Una mañana de diciembre de 1969, la banda Smile, integrada por Brian May, Roger Taylor y Tim Staffell, estudiantes de la Escuela de Arte Ealing de Londres, se aprestaba a tocar en el auditorio del Imperial College. El joven Freddie Bulsara, compañero de escuela y, en cierta medida, fan y asesor del grupo, se acerca a Staffell, antes de que suba al escenario y le dice: “Voy a convertirme en una leyenda”. Cuatro meses después, el vocalista abandona la banda y Bulsara toma su lugar. Así nace Freddie Mercury, así nace Queen. Con la incursión del bajista John Deacon se consolida el grupo, que no solamente vio cómo se cumplía el vaticinio de Mercury, sino que lo consagró como una de las mejores voces en la historia de la música.

Trascurrido casi medio siglo de ese momento llega la hora del revisionismo y la oportunidad para las nuevas generaciones de acercarse a la leyenda de Queen, esta vez en la pantalla grande.  Bohemian Rhapsody es la película que aborda la vida de Mercury y diversos aspectos de la trayectoria de la banda británica.  La cinta fue dirigida por Dexter Fletcher, luego de que Bryan Singer fuera despedido tras varios meses de rodaje en diciembre de 2017 debido a “comportamientos no profesionales”. La película está protagonizada por Rami Malek, en el papel de Mercury, Gwilym Lee (May), Ben Hardy (Taylor) y Joseph Mazzello (Deacon).

El estreno en Bolivia está fijado para este jueves 1 de noviembre y viene precedido de una gran expectativa y una campaña sin precedentes. Manfer Films, que tiene la preventa habilitada, para los diversos cines donde se expondrá, realizó este jueves una activación de marca en Cinemark con la presencia de un cosplayer de Freddie Mercury. La distribuidora también cuenta con una variedad de objetos de merchandising de la película.

Por su parte, el hotel Los Tajibos también se suma a la fiebre de Queen con el paquete Bohemian Rhapsody, que incluye desayuno buffet en La Terraza, piscina, sauna, gimnasio y cancha de tenis. Todo por $us 128 la noche, válidos para los sábados 3 y 10 de noviembre. El objetivo es darle al huésped una experiencia sensorial, que pueda sentirse en un ambiente donde escuche y se conecte con las famosas canciones del grupo, pues se pasarán uno de los famosos conciertos del grupo los sábados en los televisores de La Terraza de 19:30 a 21:00 y se agregarán canciones a la playlist en la piscina. Hoy, de 14:00 a 15:00, estará el cosplayer de Freddie Mercury, en piscina y la Parrillada Campestre del hotel.

 El mundo no ha quedado ajeno al fenómeno. La 20th Century Fox organiza una proyección especial en el mítico estadio de Wembley, que fue sede de uno de los shows más importantes de la banda, incluyendo el tributo a Freddy Mercury, realizado en abril de 1992 (cinco meses después de su muerte). El estreno es abierto al público en general y lo recaudado será para el Fondo Mercury Phoenix, cuyo fin es ayudar con causas sobre el HIV en el mundo.

Gigantografías con la letra de Bohemian Rhapsody en las calles de Los Ángeles, tarjetas vip de la película en el metro de Santiago, menú musical en las cadenas de comida rápida en París, forman parte de todo lo que está generando el esperado estreno por los fans de la histórica banda.

Otra grata sorpresa es el soundtrack original, que pretende introducir a Queen a una nueva generación, y recordar a los fans de siempre de lo grandiosa que fue la banda en su momento de gloria. Por primera vez, los audios de la legendaria presentación de Queen en Live Aid serán lanzados como parte de la banda sonora de Bohemian Rhapsody, un trabajo de 22 canciones que fueron producidas por Brian May y Roger Taylor, e incluye la famosa fanfarria de la 20th Century Fox acompañada de la guitarra de May, además de una versión de Doing all right, que reunió a Roger y Brian con Tim Staffell casi 50 años después de la sesión original de Smile. En el disco, que también estará disponible en las plataformas digitales, también se encuentran versiones en vivo de Fat bottomed girls, Now I’m here y Love of my life (en Rock in Río) y Don’t Stop Me No revisitada con más guitarras de relleno (la versión que May hubiera querido hacer originalmente).

El show debe continuar

Cuando Metallica realizó el cover de Stone cold crazy (canción de Queen incluida en su tercer disco Sheer Heart Attack), que fue usado como lado B de su conocido single Enter Sandman en 1991, causó confusión y división en sus fans (como la que lograron con el ‘álbum negro’ de ese año). La banda estadounidense confesaba, de esta manera, que Queen se encontraba entre sus principales influencias.

Lo que para unos resultaba extraño, para otros era la confirmación de que Queen fue una de las bandas más influyentes en los artistas de las generaciones posteriores, precisamente por la capacidad de mantener un estilo ecléctico y, a la vez original, apoyados en la solidez de cuatro músicos geniales.

La fuerza y versatilidad de Taylor, junto al oído preciso y el aporte creativo de Deacon se complementaban con la virtuosidad de May. Por encima de los tres, la figura enorme y brillante de Mercury, un personaje destinado desde su niñez a ser un grande.

Un personaje que se dejaba ver tímido cuando bajaba del escenario, pero que arriba era un indiscutible rey (o reina, para usar la palabra adecuada).  Ese Mercury de poblado bigote y exagerada dentadura (aspecto clave para ese imposible rango de cuatro octavas que lograba), que bailaba con el torso desnudo, el puño alzado al cielo y el soporte del micrófono acompañándolo a todas partes. El del "dido dido deo" inalcanzable por las miles de almas del Wemble 86, que no impedía que ese público enorme estuviera en perfecta armonía con el ídolo, con el que hombre que soñó con ser una leyenda y que fue mucho más que eso. 

La leyenda, que a finales de los 80 se retiró a su mansión de Kensington (Londres), mientras la prensa amarilla especulaba sobre su estado de salud, a los 45 años, el 24 de noviembre de 1991, apagó su voz.  Dos días antes había anunciado oficialmente que era portador del VIH. "Ha llegado el momento de que mis amigos y fans de todo el mundo sepan la verdad", dijo disculpándose por el silencio”.

Entre la celebración de la vida y el homenaje póstumo, el cine ha sido un lugar recurrente para reflejar las luces y las sombras de aquellos que se convirtieron en celebridades. Mercury lo tenía todo para ser merecedor de una película biográfica. Bohemian Rhapsody cumple con esa asignatura.