollada en posición fetal y al ser tan pequeña la confundieron con una carachupa. El director del zoo, Marcelo Ruiz, explica que por temor a las leyes que sancionan la tenencia de animales silvestres, son muchas las personas que sin indentificarse abandonan crías de animales.  


En realidad el zoo cruceño se ha constituído en un gran hotel para animales silvestres, a los que se los denomina huéspedes, porque así lo establece la Ley 12301 de vida silvestre (que dice también que los mismos son propiedad del Estado), y porque en base a este criterio se les garantiza un cuidado mejor. 


Son 1.800 huéspedes de 232 especies los que habitan en este centro, divididos en cuatro especies: aves, mamíferos, reptiles y peces, en un terreno de 6,7 hectáreas que fueron totalmente saneadas a fines de 2016. 


En el área de cuarentena, Angie convive con otros 149 animales, en su mayoría aves (son más de 100), además de mamíferos pequeños, como dos crías de zorros pata negras de unos pocos meses de vida, entregados al zoo recientemente. 


En solitario, un imponente cóndor macho alfa desplazado de la jaula grande por su adversario, espera que lo deriven a otro centro desplegando sus alas cada tanto, incomodado por la cercanía de los barrotes.


“Dos machos alfa no pueden convivir en un mismo ambiente porque se terminarían matando”, explica Coralia Soliz, que es la encargada del área. 


Sobre Angie, a quien cuida desde que llegó, asegura que se encuentra plenamente restablecida. Todavía es lactante (ella misma la alimenta con un biberón), pero se le está intercalando frutas como parte de su comida y posteriormente granos. 


Soliz, como una madre, ya piensa en su futuro. Dice que cuando pase el año se integrará a la jaula con los otros monos y que en otros tres años seguramente estará en condiciones de procrear.   

Visitantes en el zoo


El zoológico cruceño recibe a unas 800.000 personas al año, y la mayor afluencia se concentra en las vacaciones de invierno y verano, en las que registra entre 3.000 y 10.000 visitantes por día.  


En realidad, no son los únicos visitantes, porque el crecimiento urbano y la deforestación atraen a muchas especies de aves, como unas garzas que cada tanto aparecen por las tardes y como los biólogos ya las conocen les dejan alimento y agua en las ramas de los árboles para que los aprovechen tras su paso. 


Luego continúan su ruta hacia los pocos curichis que quedan en el area metropolitana. A veces, cuentan, la gente cree que son aves que se están escapando y corren a avisar a los cuidadores.

Recomendaciones 

No alimente a los animales


Cada animal tiene una dieta especial, elaborada por profesionales. Los alimentos ofrecidos por el público podría enfermarlos y ocasionarles la muerte. 


Respete los límites


Los padres deben cuidar que sus hijos no traspasen las barreras de seguridad, y no se acerquen demasiado a las mallas o introduzcan las manos por las rejas, para evitar accidentes.


Naturaleza en peligro


La bióloga Lila Paniagua identifica a la deforestación, la basura, el crecimiento urbano descontrolado, la pesca y los agroquímicos, como algunas de las amenazas al equilibrio ecológico.