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ECONÓMICO

Martha Franco, la paisa que bautizó el triángulo de oro

La entrevista de domingo en el suplemento Económico de EL DEBER con la colombiana que dirige Con4t, compañía de desarrollo inmobiliario

“Si no me tomo un café en el desayuno, no pienso. Es el motor de mi mañana”, comenta Martha Cristina Franco, en una mesa del restaurante del hotel Camino Real. Un vaso con jugo de naranja, una taza con café y leche, una tortilla de huevos, unas empanadas de queso, un par de sándwiches y algunos cuñapeses le ponen sabor a Un Desayuno con… La colombiana que dirige Con4t, una compañía de desarrollo inmobiliario, es la primera mujer invitada por EL DEBER al nuevo sector del Económico.

Desayuno. Martha C. Franco, con Tuffí Aré, director periodístico de EL DEBER

Llegó hace 20 años a Santa Cruz, seducida por un atractivo aviso de prensa de requerimiento de personal que diseñó y publicó en el diario El Colombiano el economista Martin Rapp. “Es el culpable de que yo esté aquí”, bromea. Vino solo por un mes a asesorar a la tienda Galery y terminó contratada como gerente general por Marilyn Cochamanidis. Hoy busca consolidar la oferta de Beauty Plaza, la torre de 29 pisos que levantó en seis años en el triángulo de oro de la capital cruceña. Fue esta carismática paisa la que bautizó así a la zona empresarial más elegante de la ciudad de los anillos.

Su jornada comienza a las seis y no tiene hora fija de finalización. A las 6:30 entra al gimnasio del mismo edificio en el que vive, almuerza y hace negocios. “Practico spinning, zumba y baile tropical. Los colombianos llevamos en la sangre la música”, relata.

Desde que terminó la construcción de lo que por ahora es la torre más alta de Santa Cruz tiene más tiempo en la mañana para sus actividades personales. “Desayuno arepas, huevo al vapor y café. luego veo las noticias en CNN y Caracol. Bajo a la oficina a las 10:00, cuando abre la mayoría de las tiendas. Vivo en Beauty Plaza, que es el primer proyecto mixto del país, con departamentos, un centro comercial, un gimnasio y consultorios, rodeados de hoteles. Es calidad de vida tener todo ahí mismo”.

Su socio es el holandés Peter Verschuren, con el que se conoció hace 13 años en un curso del Incae. Sus dos primeros desarrollos inmobiliarios fueron Palma Verde y The Loft, de unos 4.000 metros cuadrados cada uno, con el aporte del arquitecto Waldo Alborta, que ya falleció. “Luego nos fuimos por este proyecto de 35 mil metros cuadrados, muy ambicioso. Mi socio Peter me decía que era mucho, pero yo le di aliento. Sufrimos en el camino, por la muerte del ingeniero calculista. Tuvimos más de un año de corte y fue duro deshacer lo que se había avanzado. Ahora estoy disfrutando”.

Comenzó en la pulpería de su padre
Tolima es el lugar de nacimiento de sus padres, que luego se fueron a Medellín. Martha tenía diez hermanos, de los que ya dos fallecieron. Es la segunda entre cinco varones y cinco mujeres.

Estudió el bachillerato en el colegio Sofía Ospina de Navarro y su primera carrera universitaria fue Tecnología en Comercio Exterior en la Eafit. Después cursó Administración de Empresas y Marketing Internacional. “Mi papá tenía una pulpería y lo ayudábamos después de la escuela. Me encantaba”, recuerda.

Su primer empleo fue de asistente de la presidencia de una multinacional suiza. Otras empresas por las que pasó en su país fueron la francesa Bureau Veritas e industrias alimenticias Noel, donde estuvo dos años. “Yo no escogí Bolivia, Bolivia me escogió a mí. Encontré a una familia maravillosa como los Kuljis. Marylin e Ivo, con sus hijos que son como míos. Pasé seis años lindos en Galery, donde conocí a fabricantes de ropa de Brasil y de Colombia”

Quiso independizarse a los 40 años de edad
“Siempre dije que a mis 40 me independizaría, pero me demoré tres”, resalta. Cuando se tiene un socio hay que mirarle el alma, aconseja, mientras remarca la nobleza de su aliado de negocios.

Martha Franco insiste en que es mejor emprender, a pesar de las dificultades de hacer empresa en Bolivia. “Quien tenga un sueño, que se atreva a cumplirlo. No es fácil tener empleados. No se los puede dejar sin pagar. Nosotros estuvimos a punto de abandonar el proyecto por presiones externas, en temas de financiamiento y licencias o aprobaciones. La ciudad tiene que cambiar en muchas cosas”.

Su empresa Con4t emplea a 30 personas y La Riviera & Beauty Plaza llegó a generar trabajo para 500 en la construcción. El edificio lleva seis meses abierto y está casi pagada la inversión de 24 millones de dólares. El 12 de este mes se presentarán en una fiesta todas las tiendas y negocios.

 

Esta ciudad apenas empieza
“Santa Cruz tiene mucho por ofrecer. Apenas comienza. Una ciudad así no solo puede tener un centro comercial grande y dos medianos. Lo peor que puede hacer el empresariado es es quedarse quieto y no invertir”

La empresaria aplaude emprendimientos que vienen como Manzana 40, en la avenida San Martín. “Tiene que haber apoyo gubernamental. Las políticas se tienen que flexibilizar. Se deben unir todos los que hacen industria, comercio, ciudad y país”.

Le gusta el cine, el fútbol y los viajes
Es hincha de Atlético Nacional. “En el Mundial, Colombia clasificará al octogonal. Me gustan Falcao, James y Cuadrado. A Argentina lo veo fuera y Brasil es favorito”, pronostica.

Desde hace siete años disfruta más de la noche en su casa, sobre todo con la lectura del periódico y la televisión. Le gusta vacacionar con sus dos hijas en cualquier destino y durante una semana. También viaja dos veces al año a Colombia a visitar a sus padres.

Su hija mayor es Carolina Meza (31 años), que estudió Administración de Empresas con especialización en diplomacia en Colombia. Ahora le ayuda en marketing en el Beauty Plaza. Su segunda hija es Laura Meza (26 años), que se graduó como chef en Lima y se especializó en Italia.