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BOLIVIA

Bonafini pide perdón a Evo por la política de militarización de Macri

El presidente Evo advirtió un intento de amedrentamiento por parte de la vecina nación. El despliegue de uniformados responde a tareas de lucha contra la trata y el 'narco'

La titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, mediante una carta, pidió el martes perdón al presidente Evo Morales por la política de militarización que ejecuta el mandatario argentino Mauricio Macri, en la frontera con Bolivia que, a juicio la dirigente, beneficia a "los yanquis (norteamericanos)".

"Queridísimo Evo, en nombre de millones de argentinos te quiero pedir perdón, pero no me extraña tamaña aventura. Macri ya no sabe qué hacer para beneficiar a los yanquis y vos bien lo sabés", señala la carta enviada por Bonafini a Morales.

Para Bonafini, quien representa a la organización que reclama por las víctimas y desaparecidos en la dictadura de su país, esa militarización es un "avasallamiento de los gobiernos argentino y norteamericano, que decidieron invadir vuestras fronteras con 500 militares", por lo que rechazó esa política y puso a disposición de Morales a las Madres de Plaza de Mayo para "lo que mande" frente a esa situación.

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En esa misiva, la dirigente argentina destacó que Morales "es de los pocos gobernantes que le asegura a su pueblo todos sus derechos" y busca una "Bolivia feliz".

Semanas atrás, según medios de prensa, el Gobierno de Argentina inauguró una base militar en la ciudad fronteriza de La Quiaca, limítrofe con Bolivia.

La iniciativa se enmarca en el plan de reforma de las Fuerzas Armadas impulsado por el presidente Mauricio Macri para que se ejecuten tareas de seguridad interior.

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El embajador argentino en Bolivia, Normando Álvarez, descartó el pasado miércoles, la presencia de militares estadounidenses en la frontera argentino-boliviana, como apoyo a la lucha de actividades ilícitas como el narcotráfico y otros.

Morales, un día después, el jueves, rechazó la militarización que decidió Argentina en la frontera con Bolivia y afirmó que esa medida está destinada a "amedrentar" aunque -dijo- "no asustará" a la unidad de los bolivianos.

Para el Gobierno boliviano, esa política amenaza la soberanía y tranquilidad de una región considerada como "tierra de paz".